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El viernes 3 de julio del presente año se registraron en Nayarit casi 2,000 casos y más de 200 defunciones por SARS-CoV-2. El gobernador de la entidad, Antonio Echeverría, informó que, debido el desmesurado aumento de pacientes con coronavirus, los hospitales están a su máxima capacidad. Razón por la cual, en el Estado pronto tendrán que improvisar campamentos de lona para atender a toda la población contagiada.

Sin embargo, aún con la difícil situación sanitaria que atraviesa Nayarit, todavía hay espacios que siguen poniendo en riesgo la salud de cientos de personas. No son los parques, ni las plazas públicas, sino los bancos.

El miércoles 1 de julio, circularon por distintos medios digitales algunas fotografías que mostraban las enormes filas que había en los bancos de la ciudad de Tepic. Una gran cantidad de pobladores, en su mayoría adultos mayores que acudían a cobrar sus pensiones, estuvieron expuestos a ser contagiados a causa del incumplimiento de las medidas preventivas necesarias en las instalaciones bancarias.

Ante esta situación, el Ayuntamiento de Tepic notificó a las diferentes instituciones bancarias que tenían que tomar nuevos lineamientos para evitar la propagación del COVID-19, a saber: abrir todas las sucursales de los bancos y expedir citas o turnos por día a sus usuarios con el fin de impedir las aglomeraciones.

No obstante, el riesgo al que estuvo expuesta la clase trabajadora de Nayarit no debe ser reducido, los bancos que pusieron en peligro la salud de cientos de personas merecen una sanción y no sólo recomendaciones.

¡Ninguna institución debe estar por encima de la salud de los pueblos!
¡Ante la barbarie capitalista, el futuro socialista!