Rubén Juárez

El desarrollo de la sociedad capitalista contemporánea requiere de grandes masas de mano de obra para incorporarlas a los sectores productivos en expansión, al mismo tiempo, el desarrollo de las fuerzas productivas, reduce el número de personas requeridas para la producción, ese proceso ha creado una superpoblación mundial de mano de obra, un enorme ejército internacional de desposeídos, dispuestos a trabajar en las condiciones que le marca el patrón, muchas veces en las peores condiciones y recibiendo salarios miserables.

El desarrollo del capitalismo a partir de las políticas neoliberales ha generado un ejército internacional de mano de obra, ahora el capital tiene a su disposición la mano de obra de todo el planeta.

Otro aspecto a considerar es la tendencia decreciente de la tasa demográfica en los países desarrollados, posiblemente impulsada por la elevada automatización de los procesos productivos en esos países. La llegada de migrantes a los países desarrollados, incrementa la presión ejercida contra las y los trabajadores locales para aceptar mayores condiciones de explotación. Los capitalistas utilizarán estos elementos para impulsar el odio racial entre las y los trabajadores.

La continua pauperización de las y los trabajadores en todo el mundo, el desempleo, subocupación, la violencia y la inseguridad, son los factores que impulsan a millones de personas abandonar sus países hacia los países desarrollados. A partir del siglo XX y XXI la migración se ha convertido en la gran marcha de los desposeídos del mundo que huyen de la pobreza, desesperadamente en búsqueda de trabajo para subsistir, dispuestos a trabajar en las peores condiciones.

Se desconoce el número de migrantes en el mundo, sin embargo, la Organización Internacional para las Migraciones, el Banco Mundial y la OCED estiman de 214 millones a 234 millones de migrantes en el mundo. El número real seguramente es mucho mayor.

Las élites empresariales del mundo pretenden regular la migración en función de sus necesidades económicas, impulsan en sus países ideologías racistas y xenofóbicas, con el propósito de mantener sometidos y divididos a las y los trabajadores del mundo.

La migración se realiza en condiciones deplorables, en condiciones climáticas adversas, enfrentando barreras naturales (mares, ríos, desiertos, montañas) bajo la amenaza de traficantes de personas y vigilantes que constantemente ponen en riesgo la vida de las y los migrantes.

 

México no solo exporta migrantes, desde hace décadas es territorio de paso parar migrantes centroamericanos, caribeños y sudamericanos. En años reciente, México se ha convertido en un territorio peligroso para los migrantes latinoamericanos.

 

Históricamente el pueblo mexicano ha ofrecido solidaridad y asilo a todos los pueblos del mundo, basado en el principio de la libre determinación de los pueblos y la no intervención de países extranjeros, principios que emergen de la propia lucha del pueblo mexicano en contra de la intervención de Estados Unidos y Francia.

 

¿Qué cambió?

 

Durante el sexenio de Vicente Fox Quezada se firmó el “Plan Puebla Panamá” un proyecto de desarrollo regional que involucra a los estados del sur de México y los países de Centroamérica. Su objetivo fue crear un polo de desarrollo económico regional. A través del plan de forma directa e indirecta también se busca frenar la migración hacia Estados Unidos.

 

Durante el sexenio de Felipe Calderón se recrudeció el control de los migrantes centroamericanos hacia Estados Unidos.

  • En diciembre de 2008, México y los Estados Unidos firmaron la primera Carta de Acuerdo sobre la Iniciativa Mérida. El pilar tres de la Iniciativa Mérida denominado “Crear la estructura fronteriza del siglo XXI”, establece “Facilitar el comercio legítimo y tránsito de personas mientras se restringe el flujo ilícito de drogas, personas, armas y efectivo. La Iniciativa Mérida proporcionará las bases para una mejor infraestructura y tecnología para fortalecer y modernizar la seguridad fronteriza en los cruces terrestres del norte y del sur, puertos y aeropuertos. Los programas de profesionalización aportarán nuevas habilidades a las agencias encargadas del manejo fronterizo, y un mayor número de tecnologías no invasivas ayudarán en la detección de actividades criminales.”
  • El 25 de mayo de 2011 se promulga la Ley de Migración, que otorga a las autoridades de migración perseguir, enjuiciar, detener y deportar a las personas migrantes por su condición de migrantes, violando el artículo 11 de la Constitución que establece “Toda persona tiene derecho para entrar en la República, salir de ella, viajar por su territorio y mudar de residencia, sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otros requisitos semejantes.”
  • Uno de los saldos negativos en esta materia lo constituye el secuestro de al menos 100 mil migrantes, entre 2008 y 2012. Este ilícito afectó lo mismo a hombres que a mujeres, ancianos, ancianas, niños y niñas.

Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto se mantuvo la política para frenar la migración centroamericana. El 17 de julio de 2014 el entonces Secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, declaró el gobierno federal “no permitirá más la entrada de migrantes sin documentos en la frontera sur”. La nueva política migratoria mexicana, dijo el extitular de Segob, buscaba “evitar que el que no tenga los instrumentos, me refiero a los papeles para adentrarse a nuestro país o de llegar a Estados Unidos, de una vez por todas, desde ahí mismo, le bajemos el peregrinar a ese problema”. Osorio Chong confirmó que el gobierno de México aplicaría en su frontera sur la misma política de control de migración ilegal para los centroamericanos y cualquier otro inmigrante legal, de la que históricamente se ha quejado se aplica a los mexicanos en la frontera con Estados Unidos. Así, luego de intensas presiones desde Washington que se detonaron en 2014 por el agravamiento del problema de los niños migrantes centroamericanos que hicieron crisis en estados del sur de Estados Unidos, la administración Peña Nieto modificó las políticas migratorias mexicanas para endurecer sus controles y buscar disminuir el tránsito de migrantes centroamericanos indocumentados por el territorio nacional, tal y como lo ha demandado históricamente la Casa Blanca.

 

En síntesis, el gobierno mexicano se convertió en la herramienta para detener la migración de latinoamericanos a través de su frontera sur. Las acciones represivas del gobierno mexicano y su omisión en la defensa de los derechos humanos de los migrantes, han convertido a los migrantes en víctimas de todo tipo de abusos, gestando una crisis humanitaria sin precedentes.

 

En este escenario cobra especial significación el internacionalismo proletario, la consigna “Proletarios del mundo, uníos”. En nuestra región, la unidad proletaria de América es indispensable.

 

La defensa de los derechos de los migrantes de todo el mundo es una consigna proletaria, la organización de los migrantes es parte de la organización proletaria.

La unidad con el proletariado estadounidense es necesario, en esta época tal vez crucial.

 

Migración: La marcha de los desposeídos.

La mayoría de las mexicanas y mexicanos, posiblemente todos, conocemos las penurias de cruzar ilegalmente la frontera con Estados Unidos, ya sea, por experiencia propia, o algún familiar. Conocemos los peligros mortales de cruzar por el desierto o el río, de ser vejados por “polleros”,  de ser cazado por la “migra” o racistas estadounidense, que se asumen cómo “vigilantes” de su país. Sí, conocemos los peligros de cruzar ilegalmente para el “otro lado”, a sabiendas, miles de mexicanas y mexicanos, de todas las edades, diariamente, intentamos pasar al “otro lado” ¿Qué nos impulsa? El desempleo, los salarios miserables, la pobreza, y, desde el sexenio de Calderón, la inseguridad.

Por ello, comprendemos las penurias de los africanos y asiáticos que migran ilegalmente hacia Europa, huyendo de la pobreza e inseguridad de sus países. Por eso, nos resulta natural solidarizarnos con ellos, nos resulta natural indignarnos por las vejaciones que sufren, como si las sufriéramos en carne propia.

Especialmente, nos indignan las vejaciones que sufren los migrantes centroamericanos que cruzan nuestro país, porque la “migra” mexicana asume las funciones de la “migra” gringa, cazando a los migrantes centroamericanos desde la frontera sur para que no lleguen a la frontera norte, porque los narcotraficantes y delincuentes, secuestran, esclavizan y asesinan a los migrantes centroamericanos. México se ha convertido en una trampa mortal para los centroamericanos. La “migra” mexicana ha igualado las bajezas de la “migra” gringa.

La única salida es la unidad de las y los trabajadores del mundo, para instaurar gobiernos para las y los trabajadores del mundo. Por ello proclamamos el internacionalismo proletario, la máximo solidaridad de las y los trabajadores de los pueblos del mundo, que nos permite reconocernos como una sola clase multinacional, que nos enfrentamos a los capitalistas del mundo.