Hace más de un siglo y medio, Marx y Engels se preguntaban en la introducción al manifiesto comunista “¿Dónde está el partido opositor que no haya sido tachado de comunista por sus adversarios gobernantes? ¿dónde el partido opositor que no haya relanzado el estigmatizante reproche de comunista, tanto a sus adversarios más avanzados como a sus enemigos más reaccionarios?”

173 años después, las preguntas, así como las tesis de estos genios y figuras, siguen vigentes.

En el México del siglo XXI, las y los senadores panistas, tristes y miserables epígonos del franquismo, se esfuerzan por ser el hazmerreír involuntario de la política nacional. Sin que nadie se los preguntara, sin que nadie se los pidiera y, sobre todo, sin ningún elemento racional que confirme sus supuestos, se han propuesto levantar la bandera del anticomunismo.

En un acto que sería risible, sino fuera patético, las y los panistas en el Senado de la República han firmado la Carta de Madrid: En Defensa de la Libertad y la Democracia en la Iberosfera (sic).

El panfleto, a grandes rasgos dice que las buenas conciencias de España están preocupadas por sus súbditos(as) de las colonias en ultramar, y las nocivas ideas que un grupúsculo de desadaptados y desadaptadas infunden en el grueso de la servil población. Por esta razón, estas buenas conciencias, en un acto propio de su cristiana alma, emprenderán una santa cruzada para acabar con estos malos ejemplos (Cuba, Bolivia y Venezuela).

Por supuesto que les agradecemos tan noble intención. Solo, si vuestras mercedes nos lo permiten, les haríamos notar que, sus aliados de esta guerra santa en México, se equivocaron de enemigo. Para el panismo, ese fétido y maloliente cuerpo de ideas del siglo XVI, Andrés Manuel López Obrador representan al Comunismo en estás tierras mexicanas. Cosa más errada no puede existir.

De hecho, las posturas de López Obrador, son más cercanas a ustedes, señoras y señores panistas, que al Comunismo. Al igual que ustedes, es reticente a despenalizar el aborto, es contrario a permitir a las mujeres ejercer su libre maternidad; al igual que ustedes es un fiel defensor de la propiedad privada de los medios de producción; al igual que ustedes cree en un estado “austero”; al igual que ustedes, se propuso consolidar el proyecto neoliberal en materia educativa; al igual que usted, desprecia y minimiza los deseos de justicia de amplios de sectores de la población; al igual que ustedes, está rodeado de personajes de dudosa (por decir lo menos) honestidad.

Es decir, Andrés Manuel es más cercano en el plano político a ustedes, que ha quienes defendemos un mundo más justo. Andrés Manuel tienen más coincidencias con ustedes, que con las y los comunistas mexicanos. Tal vez, unas de las pocas diferencias entre ustedes y el presidente, sea que él es menos servil y evangélico.

Por supuesto, es innegable que, dentro de Morena, hay voces sumamente críticas y progresistas, voces que empujan para una verdadera y radical transformación del país. Pero estas voces son marginales en esa institución política.

Mientras tanto, en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, junto con muchas otras organizaciones hermanas, seguiremos denunciando las atrocidades cometidas bajo capitalismo, modelo que ustedes tanto alaban, pero que nunca han padecido. De igual forma, no dejaremos de luchar por construir un mundo más justo, menos mezquino, más humano. Un Mundo Comunista.

Habiendo dicho lo anterior, desde el MIR no nos resta más que: 1) Felicitar al panismo por desenmascararse. Nada tan honesto como sacar a relucir su verdadera cara, esa retrograda y miserable cara. 2) Agradecerles por estar al pendiente de estas pobres almas que hemos sucumbido al errado camino del Comunismo, pero les hacemos sabedores, que nos mantendremos firmes a nuestros comunistas ideales. 3) Recordarles que, más temprano que tarde, las y los comunistas del mundo venceremos. 4) Advertirles que la historia se repite, una vez como tragedia y la otra como farsa. Ustedes se acercan peligrosamente a la segunda.