Lenin Contreras

Importantes instituciones del sistema financiero internacional han advertido de un escenario mundial de estancamiento económico e inestabilidad financiera que podría desencadenar una recesión o crisis del capitalismo mucho más profunda que la de 2008.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), estimó a finales de año pasado que la economía mundial crecería menos del  3.9% que se  pronosticaba a principios de año (Pais, 2018).  Por su parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estimó una reducción de 2.2 a 1.5% en el crecimiento de la economía de la región para el 2018 (El Economista, 2018). El FMI  señaló que dicha realentización se debe tanto al peso de la deuda global, la cual asciende a 182 billones de dólares, lo que supera ya en un 60% el nivel de 2007, (Pais, 2018), y representa el 300% del Producto Interior Bruto mundial (Forbes, 2018), así como a la tención comercial entre EE.UU y China (HispanTV, 2018).

Mientras, el Banco de Pagos Internacionales (BIS), bajo la dirección de Agustín Cartens, advirtió que los mercados deben prepararse para una prolongada turbulencia financiera. Las valoraciones de BIS se desprenden de que algunos bancos centrales han tomado la medida de cerrar sus programas de estímulo y elevar las tasas de interés (Forbes, 2018).

La preocupación sobre los efectos negativos derivados del incremento de las tasas de interés, no es menor. En el caso de las economías de países de tercer mundo, particularmente los asiáticos, el incremento de las tasas afectará fuertemente la certidumbre de pago de los servicios de la deuda.  Desde de 2014 EE.UU ha prestado unos 3.3 trillones de dólares, en ese año, señalo el BIS,  los prestamos eran baratos y fáciles de devolver, sin embargo, con la apreciación del dólar y el incremento de las tasas de interés, la posibilidad de que los países deudores, como Indonesia, Malasia, India o incluso Argentina, cumplan con sus obligaciones financieras, se vuelve incierta (RT, 2018). Irónicamente el mismo FMI recomendó a las economías subdesarrolladas evitar la salida de capitales mediante el incremento de las tasas de interés (Times, 2018).

En el caso de los países potencia, como Japón, EE.UU. y China, que son los más endeudados, las tasas el interés golpearán la confianza y estabilidad macroeconómica debido a su gigantesca deuda. En el caso de Japón la deuda representa el 239 por ciento de su PIB, en el caso de EE.UU es de 107 por ciento, pero representa el 31 por ciento de la deuda global.


Los efectos negativos ocasionados por el incremento de las tasas de interés, que desaceleraron la inversión, también golpearon la economía de países imperialistas. Tanto Japón como Alemania tuvieron crecimientos por debajo de lo planeado  (Forbes, 2018).

 

Pero el FMI y el BIS, no son los únicos que han expresado preocupación por una posible crisis económica. La directora adjunta de Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de Francia (IRIS), Sylvie Matelly,  ha señalado que la económica global se encuentra en una situación muy similar a la que precedió la crisis de 2008 (Sputnik, 2018). En consonancia el expresidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, aseguró que la situación financiera mundial es tan peligrosa como en 2008, y agregó que ahora ya se reconoce que el sobreendeudamiento masivo de las economías avanzadas fue un factor clave en el origen de la crisis financiera mundial de los años 2007 y 2008 (Economista, 2018).  Sylvie Matelly, agrega que además del endeudamiento global, particularmente el de los Estados Unidos, otro de los factores que contribuyen a este escenario son las burbujas especulativas, como la de los bienes raíces en China, la sobrevaluación de GAFA (Google, Apple, Facebook, Amazon)… además de que las regulaciones financieras establecidas después de la crisis de 2008 han sido insuficientes para limitar los riesgos… y finalmente, el aumento en las tasas de interés que resultarán en una desaceleración del crecimiento económico (Sputnik, 2018).

 

A las preocupaciones del estallido de una crisis se suman los directivos de finanzas de Estados Unidos, incluso el expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, dijo que la fiesta terminó en Wall Street (Expanción, 2018).

 

Sin embargo, la causa real y fundamental no es ni la guerra comercial entre China-EE.UU., señalada por alguno analistas financieros como el motivo principal del desplome de la bolsa en Wall Street el 25 de octubre (BBC, 2018), ni los incrementos en las tasas de interés, a lo que se le atribuye la caída de la bolsa del 22 de diciembre (RT, 2018); ni las burbujas especulativas o el sobre endeudamiento de algunos países, estos sólo son los síntomas en punto de llegada.

 

La razón de fondo que explica la incertidumbre y el peligro en que se encuentra la economía mundial y la fragilidad del sistema financiero internacional (SFI), se debe al papel que ha adquirido el propio SFI en el desarrollo de la economía capitalista, particularmente el segmento referente al capital ficticio, situación que ha sido analizada profundamente por teóricos marxistas como Michel Husson, Roberts Michael, François Chesnais o David Harvey.

 

Desde la década de los 80 el sector financiero ha crecido de forma descomunal debido a su desregulación, situación que amplió la financiarización y dominio del capital ficticio en la economía capitalista. A partir de la crisis del 2008, las economías capitalistas usaron el sistema financiero  para estimular artificialmente el crecimiento económico, acudimos a un escenario de bajas tasas de interés, flexibilización cuantitativa (pedir crédito para dar crédito y deuda que se paga con deuda), estímulos y expansión monetaria (inyección de liquidez), apalancamiento (otorgar préstamos a empresas que superan su capacidad de pago)  y expansión de todas las formas de deuda. Es por eso que pese al deterioro del sistema financiero, tanto China como EE.UU han tenido comportamientos positivos en su economía real. En el caso del país asiático, el comercio de bienes subió un 8,6 por ciento interanual en los siete primeros meses del año para situarse  alrededor de 2,45 billones de dólares (Xinhua, 2018). Por su parte, el crecimiento de la actividad económica en EE.UU, permitió  que la tasa de desempleo en septiembre se ubicara en su nivel más bajo desde diciembre de 1969, debido a lo anterior creó 134,000 empleos (CNN, 2010). El crecimiento económico de Estados Unidos, representa la segunda racha más larga en la historia del país  (Jornada, 2018).

 

Marx tenía razón cuando apuntaba que la sociedad burguesa  remedia unas crisis preparando otras más extensas e imponentes y mutilando los medios de que dispone para precaverlas. Sostener la economía real mediante artimañas financieras tiene límites, y son esos límites los que aparecen bajo la forma de sobreendeudamiento, altas tasas de interés, burbujas especulativas y en última instancia,  guerras económicas.

 

El capitalismo se encuentra en una encrucijada, pues los medios que uso para paliar la crisis de 2008 se vuelven en su contra, y es posible que exploten bajo una posible crisis de deuda de países subdesarrollados o incluso como una crisis financiera del primer mundo. El adagio de Marx cobra nueva fuerza, pues el fabuloso sistema financiero creado por la sociedad burguesa para general millones de  ganancias en cuestión de segundos, recuerda al brujo impotente para dominar los espíritus subterráneos que conjuró.

 

Nota final: la desdolarización 

La incertidumbre financiera se agravará, ya que en respuesta a la imposición unilateral de sanciones económicas de EE.UU. contra Irán, Rusia, Venezuela y Turquía; Teherán, Moscú, Caracas y Ankara, han decidido relegar o abandonar el dólar como moneda de intercambio comercial.  Por su parte, Irán decidió adoptar el Yuan Chino como moneda de referencia en sus transacciones oficiales (TeleSur, 2018). Venezuela adoptara el Yuan y el Euro (Sputnik, 2018). Turquía, por su parte, anunció que prescindirá del dólar para negociar con Rusia, Irán y China, sus principales socios comerciales (HispanTV, 2018).  Rusia ha retirado el dólar de sus transacciones comerciales con China e Irán, en cambio adoptará la moneda china (RT, 2018).  Sumado a la desdolarización de las economías emergentes, existe la posibilidad de que china deje de financiar a Estados Unidos por medio de la compra de sus bonos del tesoro y se concentre en los bonos de la zona euro, (Reuters, 2018). Lo anterior presiona al sistema financiero de EE.UU., amenazándolo con aderezar sus problemas de deuda.