Michel Quesada

“A veces los obreros triunfan; pero es un triunfo efímero.
El verdadero resultado de sus luchas no es el éxito inmediato,
sino la unión cada vez más extensa de los obreros.
Esta unión es favorable por los medios de comunicación
creados por la gran industria y que ponen en contacto
a los obreros de las diferentes localidades.
Y basta este contacto para que las numerosas luchas locales,
que en todas partes revisten el mismo carácter,
se centralicen en una lucha nacional, en una lucha de clases.
Mas toda lucha de clases, es una lucha política.”
Karl Marx. Fragmento del Manifiesto Comunista.

Existen logros históricos para las y los obreros de México a partir de la lucha obrera del movimiento 20/32, uno de ellos es el reciente registro del Sindicato Nacional Independiente de Industria y Servicios “Movimiento 20/32”, instrumento para la organización sindical y obrera, con una visión democrática, autónoma e independiente; sin embargo, cada fase de la lucha de las y los compañeros en Matamoros, Tamaulipas, ha desbloqueado ciertas claves para la lucha proletaria hoy en día. Ese es el valor de tal instrumento, pues a pesar de que el movimiento se desarrolló de manera en una localidad de la frontera norte, pudo fugar su efervescencia hacia el centro del país. Además se tuvo la destreza de convertir el producto de la lucha en un aparato nacional para la organización de los trabajadores no organizados, los trabajadores precarizados que laboran en el sector servicios y en la industria, que sea aprovechado y llegue a los limites de su potencial depende de la posibilidad de una dirección sólida, combativa y autónoma que hoy no adquiere todavía. Para lograrlo debe adoptar el marxismo-leninismo como una herramienta clave para la continuidad de la lucha política, para su organización interna y para ampliar su presencia y su experiencia como síntesis de la lucha de clases en México. Rechazar de la misma manera la memoria y la herencia materialista, terminará por estancar al movimiento y al sindicato en resolver sólo las demandas gremiales y laborales, sin seguir en la lucha por constituir una mundo mejor para su clase.
Para entender el proceso del movimiento 20/32 es necesario seccionarlo en fases no precisamente cronológicas, sino más bien anacrónicas, sólo así podremos observar las contradicciones de la lucha y visibilizar las claves de la misma. Ubicamos entonces una primera fase que denominamos La lucha por el 20/32 y que engloba el conflicto obrero-patronal por el aumento salarial y el pago del trabajo acumulado por algunos años en el bono de 32 mil pesos, razón suficiente para impulsar el primer paro de labores de las 45 maquilas. La segunda fase que engloba la continuidad de los paros y huelgas, dónde directamente participamos como MIR y el comienzo de la agitación y propuesta para formar una sindicato nacional de industria, a esta parte le denominamos Consolidación del movimiento y la ruta nacional. La tercera fase está resuelta en la Coyuntura electoral y el registro sindical. Se escribe el desarrollo del movimiento de esta manera para evadir la propuesta lineal historicista que no deja observar el desarrollo de las contradicciones reales, es por eso que existe una lógica anacrónica en el desarrollo del texto.

La lucha por el 20/32
Matamoros es una ciudad eminentemente obrera, todo a su alrededor es maquila, se delimita por el Río Bravo y el Golfo de México y a diferencia de lo que todos y todas conocemos de la ciudad por la canción Mi Matamoros querido de Rigo Tovar, la ciudad fronteriza estuvo sumida en una tremenda explotación fabril, en el fenómeno migratorio mexicano y centroamericano y resistiendo la violencia criminal del narcotráfico, trata de blancas y demás mafias, cuestiones que no son ajenas a la realidad total mexicana, pero que si se exponenció de manera evidente a “orillas el Río Bravo”, pues para 2015, Tamaulipas ya era un estado con altas tasas de feminicidios y homicidios, con la particularidad de tener la tasa más alta en asesinatos de periodistas (centrosconacyt.mx; 2019).
La pauperización se deja ver por el conjunto de la ciudad, más allá de lo que CONEVAL pueda verificar en sus índices, y es producto evidentemente de la explotación en la maquila y de la pérdida de derechos laborales en todo el país, consecuencia del modelo de administración neoliberal como la cara más voraz del imperialismo. La situación en la que las y los compas en Matamoros vivían nulificó la organización obrera para la defensa de sus intereses, quedando en manos del sindicalismo charro cetemista que aprovechó para hacer su “business” cobrándole a los obreros el 4% de tasa sindical, la cuota más alta en todo el país.
La lucha por el 20/32 comienza como una necesidad económica para la supervivencia de la clase obrera en Matamoros, que indicó en un primer momento el hartazgo organizado de las y los obreros en un estallido, para no seguir soportando las condiciones que vivían, buscando una forma hacer valer sus derechos, sus intereses, enfrentando a la patronal y los caciques charros. Fue aquí donde apareció una de las principales posibilidades para enfrentar a los patrones: la lucha legal.
La legalidad como forma de lucha para los trabajadores resulta demasiado limitada. Con la reforma laboral de 2012, se perdieron derechos laborales e instrumentos en el marco legal con las cuales la clase obrera mexicana contaba hasta entonces, se esfuman por tal posibilidades para la organización obrera. En Matamoros, con todas estas limitaciones fue posible la lucha legal por el aumento salarial y reconocimiento del bono integro, pasando por encima de los sindicatos blancos y enfrentando directamente a las empresas, Susana Prieto Terrazas, en conjunto con otras organizaciones guió esta parte de la lucha hacia tales objetivos. En ese momento se hizo evidente para las y los obreros que el conocimiento de los derechos laborales y su defensa garantizaba mejores condiciones de vida en el plano meramente económico, pero sólo si este saber podía ser matarializado prácticamente con su la organización.
La lucha legal tuvo que superar sus límites y verse no como la única vía dadas sus limitantes, su estrategia para el triunfo del 20/32 no podría haberse desarrollado sin una lucha política, guiada por el control obrero de los centros de trabajo y los medios de producción. En una producción acelerada como la de la maquila, las consecuencias de parar la producción un sólo día ya representa un atraso de la producción internacional del producto finalizado, la retención de las mercancías almacenadas juega el mismo papel y por tal esto significa una pérdida de ganancia para el patrón y la empresa, no sólo en términos inmediatos sino también futuros. Los paros de las empresas y la toma de las instalaciones, los piquetes y las vallas, fueron la representación del recurso político para lograr la negociación en el convenio de conciliación que terminó por resolver a favor de las y los obreros de las primera 45 maquilas. La lucha legal por sí sola, así como la lucha política en las calles aislada de la lucha legal no hubiesen conseguido mucho, las y los compañeros aprendieron a combinarlas y consecuencia de ello triunfó la primera parte del movimiento.

Consolidación del movimiento y la ruta nacional
En el municipio de Matamoros actualmente gobierna MORENA, esto no significó más que un obstáculo para la lucha de las y los trabajadores, pues sin ninguna señal de sonrojo, el partido de AMLO no dudó ni un segundo en defender los intereses de los empresarios. Cuestión que para los y las compañeras significó una traición a su edicto en la votación. Sin ponerse a llorar pusieron manos a la obra y siguieron en la ruta planteada para la defensa de los intereses de clase.
Hay algunas aspectos negativos en todo esto y que deben significar un ejercicio de autocrítica para las y los comunistas en México. Uno de ellos es la falta de dirección a largo plazo del movimiento, pues aunque se hizo lo que se pudo con la visión y dirección legal y política del movimiento, la fuerza que se concentró en Matamoros pudo haber entrado en un estadio mayor de subjetivación política, que se superara el antagonismo de clase y se gozara de la plena autonomía. Somos conscientes, autonomía e independencia sindical, no significan del todo autonomía obrera, es apenas un eslabón de la misma esta representa a la lucha económica, pero no a la emancipación económica al cual deberían aspirar todos los sindicatos obreros. La cuestión nunca queda ahí, esta es una lección que debemos aprender los comunistas y una lección que debemos aprender junto con la clase trabajadora como parte de la misma.
Otro de los aspectos negativos de la segunda parte del movimiento (la continuación de paros y planteamiento del sindicalismo democrático), es la falta de formación que se pudiese haber otorgado a las y los obreros en plena lucha. Aquí fuimos partícipes como MIR en la organización en las calles y en los centros de trabajo, de la misma manera, agitando a las y los trabajadores para conformar un sindicato nacional, que fuese distinto al charro, uno que verdaderamente representara sus intereses. Fue un trabajo conjunto que realizamos con otras organizaciones, enfrentando la apatía por el sindicalismo y el nulo conocimiento de los derechos laborales más básicos. Como organizaciones tampoco pudimos dar una dirección concisa y estructurada al movimiento; sin embargo, nuestra función como organizaciones socialistas dio algunos frutos después de ocho días, dónde finalmente se planteó la necesidad de incorporarse a un sindicato nacional o de crear un sindicato nuevo. La idea no se hizo esperar para comenzar con los preparativos y crear una plataforma de registro de las y los compañeros pudiesen utilizar para formar la base del sindicato.
A partir de este momento el movimiento cae en un reflujo, pues el triunfo en las demás maquilas fue posible. Sólo manteniendo 5 paros durante más tiempo, dónde se hizo presente la represión del gobierno panista de Tamaulipas. Obreros y obreras de tres maquilas fueron las que recibieron los golpes, en Bright Finishing, Flux Metals y Avances Científicos, además Arca Continental (Coca-Cola) sufrió represión por parte de los porros sindicales cetemistas.
En esta segunda fase del movimiento podemos aprender dos lecciones importantes, la primera es que las continuas victorias económicas pueden ir madurando políticamente a la vez que se va uniendo a la clase trabajadora bajo la bandera de sus propios intereses, los cuales se ignoraban por completo. Esta maduración de la lucha ofrece a la clase trabajadora una evidencia de la realidad que está viviendo y la hace palpable, lo suficiente para despejar la niebla de la alienación en que están sumidos los obreros por la explotación en la industria. La segunda lección está en lograr que las y los obreros a ubiquen al enemigo fundamental y a los enemigos inmediatos que hay que vencer, así como a entablar relaciones con quienes son su aliados en la lucha, quienes pertenecen a su misma clase. No hubo gobierno que ayudase a las y los trabajadores, ni municipal, ni estatal, ni federal. Unicamente la fuerza de la clase obrera organizada en el país, no sólo en Matamoros, ayudó generar el triunfo del 20/32.

La coyuntura electoral y el registro sindical
Después del triunfo de las demandas por el salario y por el bono de 32 mil pesos, se presentaron nuevamente obstáculos para 90 mil obreros y obreras en movimiento. Sin la venda en los ojos, era necesario ampliar el espectro de la lucha hacia otros planos que no fuesen los centros de trabajo mismos y generar un alianza con organizaciones más sólida. Los límites del movimiento nunca estuvieron en la fuerza que se aglomera en él, sino en el de la propia dirigencia, que aunque jugó un buen papel en el plano jurídico, no lo ha hecho en el plano político. Los dos obstáculos más evidentes fueron 1) lograr el registro sindical nacional y 2) extrapolar la movilización de los obreros fuera del plano obrero patronal.
El primer obstáculo fue superado mediante la alianza con organizaciones del la capital y del centro del país. Organizaciones y sindicatos que pertenecen a la NCT, como el Sindicato Mexicano de Electricistas, que dieron su apoyo para lograr tal fin. La campaña en solidaridad con el 20/32 donde obreros y obreras de Matamoros expusieron la experiencia de lucha se estaba viviendo en el norte del país, rindió su fruto al adjuntar a diversas organizaciones de la capital. Fue hacer tácita la solidaridad más allá de los medios de comunicación y las redes sociales. Aquí se entabló diálogo con otros sectores de trabajadores que estuvieron en huelga en el mismo momento como el SITUAM (Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana), factor exitoso de unión de clase.
El siguiente obstáculo se supera dejando a las y los trabajadores una lección importante para la lucha por sus intereses, esto representa una clave para el movimiento obrero en el futuro inmediato. Para resolver sus demandas y garantizar una estabilidad de la fuerza, fue necesario observar las condiciones políticas que se presentaron en su situación concreta. Se presentó la posibilidad de llevar las demandas obreras al plano popular, donde otros grupos que integran al proletariado pudieran sumarse al ubicar sus intereses representados en la lucha continua. Este viraje del movimiento se presentó con la coyuntura electoral en Tamaulipas para integrar al concreso local, donde fueron propuestos 2 candidatos obreros y 2 candidatas obreras: Everardo Gomez Aguayo, Mayra Lizeth Cepeda Leal, Gloria Isela Juárez y Juan Luis Gaytán Ramírez.Al mismo tiempo que se desarrolló la lucha electoral, se fue llevando a cabo el proceso para el registro del sindicato nacional.
Se logró una cohesión con con los sectores populares de la ciudad obrera y ante una institución del Estado Burgués como el INE, el movimiento 20/32 quedó posicionado como tercera fuerza electoral. Se combinaron aquí dos formas de lucha, la lucha electoral y la lucha legal (elecciones y registro sindical) superando los obstáculos inmediatos.
La lucha política en el plano electoral fue abandonada, eso se reflejó en la falta de exigencia por los resultados de la votación, pero sobre todo en la nula continuidad de lucha por las demandas que se hicieron visibles en con las elecciones. Para que esa lucha pusiese materializarse en fuerza es necesario que se construyan en el seno popular, espacios alternativos de poder, dónde las prácticas de la población comiencen a realizarse de manera independiente a lo planteado en la institucionalidad burguesa haciendo cada vez más evidente que dichas instituciones carecen de vigencia y sobre todo de oportunidades para la clase trabajadora. Lo menciono en presente porque estamos aun en el momento indicado para que las organizaciones comunistas podamos realizar nuestra tarea en esta situación. Debemos superar el plano económico y escalar al cielo formando poder obrero, poder popular. Hoy en día debemos de disputar. Debemos de “realizar escrupulosamente la fantasía”.