Itzury Cruz

Muy pocos medios de comunicación hablan de uno de los procesos revolucionarios más importante y profundos en la historia contemporánea: Rojava.

Rojava son  tres provincias kurdas ubicadas en el norte de Siria, que se rigen bajo el modelo político del Confederalismo Democrático, cuyo ideólogo es Abdullah Öcalan.  La relevancia histórica de la Revolución de Rojava no sólo es la épica defensa de más de 40 años de su soberanía nacional; porque han mantenido militarmente su autonomía territorial; por  la construcción de una modelo de gobierno basado en la democracia directa y su economía cooperativa; por  el respeto a las minorías étnicas; o por la valentía con que han enfrentado al terrorismo internacional del Estado Islámico y al ultranacionalismo turco. También porque la lucha por su liberación nacional tiene un claro contenido antipatriarcal, siendo estratégica la participación política-militar de las mujeres,

La lucha por la liberación kurda y la YPJ

El pueblo kurdo es una nación cuyo territorio se encuentra en los países de Turquía, Irak, Irán y Siria. Es en este último donde las Unidades de Protección Popular (YPG y YPG) tienen gran control. Las Unidades Femeninas de Protección (Yekiney en Parastina Jin- YPJ) son un grupo de mujeres organizadas que realizan operaciones militares, así como  espacios de formación ideológica y política, haciendo énfasis en la independencia y libre autodeterminación  de las mujeres. Las YPJ son el brazo armado femenino de las Unidades de Protección Popular formadas en 2012 por el Comité Supremo Kurdo, coordinación del Partido de la Unión Democrática y el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK).

En los últimos años, su lucha se ha concentrado en el combate estratégico del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) lo que permitió que las YPJ comenzaran a crecer dentro del movimiento de resistencia kurdo, hasta llegar al 2014 a más de 10 mil luchadoras voluntarias de entre 16 y 40 años.

Las YPJ defienden los derechos de las mujeres porque han sido las más violentadas en toda la historia, pero también los derechos de la humanidad en su conjunto. Bajo este proyecto político, conformado y puesto en práctica por gente,  han construido un autogobierno radical y de base amplia, con igualdad de género y ecológico, que se declara abiertamente en apoyo al socialismo y comunismo y que ha venido construyéndose por más de cuatro décadas.

El terrorismo, la violencia contra la mujer y la necesidad de la autodefensa

En el transcurso de la guerra en Siria, iniciada en 2011, se dio a conocer que el grupo terrorista ISIS ofrece esclavas sexuales a sus combatientes heridos en el noreste de Siria. Las esclavización y vejaciones sexuales contra las mujeres se ejerce fundamentalmente contra  las prisioneras de guerra de los territorios ocupados, quienes en muchas ocasiones son vendidas a precios que van desde 500 a 2 mil dólares. Este negocio se convirtió en una de las grandes fuentes de financiamiento del grupo terrorista.

La violencia extrema contra las mujeres motivó que miles de mujeres se enrolaran en las YPJ, con la clara consigna de exterminar al ISIS y defender el territorio kurdo. Amara, miliciana de las YPJ de 16 años, lo explica:

 “¿Quién echará de aquí al Daesh [ISIS] si yo no lucho? Si otros no luchan… mi padre es miembro de las YPG, al igual que mis hermanos. Cuando dije que quería formar parte de las Unidades de Protección mi madre dijo que nadie tiene derecho a prohibírmelo, ellos saben que es nuestro camino hacia nuestro honor y dignidad, por eso me bendijeron en esta decisión. Yo estudié hasta el séptimo grado pero después dejé la escuela para luchar, para mí liberar a las mujeres de la esclavitud era más importante que estudiar…”

El antipatriarcado de las YPJ

La lucha de las YPJ contra la opresión de la mujer, se traduce a todos los ámbitos de la organización. Por ejemplo, es obligatorio que todos los cargos sean ocupados por una mujer y un hombre. Pero, los hombres que ejercen violencia contra las mujeres (antes era común en ese territorio) no pueden ser parte de la administración.

Además, dentro del territorio controlado por las  YPJ, se crearon los Consejos de Mujeres que tienen injerencia en las academias de arte y de cultura, tribunales y cooperativas. El gobierno criminaliza la violencia doméstica, los matrimonios forzosos, los asesinatos por honor, el matrimonio infantil, y otras “costumbres” que atentan con la libertad de la mujer.

El objetivo es que la sociedad interiorice que,  en la liberación y la democracia plenas, el papel de la mujer y su la liberación son actos irrenunciables. “Somos la mitad de la fuerza revolucionaria, para que una revolución sea verdaderamente liberadora se debe cambiar la mentalidad patriarcal de la sociedad”, corean las YPJ

Las mujeres kurdas

Las mujeres kurdas han roto los estereotipos. Han tomado conciencia de su papel histórico y han visibilizado su participación en la lucha. Rompen con los esquemas de que las mujeres son sumisas, ajenas a la violencia, extrañas a la guerra y a la política. Enseñan que las mujeres siempre han estado presentes, luchando. Que pueden tomar un arma. Que la lucha de los pueblos es contra el capitalismo y contra el patriarcado.

El componente anti patriarcal es fundamental en las YPJ, y este es una de las grandes lecciones de las mujeres kurdas al mundo. El feminismo revolucionario de las YPJ, se puede escuchar en cada una de sus militantes, como en la comandanta Tolhildan, de 23 años, quien afirma:

“En nuestra sociedad, si eres esposa, entonces eres ‘la esposa de alguien’… si eres la hija, simplemente eres ‘la hija de alguien’… pero si eres hombre entonces tienes un nombre… Las YPJ, es un movimiento que defiende los derechos del ser humano, si muriera y volviera a nacer otra vez, volvería a unirme a las YPJ porque me da fuerza, seguridad y la oportunidad de desarrollar mi potencial y como mujer, siento que existo”.

O en la voz de Chichek, miliciana de 16 años, para quien la Revolución Feminista de las YPJ, transformó su vida:

 “Mi madre nunca me quiso… incluso cuando yo iba al colegio ella ya quería que me casara, yo me negué, no quería ser una esclava ni vivir en aquella casa.  Una chica siempre tiene que estar en casa, se ocupa de las tareas del hogar, hace todo lo que le dicen sus padres, y luego su madre la casa… una vez casada, hace todo lo que le dice su marido, es decir, se convierte en su esclava; cría sola a los hijos, cocina, etc. y cuando una viene acá, empieza a ser una misma… Quiero ser parte de esta revolución, y defender los derechos de las mujeres, después de haber pasado la instrucción, y haber aprendido tantas cosas, no voy a volver a la vida de esclava… Una vez casada, haces todo lo que te exige tu marido, es decir te conviertes en su esclava, crías sola a los hijos, cocinas y cuando una viene acá, una comienza hacer una misma… quiero ser parte de esta revolución y defender los derechos de las mujeres, no volver a la vida de esclava.

Las YPJ, nos enseñan que la Revolución Kurda es una Revolución dentro de sí misma y que la vida no se puede vivir sin luchar.