La reforma laboral Andrés Manuel López Obrador deja intacto el “outsourcing” (subcontratación), las estructuras del corporativismo sindical, los sindicatos blancos, los contratos de protección patronal. Los nuevos jefes del gobierno de la 4T adoptan posturas peyorativas y hostigamiento laboral, en algunos casos con actitudes de capataz en pleno siglo XXI. La democratización de los sindicatos debe venir desde la base trabajadora y no desde el gobierno, la organización independiente es la única que puede garantizarnos sindicatos democráticos, que puedan luchar y garantizar derechos laborales y, condiciones óptimas para las y los trabajadores. Conceptos claves discutidos en el Quinto Encuentro Nacional Petrolero, a continuación se publican los documentos introductorios de las mesas:

  • Mesa 2. Actitud del gobierno federal hacia los sindicatos.
  • Mesa 3: Desempeño operativo y de derechos laborales en Pemex y el sector público.

Documento introductorio de la “Mesa 2. Actitud del gobierno federal hacia los sindicatos.” del Quinto ENP:

Aunque descabezada de su pertenencia al PRI desde hace unos años, la estructura del corporativismo histórico, con sus confederaciones y sus líderes corruptos, sigue intacta y ahora está al servicio del mejor postor, venga éste de la iniciativa privada, partidos políticos o gobierno. Está vigente en muchas de las áreas de mayor productividad para el país. Continúan los sindicatos blancos, así como la venta de los contratos de protección patronal, a cargo de coyotes que son parte de esa estructura.

Por otra parte, vemos que la reforma laboral, festejada como logro por el nuevo gobierno, es básicamente una acción impulsada por dos factores:

  1. El acomodo a las exigencias de EUA y Canadá, donde resaltan la adopción del convenio 98 de la OIT, y la supuesta propuesta de la democratización de los sindicatos, que a día de hoy no se ha concretado, para poder llevar a cabo el T-MEC.
  2. El intento de terminar de una vez por todas la alineación de los trabajadores con los remanentes el charrismo priismo por vía de tal democratización.

Pero en ella no hay intención alguna de empoderar o transmitir una verdadera conciencia de clase a los trabajadores. López Obrador nunca fue obrero o trabajador asalariado. Es un político que no sufrió en el terreno sindical. No sabe lo que es constituir un sindicato, lo que cuesta una lucha por prestaciones y derechos laborales. Ha mostrado su antipatía hacia cualquier movimiento social que no se adhiera a sus proyectos o tenga aspiraciones a dirigir o participar en la dirección del proyecto nacional. Por ejemplo, el mandatario señalo que la contratación de los trabajadores para la refinería de Dos Bocas ya no se iba a dar por intermediarios o por terceras personas, refiriéndose a los sindicatos existentes en Pemex. Con esta acción se pretende desde luego invalidar la existencia del sindicalismo.

Tampoco reconoce demandas históricas y la restricción de derechos que viene desde los sexenios anteriores, como ha tenido que vivir y enfrentar, por ejemplo, la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (UNTyPP)

En la nueva reforma laboral quedan intactos puntos que son los realmente perjudican al trabajador y debilitan el sindicalismo, como el outsourcing

La democratización de los sindicatos debe venir desde la base trabajadora y no desde el gobierno, la organización independiente es la única que puede garantizarnos sindicatos democráticos, que puedan luchar y garantizar derechos laborales y, condiciones óptimas para las y los trabajadores. Los logros del SME, de la CNTE o del movimiento obrero de Matamoros son ejemplos de luchas exitosa frente a la imposición del control estatal.

Los sindicatos, colaborando entre ellos y con diversos movimientos sociales, son la única arma que tenemos frente a las reformas de PRECARIZACIÓN, como lo fue la reforma laboral de 2012, y las reformas de DESPOJO, como la energética que buscó dejar sin bienes a la nación y que sigue sin ser abrogada.

Documento introductorio de la “Mesa 3: Desempeño operativo y de derechos laborales en Pemex y el sector público” del Quinto ENP:

Frente al cambio de personal dentro de las diversas dependencias del sector público, denunciamos la implementación de diversas acciones que desprotegen los derechos del trabajador frente algún accidente o tragedia laboral dentro o fuera de su jornada de trabajo. Medidas en las que la jornada se alarga a los fines de semana como acuerdo de palabra y no mediante una notificación formal, exponen la integridad del trabajador y de los beneficiarios que este contemple, incentivando a la precarización laboral.

Se denuncian posturas peyorativas y hostigamiento laboral de parte de los nuevos jefes de la nueva administración,  en algunos casos con actitudes de capataz en pleno siglo XXI, mostrando la  insuficiencia del gobierno de la 4T para posicionar personal con la capacidad productiva y humana suficiente para tomar las áreas de mayor productividad, echando por la borda a personal capacitado de organizaciones independientes que despuntan dentro de su zona laboral, como por ejemplo la UNTYPP al interior de Pemex, hecho que es producto a su vez de la actitud antisindical del gobierno y de que para AMLO, reunirse con ingenieros es pactar con Carlos Slim, por ejemplo.

Frente a los malos tratos que hay de parte de las nuevas administraciones en las instalaciones públicas, las y los trabajadores han optado por llevar a cabo diferentes manifestaciones para alzar la voz, derivando en despidos y recontratación en condiciones de mayor carencia. Vemos además, en diversos casos, que los sectores que peor son pagados se vieron afectados de manera directa con la serie de recortes salariales en el sector, que se aseguró, solo tocaría a los altos mandos de las diversas instituciones del Sector Público.