Lenin Contreras

Resulta por demás indignante que los epígonos de la Cuarta Transformación (4T) defiendan la subordinación del gobierno de AMLO a la política migratoria de Trump, argumentado que esnecesario priorizar la estabilidad económica y financiera. A esa “izquierda” (¿cómo la llamamos: descafeinada, neoliberal, simuladora?) poco le importan los casi 25 años de lucha popular contra las nefastas consecuencias del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), incluso ahora lo defienden a costa de la vida y dignidad humana.

La defensa del libre comercio no tiene más fundamento que el de garantizar los mezquinos intereses de unas cuantas empresas que se vieron favorecidas por el neoliberalismo, a cambio de sacrificar a todo el país. Lo anterior se puede demostrar a partir de múltiples indicadores.

Si observamos la gráfica 1, podemos ver que el crecimiento del periodo dominado por el libre mercado, apenas superó el 2 por ciento anual. Mientras que en la época donde no había libre comercio se alcanzó hasta del 6 por ciento.

FUENTE: elaboración propia con datos del Banco Mundial 

El liberalismo económico demostró su fracaso ya que no solo no desató el crecimiento, sino que el poco crecimiento trajo altas tasas de desocupación, empleos precarios y amplió las tasas de informalidad y reducción salarial. Un dato relevante son los índices de pobreza, se estima que, en 1992, dos años antes de que entrara en vigor el TLCAN, la población en condiciones de pobreza era de 50 por ciento, algo así como 40 millones de mexicanos. 20 años después del TLCAN, la pobreza en México ascendía a 53 por ciento de los 120 millones de personas, es decir en dos décadas de libre comercio se crearon 20 millones de nuevos pobres.

En este punto es importante recordar la retórica del expresidente Salinas de Gortari quien, en mayo de 1993, decía que: El TLCAN […] es un acuerdo de creación de empleos. […] El TLCAN es un acuerdo de mejoras salariales, porque estamos comprometidos con el aumento de los salarios reales en México, más de lo que ya han aumentado, cuando el TLCAN sea ratificado. Y el TLCAN es un acuerdo de reducción de la migración, porque los mexicanos no tendrán que emigrar hacia el norte en busca de trabajo en este país, sino que serán capaces de encontrarlos en el mío, que es mi compromiso principal(Esquivel 2014).

Las estadísticas demuestran que las tesis que afirmaban que el modelo de libre mercado atraería flujos de inversión que empedrarían el camino al primer mundo, son rotundamente falsas. Por el contrario, el libre comercio generó una gran dependencia. Por esta razón, la econpmía del país estásubordinada a factores externos: en política monetaria, dependemos de las decisiones del FED; en actividad económica, dependemos de los flujos de IED; en política comercial dependemos del dinamismo del mercado norteamericano, etcétera.

El economista Arturo Huerta señala que México perdió el manejo soberano de la política económica, ya que “al no tener la economía condiciones endógenas […] se establecen políticas macroeconómicas de estabilidad y reformas estructurales orientadas a ampliar la esfera de influencia del capital externo en nuestra economía, para estimular la entrada de capitales, tener reservas internacionales suficientes para estabilizar el tipo de cambio y mandar señales de solvencia al capital externo.(Huerta 2010)

Lo más preocupante es que, ante el chantaje económico y la clara injerencia de Washington en la política migratoria mexicana, el 19 de junio el Senado de la Republica ratificó el nuevo acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y Canadá(T-MEC). La aprobación se dio sin una discusión seria y, al parecer, de forma casi caricaturesca. Pareció que la ratificación del nuevo tratado le interesaba más a México que a EstadosUnidos, cuando fue este último quien instó a la renegociación.

Lo primero que tenemos que evidenciar es que el T-MEC no rompe con la lógica implementada por el TLCAN, de que el capital norteamericano aproveche la altas tasas de explotación que les permite el pago de salarios miserables a los trabajadores mexicanos, o vender sus excedentes de granos de producción agrícola, sino que ahora se fortalece la dependencia a la economía norteamericana, ya que: a) obliga a privatizar la semillas mexicanas al comprometer el ingreso de México a la UPOV 91; b) en su cláusula 10 articulo 32, restringe el derecho soberano de entablar acuerdos comerciales con China; c) incrementa el déficit comercial con Estados Unidos, pues ahora el país tiene que incrementar el porcentaje de componentes manufactureros provenientes de EE.UU en la industria automotriz y de maquinaria eléctrica (Hueta 2018). 

No importó que Trump con la imposición de aranceles violara el acuerdo comercial vigente (TLCAN), o que usara sus amenazas como consignas para apuntalar su campaña de reelección para 2020, el gobierno mexicano simplemente se incli ante las agresiones unilaterales de Trump.

Pese al servilismo, no habrá estabilidad 

Montones de disque especialistas han pronunciado la inminente llegada de una recesión al país por culpa de la 4T, la cual se podría agravar si México no asumía las imposiciones de Trump. Lo irrisorio es que éstos son los mismos argumentos que los seguidores de la 4T han comprado a la derecha del país.  Es verdad que hay un escenario de recesión y crisis económica, pero las razones son precisamente la evidente e inevitable decadencia del neoliberalismo y la indigna dependencia económica.

Veamos como lo explica uno de los mayores especialistas en economía mundial, Roberts Michael. El economista británico documentó que el 2019 inició precisamente con la reducción de la actividad económica y del comercio a nivel mundial, así como la reducción de los beneficios (ganancias) industriales. Según Michael, la situación es tan delicada que en mayo China anunció la mayor caída de beneficios industriales en diez años, un 14% menos en enero-febrero respecto al año pasado. Por su parte, EE.UU. espera una contracción del crecimiento para el 2019, por lo que no crecerá al 3 sino al 1 por ciento. La causa es la desmotivación de las inversiones en economías emergentes, como la de México, debido al aumento de los costos de los préstamos en dólares y la caída del comercio mundial, junto con el riesgo de una guerra comercial abierta entre los EE.UU.(Michael 2019)

En otras palabras, se espera una fuerte inestabilidad macroeconómica a nivel mundial. Esto no como resultado de la desconfianza de los inversionistas, como les gusta decir a panistas, ni porque Trump imponga aranceles, sino que el modelo económico de libre mercado se agotó. De esta forma podremos decir que no es que habrá crisis si Trump impone aranceles, sino que la existencia de la crisis es la razón por la que Trump impone aranceles a México y media docena de países más.

¿Había opción ante el unilateralismo de Estados Unidos? 

En 2015, ante las sanciones impuestas por Washington a Rusia, las acciones de las empresas energéticas rusas empezaron a caer en la bolsa y los inversionistas de todo el orbe comenzaron a venderlas, pero en respuesta Moscú las compró y así recupe el 30% de sus activos de petróleo y gas, que estaban en manos de entidades financieros europeas y norteamericanas.

Ante la guerra comercial de Estados Unidos contra China, el país asiático actúa bajo el principio de reciprocidad. Beijing impuso un 25 por ciento de aranceles a las importaciones provenientes de EE.UU. como respuesta a los aranceles del 25 por ciento a las exportaciones China. Mas aun, la segunda economía del mundo amplía sus influencias en países de economías emergentes.

Antes las sanciones unilaterales a Turquía e Irán, al primero por la compra de un sistema de defensa ruso (S-400) y al segundo por no renunciar a su programa armamentístico y nuclear, ambos países están abandonando el dólar como moneda de intercambio mundial, lo cual es importantísimo en el caso del país persa por ser un gran productor de petróleo y gas.

Derivado de las sanciones contra la India, Nueva Delhi respondió con la imposición de impuestos a 28 productos provenientes de Estados Unidos. En los casos de Rusia, China, Turquía e India, no se han abandonado las relaciones diplomáticas, aunque se han enrarecido, pero en todos ellos, los países se aseguran de hacer valer su soberanía. Incluso Trump debe retractarse de su retórica belicista, cuando ante sus amenazas se topa con respuestas en la misma tónica, como es el caso de Irán y Corea del Norte.

Las amenazas de Trump, eran un buen pretexto para comenzar a abandonar la dependencia con EE.UU. Es verdad que habríaturbulencia macroeconómica, pero la subordinación no evita que de todas formas no se aproxime una gran inestabilidad, debido al advenimiento de una crisis económica mundial. La diferencia es que estaríamos más preparados, más dignos y seríamos más soberanos. Es verdad que la historia no se detiene, pero también es cierto que podemos adelantar escenarios.

Finalmente

Trump tiene claro el escenario mundial y los pasos que debe seguir. Sabe que el neoliberalismo está agotado, que su enemigo económico es China y que para poder competir y volver “grande a América”, requiere de reindustrializar EE.UU. Por eso, en el nuevo T-MEC, restringe que México amplíe su relación con el país asiático y fortalece su industria.

La pregunta es si la 4T tiene claro que está pasando. Al parecer el nuevo gobierno, junto a la burguesía parasitaria que se benefició del neoliberalismo se niega a dejar morir a un moribundo. Por lo menos, si los planes fracasan, la burguesía tendrá a quién culpar. Pero cuando la crisis estalle, la 4T enfrentará la medición socialdemócrata, las elites con las que intentó congratularse le darán la espalda, y sabrá que no quedóbien ni con los trabajadores, ni con la burguesía.