En los últimos años, ejercer como periodista en México y en el mundo se ha convertido en una de las profesiones más peligrosas en medio de la violencia e inseguridad que azota a la sociedad. Aquellas y aquellos quienes desde el periodismo intentan “escribir la verdad”, sufren constantemente de violaciones a los derechos humanos, desde la censura y el hostigamiento hasta desaparición forzada y el asesinato, haciendo del periodismo en una profesión de alto riesgo.

Se puede considerar al periodismo como una actividad profesional encargada de difundir información a través de medios masivos de comunicación. Permite ejercer derechos humanos como la libertad de expresión, que es la libertad de expresar, difundir y publicar ideas, y la libertad de acceso a la información, en donde se busca buscar, obtener y difundir libremente la información. Así, las y los periodistas satisfacen una necesidad del ser humano: estar enterado de lo que ocurre a su alrededor.

Sin embargo, es difícil ejercer como periodista bajo el capitalismo, puesto que quienes poseen los medios de producción económica también disponen de los medios de (re)producción intelectual: periódicos, revistas, radio, TV y otros medios de manipulación de masas se encuentran en manos de los sectores dominantes, con lo que la información difundida en la prensa por lo regular tiene la finalidad de mantener la hegemonía de las clases dominantes, así como producir y difundir sus ideas e ilusiones sobre sí mismas, es decir, tienen una función legitimadora del Estado (Gil González, 2004).

El ejemplo perfecto de lo anterior se tiene en México, donde una gran cantidad de medios de comunicación son propiedad de grandes empresarios. De acuerdo a Media Ownership Monitor México, 11 familias controlan más de la mitad de los medios más importantes, destacando el caso de 3 personas que se encuentran entre las más ricas del país, incluso del mundo: Carlos Slim, propietario de América Móvil, Ricardo Salinas Pliego, propietario de TV Azteca, y Emilio Azcárraga Jean, propietario de Televisa (Media Ownership Monitor México, 2019).

Frente a la hegemonía impuesta por estos medios de comunicación, aparecen algunos y algunas periodistas comprometidas con la verdad y la justicia, buscando cumplir con su función informativa-cognoscitiva dando a conocer la realidad social que enfrenta la sociedad mexicana. Después de todo, como explica Marx, el periodismo es la forma más general que tienen los individuos de comunicar su existencia espiritual, es la esencia de la libertad, la libertad de prensa hace posible que se exprese la razón. (Marx y Engels, 1987).

“Decir la verdad es revolucionario”, señalaba Antonio Gramsci como consigna del L’Ordine Nuovo, por lo cuál decir la verdad se convierte en un acto de rebeldía, y como tal, blanco de la violencia ejercida por el Estado. En este sentido, son constantes los ataques físicos o materiales, el hostigamiento y acoso, la privación ilegal de la libertad, la intimidación y amenazas y el asesinato de periodistas.

Según datos de Article 19, entre 2010 y 2021 se registraron en México casi 5 mil agresiones contra periodistas. En la mayoría de los casos las agresiones han implicado agentes del Estado como los principales agresores a las fuerzas represivas del Estado (policiacas, militares paramilitares y crimen organizado) (Article 19, 2021).

De la misma manera, 148 periodistas han sido ejecutados desde el 2000 a la fecha, siendo el caso más reciente el de Lourdes Maldonado, periodista tijuanense que fue ejecutada la madrugada del 23 de enero del 2022 y que ya había expresado su temor a ser asesinada por sostener un pleito legal con el ex gobernador por MORENA en Baja California, Jaime Bonilla, el cuál había ganado hace 4 días, además de que se había hecho de una buena reputación entre las y los periodistas tijuanenses por cubrir notas de política y corrupción. Incluso Lourdes había llevado su caso hasta el presidente Andrés Manuel López Obrador en el 2019 durante una de las conferencias matutinas presidenciales, exponiendo que temía por su vida; 6 días antes, el 17 de enero del 2022, había sido asesinado Margarito Martínez, fotoperiodista que también residía en Tijuana y que cubría la nota policial, quien había recibido amenazas por parte de elementos de la Policía municipal desde el 2016; de igual manera, el 10 de enero del 2022, fue asesinado a puñaladas en Veracruz José Luis Gamboa Arenas, director del medio digital Inforegio donde se hacen denuncias sobre la ola de inseguridad en Veracruz, el “cobro de piso” de la delincuencia organizada y crítica constante al gobierno del estado. Desde que Andrés Manuel López Obrador tomó la presidencia en el 2018, han sido ejecutados un total de 28 periodistas.

Como se puede ver, las y los periodistas comprometidos con su profesión se encuentran en una encrucijada entre decir la verdad y luchar contra la censura, “negación de la esencia de la libertad” como diría Marx, o sufrir la violencia que el Estado ejerce en su contra, llegando incluso a poner en riesgo su vida. Cabe aquí tener presentes las palabras Bertolt Brecht sobre el valor de decir la verdad:
“debemos decir la verdad sobre las condiciones inhumanas en nuestro país, y decir que se puede hacer todo lo posible para que desaparezcan, o sea, algo que permita cambiar las relaciones de propiedad. Debemos decirla, sobre todo, a los que sufren más que nadie estas relaciones de propiedad, que tienen el más grande interés en cambiarlas: a los obreros y a quienes se pueden convertir en sus aliados, porque efectivamente no poseen medios de producción, aunque están interesados en las ganancias (Brecht, 1963).

Hay que tener coraje para decir la verdad, inteligencia para reconocerla, tornarla manejable, tener el criterio para elegir a aquellos y aquellas en cuyas manos será eficaz y tener la suficiente astucia para difundirla entre ellos y ellas, sentenciaba Brecht. Al final, las y los periodistas no deben olvidar que su función, además de informativa-cognoscitiva, es de formación y agitación, ampliar los conocimientos sobre la realidad para así fomentar una verdadera transformación de la realidad social.

Sigamos pues exigiendo justicia por todas y todos quienes han sido asesinados por alzar la voz contra la violencia, la corrupción, la desigualdad y la injusticia que prevalece en nuestro país y en nuestro mundo. Defendamos el derecho a la libertad de prensa, a la libertad de expresión, al acceso a la información. Por la defensa de los intereses de la clase obrera.

¡NO MÁS IMPUNIDAD!

¡NO MÁS PERIODISTAS ASESINADOS!

¡BASTA DE VIOLENCIA CONTRA EL PERIODISMO LIBERADOR!

¡JUSTICIA PARA LOURDES, MARGARITO, JOSÉ LUIS Y PARA TODAS Y TODOS LOS PERIODISTAS QUE HAN SIDO EJECUTADXS!

Bibliografía y referencias:
● Gil González, Juan Carlos, “Marx y la prensa. Elementos para una crítica de la comunicación”, en Redes.com, número 1, pp. 169-180, Universidad de Sevilla, 2004, [en línea] https://idus.us.es/handle/11441/24816
● Media Ownership Monitor México, ¿Quién está detrás de los medios de comunicación en México?, 2019, [en línea] http://mexico.mom-rsf.org/es/
● Marx, Karl y Engels, Friedrich, Sobre la prensa, periodismo y comunicación, Taurus comunicación, Madrid, 1987.
● Article 19, Editorial, 8 de abril del 2021, [en línea] https://articulo19.org/editorial-article-19-trabaja-para-denunciar-la-violencia-contra-la-prensa-de-la-que-no-se-hace-cargo-el-estado/
● Brecht, Bertolt, “5 dificultades para decir la verdad” en Laberinto, Número 6, 1963, [en línea] http://laberinto.uma.es/index.php?option=com_content&view=article&id=102:las-cinco-dificultades-para-decir-la-verdad-1934&catid=40:lab6&Itemid=54