Itzuri Cruz

Desde la fundación de la primera célula del Movimiento 26 de Julio (M26) en 1955, fuerza que se convertiría en la dirección política de la Revolución Cubana (1956-1959), las mujeres participaron activamente, fortaleciendo el proceso con tareas de propaganda y recaudación de fondos.

La participación de las mujeres cubanas maduró hasta la creación del primer Frente Femenino,  creado en la casa de Adela Lauret Gispert, cuya labor de propaganda, bajo la  responsabilidad de Juanita Sifonte, era fundamental. En esa casa se llevaban a cabo reuniones de organización, se salvaguardaban los bonos y recursos para la lucha clandestina y guerrillera.

La extraordinaria participación y combatividad de las mujeres cubanas, permitieron que el 4 de septiembre de 1958, por iniciativa de Fidel Castro y Celia Sánchez, se creara el pelotón femenino  “Mariana Grajales” (Las Marianas). El nombre se escogió en homenaje a una mujer extraordinaria, heroína de la Guerra de Independencia de Cuba. El inicio fue problemático, debido a que hubo compañeros que se oponían a la formación del pelotón de mujeres. Cuestionaban el entregar fusiles a las mujeres cuando había tantos rebeldes desarmados, no confiaban en su capacidad combativa. Pensaban que cuando vieran algún animal o insecto, botarían el arma y se rendirían al enemigo. Fidel les habló durante  siete horas, les explicó que las mujeres ahí presentes eran mejores soldados que muchos hombres, y entre otras cosas, del desempeño de las mujeres en las guerras de 1868 y 1895; de Clara Zetkin; de la situación en que vivía la mujer y de la necesidad de reivindicarla. Cuantos se oponían permanecieron callados. Fidel, como prueba de su confianza, las designó su guardia personal.

Las Marianas podían disparar a una peseta a 50 metros, les entregaron fusiles M-1. En un principio eran 8 compañeras, después se fueron extendiendo a 15, debido a enfermedades se quedaron 13. La Jefa del pelotón era Isabel Rielo, Teté Puebla fue la segunda, se eligió de acuerdo a sus habilidades de tiro. Ambas se convirtieron en tenientes y Teté después en la primera Generala de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. El desempeño en la sierra fue excelente y el ambiente de gran respeto, compañerismo y solidaridad. Tuvieron dificultades de comida, medicamentos, ropa, zapatos, pero siempre lograron sobrellevar y resolver las calamidades.

La moral nunca recayó, Teté cuenta como Fidel siempre tuvo fe en la victoria y contagiaba a todas, todos, con ello. En los momentos más delicados hablaba de los planes de la Revolución cuando llegara al poder, y siempre insistía en que cuando se terminara la guerra comenzaría una lucha aún más difícil. En ningún momento se desalentó.

Las Marianas  se habían quedado en la Sierra participando con la tropa de Braulio Coroneaux en la batalla de Guisa. También combatieron en Maffo y diferentes acciones, hasta que las sorprendió el triunfo de la Revolución en la toma del Regimiento de Holguín, inmediatamente se movieron para incorporarse a la Caravana de la Libertad hacia Santiago de Cuba.

La creación del primer Frente Femenino y del Pelotón Femenino, solo demostró que la mujer cubana tuvo un papel fundamental en la Revolución. Consciente de su papel histórico, participaron activamente, política y militarmente.

Aunque la participación de todas las compañeras fue excelente, entre las mujeres que destacaron por su trabajo incansable, firme convicción y profundo compromiso, podemos mencionar tres; Celia Sánchez, Vilma Espín y Teté Puebla.

Celia Sánchez Manduley

Nació el 9 de mayo de 1920 en Media Luna, Cuba.  Desde niña conoció los dolores de su pueblo por medio de las experiencias de su padre que era médico rural. Pronto comprendió que las obras benéficas podían aliviar, más no resolver, los problemas sociales de su patria. Comenzó a relacionarse con organizaciones insurreccionales desde el golpe de Estado en 1952. En su militancia fue adquiriendo las más diversas tareas, como misiones de abastecimiento. Dirigió la provincia de Oriente, e impulsó la amnistía para los presos del Moncada, incluso hacía dulces para venderlos y recaudar dinero para la causa.

Se integró al Movimiento 26 de Julio durante la Guerra de Liberación Nacional de Cuba (1956-1958) desde donde organizó con Frank País la red clandestina de campesinos, vital para la supervivencia de la guerrilla dirigida por Fidel Castro. Tiempo después se convirtió en la primera mujer combatiente del Ejército Rebelde, por ello conocida como la “Heroína de la sierra”. Construyó  escuelas, consiguió medicamentos, tenía la confianza de toda la gente, conocía los campamentos, dicen que no había nada en la sierra que no tuviera la mano de Celia, y que no se puede hablar de Fidel Castro sin describir la vida de Celia. En el llano, guió al periodista que entrevistó al líder de la Revolución,  echaría abajo la propaganda batistiana sobre su supuesta muerte. Ocupo cargos directivos nacionales con su nombre de guerra; Norma, aunque también era Caridad, Liliana, Carmen o Aly. Fue de las principales impulsoras de la creación del primer batallón femenino, el “Mariana Grajales” de Sierra Maestra.

Tras el triunfo de la Revolución en 1959 asumió importantes tareas y responsabilidades para la continuación de la misma, siendo partícipe de los momentos más trascendentales del periodo. Se convirtió en investigadora y fiel defensora de la información recopilada sobre la guerrilla, haciendo posible la creación de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado en 1964. Además estuvo en la Dirección Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas.

Fue miembro hasta su fallecimiento, del Partido Comunista de Cuba. Sus compañeras la recuerdan como la persona más humilde,  la más humana y disciplinada, por ello, con gran capacidad de liderazgo. Un ejemplo a seguir.

Vilma Lucila Espín Guillois

Nació el 7 de abril de 1930, en Santiago de Cuba. Vilma pertenecía a la alta burguesía cubana, sin embargo, desde muy joven destacó por su combatividad, fue dirigente estudiantil en la Universidad de Oriente,  donde también participaba de forma excelente en coro, danza y deporte, como capitana del equipo de voleibol. Como activista estudiantil, en sus discursos siempre mencionaba las palabras de otras mujeres partícipes de la causa cubana como Mariana Grajales,  Ana Betancourt,  Bernarda Toro, entre otras. Fue de las primeras mujeres ingenieras químicas graduadas, y al término de su posgrado en Massachusetts, viajó a México para ponerse en contacto con Fidel Castro, se le asignó la tarea de trasladar sus órdenes y mensajes a Cuba antes del desembarco del Granma.

Participó activamente en las manifestaciones contra Fulgencio Batista, siempre iba al frente, portando la bandera de Ingeniería. Mantuvo largas pláticas con sus profesores exiliados españoles, levantó la voz por el movimiento independentista de los puertorriqueños. Cercana a otro dirigente, Frank País, militó en la clandestinidad bajo el nombre de Deborah.  Impulsó junto a la comunidad universitaria paros y huelgas por la restauración de las garantías constitucionales, o por los mártires del movimiento estudiantil.

Ella y Celia Sánchez organizaron al 26 de Julio en oriente, tarea decisiva para el éxito guerrillero. Después se unió al Ejército Rebelde en Sierra Maestra debido a que su vida corría ya grave peligro por ser una persona tan visible en la insurrección urbana, además de que los guerrilleros sabían perfectamente de sus cualidades de revolucionaria. Sobre ella recayó la responsabilidad del abastecimiento de los frentes guerrilleros de esos momentos, y la mensajería. También fue intérprete en las conversaciones con estadounidenses.

Vilma es una de las heroínas más emblemáticas de la revolución cubana, hizo costumbre resaltar en sus discursos y participaciones las palabras y acciones de otras mujeres en el Ejército Rebelde como Haydée Santa María y Celia Sánchez. Fue  la primera mujer en llegar a la máxima estancia del Partido Comunista como miembro del Comité Central, también formó parte del Consejo de Estado y fue fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas, donde se registra al menos 90% de las mujeres mayores de 14 años.

Presidió, desde su creación, la Comisión Nacional de Prevención y Atención Social, y la Comisión de la Niñez, la Juventud y la igualdad de derechos de la Mujer, de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Desde la FMC impulsó numerosas iniciativas para facilitar la incorporación de la mujer al trabajo, y luchar por su liberación plena en una sociedad marcada por el machismo.

Sin duda, por méritos propios, la mujer que llegó a tener mayor peso político en el Estado revolucionario. Una enfermedad le tomaría la vida el 18 de junio de 2007. El pueblo cubano la recuerda como una de las más queridas heroínas  de la República, por su austeridad, sensibilidad humana y comprensión, por su actuar sin barreras raciales o religiosas. Fue ejemplo de cuadro revolucionario, siempre con dedicación al estudio y al deporte. Gran amante de la naturaleza.

Delsa Esther Puebla Viltre

Nació el 9 de diciembre de 1940 en Yara, Cuba. De origen campesino. Su educación estuvo a cargo de sus abuelos. Toda su familia perteneció al Movimiento 26 de julio, desde muy joven sabía de la importancia de la participación en las actividades revolucionarias, vendía bonos para el movimiento guerrillero, trasladó armas y apoyó la movilidad de compañeros de la guerrilla por sus conocimientos de senderos en las montañas.

Con apenas 15 años se unió al Ejército Rebelde en Sierra Maestra, un traidor la había delatado y su vida corría gran peligro, eligió luchar en vez de huir, dentro de las funciones estaban cocinar, lavar y combatir. A los compañeros que no sabían leer, les leía las cartas de sus familiares y les redactaba las que ellos enviaban.

Cumplió misiones de la Comandancia en Santiago de Cuba y se integró al pelotón femenino Mariana Grajales, donde fue segunda al mando por sus habilidades de tiro. Participó heroicamente en misiones y acciones combativas hasta el triunfo de la Revolución.

A “Teté” se le encomendó el plan agrícola de Guaicanamar, así como la atención de combatientes y familiares caídos en la defensa de la Revolución y el Internacionalismo, aunque también atendían heridas a los hijos, hijas, madres y viudas de los militares de Batista que habían muerto, o estaban presos por sus crímenes y abusos.

Por su trayectoria revolucionaria, por su incansable lucha y entrega, ha recibido numerosos reconocimientos del pueblo. Ostenta el título de Heroína de la República de Cuba. Fue la primera Generala de Brigada en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba “por la consagración de su ejemplar existencia a la digna causa del pueblo, desde las filas del Ejército Rebelde primero y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias”. Es actual Diputada de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Teté es una persona con extraordinarias habilidades militares, solidaria, sencilla, combativa y consecuente.

Las mujeres y la consolidación de la Revolución Cubana

Tras la victoria de la Revolución Cubana en 1959, las organizaciones femeninas del país fundaron en 1960 la Federación de Mujeres Cubanas, con el objetivo de erradicar la discriminación de las mujeres y buscar su participación en todas las facetas de la sociedad. Su labor fue reconocida en el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado en 1975, Fidel Castro pronunció: “La mujer cubana, doblemente humillada y relegada por la sociedad semicolonial, necesitaba de esta organización propia, que representara sus intereses específicos y que trabajara por lograr su más amplia participación en la vida económica, política y social de la Revolución”.

La participación de las mujeres en los diversos ámbitos ha acelerado el desarrollo de la sociedad. La Revolución es eliminar toda forma de discriminación, opresión y explotación. Es el compromiso, de liberar a la sociedad y al mundo del yugo del capital, el cambio de un modo de producción, que incluye el divorcio total con el patriarcado.

Es por ello, por su ejemplo, que la Revolución Cubana sigue siendo un estandarte que las y los comunistas del mundo hemos reivindicado, y con el cual hemos nutrido nuestros esfuerzos, para llegar a materializar el sueño socialista. Es la prueba, de que el goce pleno de nuestros derechos como mujeres, sólo es posible en una sociedad nueva.

Fuentes: Apellido, A. A. (Fecha). Título de la página. Lugar de publicación: Nombre de la página web. dirección de donde se extrajo el documento (URL)