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Los efectos que ha producido el avance del coronavirus en Nayarit, permiten elucidar la precariedad y la vulnerabilidad en la que se encuentran las y los trabajadores del sector salud en el estado.

A pocos días de haber entrado en la fase con mayores índices de contagio por COVID-19, la situación para la primera línea de defensa es cada vez más complicada. Ahora son las y los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) los que se han visto afectados.

Desde finales del mes de abril iniciaron los descensos por coronavirus del personal médico, el día 27 se dio a conocer la muerte de José Luis Orendain, cirujano del Hospital General de la Zona No.10 del IMSS, en el municipio de Santiago Ixcuintla. Él junto con dos enfermeras fueron contagiados tras atender el primer caso de COVID-19 dado a conocer en Nayarit.

Las peores consecuencias de la fase 3 por la epidemia de COVID-19 han tenido lugar esta semana, la cual, el mismo gobernador de Nayarit, Antonio Echeverría García, consideró como la más letal desde el inicio de la pandemia. El día miércoles 6 de mayo, Echeverría informó que, de 166 personas infectadas por coronavirus en la entidad, el 42% es personal del IMSS.

Las causas por las cuales las y los trabajadores del IMSS son casi la mitad de los infectados del estado son: la falta de protocolos adecuados y materiales para todas las áreas de todos los hospitales. Además, la falta de presupuesto es un factor determinante. Si los hospitales recibieran mayores recursos económicos, entonces podrían tener mejores instalaciones y equipos para lidiar con este tipo de situaciones sanitarias.

No obstante, aún con sus precarias condiciones y a costa de exponer su salud, el personal médico del IMSS continúa trabajando y sus esfuerzos están dando frutos. El día jueves 7 de mayo, fue dado de alta del Hospital General de la Zona No. 1 el primer paciente que superó el coronavirus.
Es inadmisible que en nuestra sociedad los servicios de salud públicos no sean una prioridad; que las y los trabajadores del sector salud pongan en riesgo sus vidas al no contar con los materiales necesarios o con las instalaciones suficientes; que el derecho a la salud no esté al alcance de todas las personas.
Por todas estas deficiencias es necesario cambiar nuestra forma de vida, y eso sólo podrá ser posible en una nueva sociedad en la que no sea la ganancia lo más importante, sino el bien de la comunidad, y eso sólo será posible tras el horizonte del socialismo.

¡Ante la barbarie capitalista, el futuro socialista!