Mucho se ha hablado sobre el movimiento estudiantil de 1968 en México, siendo uno de los episodios más simbólicos en cuanto a organización y protesta social en la historia del país, reivindicado por la mayoría de los movimientos sociales de izquierda, al tiempo que es uno de los episodios más obscuros ante el constante hostigamiento y represión que sufrieron los sectores movilizados, en especial el sector estudiantil, víctimas de la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de aquel año. Sin embargo, es poco lo que se ha dicho sobre los movimientos obreros-estudiantiles que precedieron al 68 y que sembraron la semilla de la que germinaría la protesta y agitación que hubo en aquel año, y sin los cuales no se podría comprender aquel proceso social vivido en México. Tal es el caso de la UMSNH, cuyo movimiento estudiantil efervescente en 1966 será uno de los tantos precedentes en cuanto a organización y movilización social, así como en cuanto a represión por parte del Estado.

Los antecedentes.

Hacia los años sesenta, en México y en el mundo se vivían momentos álgidos en cuanto a movilización social, dadas las condiciones materiales existentes ante la crisis orgánica capitalista, que se mostraba ya como inviable ante la inestabilidad monetaria que manifestaba, y al resquebrajamiento del Proceso de Sustitución de Importaciones en México, que dejará déficit en la balanza comercial y presupuestal. En un primer momento, serán los sectores obreros quienes protagonicen la agitación social, tales como los ferrocarrileros, petroleros, el magisterio, los médicos, entre otros. Sin embargo, el sindicalismo, el corporativismo y el clientelismo característico de la época por parte del Estado Mexicano, debilitaron al movimiento obrero en México, dejando su lugar de protagonismo al sector estudiantil, que tomó la estafeta de lucha dejada por los movimientos obreros y buscó la democratización de las universidades y del país.

De esta manera, se darán diferentes insurgencias estudiantiles a lo largo y ancho del territorio mexicano. En 1960, las y los estudiantes harán estallar la huelga en la Universidad de Guerrero, mismo caso que en San Luis Potosí; en 1961, la Universidad de Puebla comenzará un movimiento por una reforma universitaria; en 1962, la UNAM luchará contra mecanismos autoritarios en los procesos democráticos al interior de la universidad, proceso que llegará esporádicamente hasta 1966; en 1964, de nuevo en la Universidad de Puebla, se manifestarán contra el gobierno estatal, logrando la destitución del gobernador; en 1965, se retomaría la lucha por la democracia universitaria en la Universidad de Guerrero, la cual se extendería hasta 1966; en la Universidad Juárez, en Durango, lucharon contra la explotación del cerro del Mercado en 1966, año en que surgiría el movimiento estudiantil en la Universidad de Sinaloa contra el rector y los procesos antidemocráticos en la universidad . Estos son solo algunas insurgencias estudiantiles que se dieron en México durante los años sesenta previos a 1968, todos ellos caracterizados por la represión por parte del Estado Mexicano contra la disidencia estudiantil de jóvenes rebeldes que se atrevieron a cuestionar la legitimidad del régimen partidista posrevolucionario, además de que representaban el supuesto temor al “virus comunista” que se propagaba por todo el mundo por aquellos años  (Niebla 1988).

Hablando de la Universidad Michoacana, en su interior históricamente se han expresado tanto las contradicciones sociales y políticas de la región, como la lucha de clases característica en la transformación universitaria y social (Nava Hernández 1987).  Es así que, para la década de los sesenta, en la UMSNH surgieron grupos de oposición al gobierno estatal y federal que se mostraba cada vez más cerrado a cualquier disidencia, algunos de ellos de filiación cardenista, siendo la Federación de Estudiantes Universitarios de Michoacán el principal referente estudiantil en la entidad.  En 1960, se da un movimiento estudiantil que, entre otras cosas, se propuso una reforma a la Ley Orgánica “progresista” en la Universidad que, luego de 19 días de huelga, acabó con la renuncia del rector Alfredo Gálvez Bravo. La transición en la rectoría a favor del Dr. Elí de Gortari, designado rector en 1961, generó descontento en grupos derechistas, esto a raíz de la tendencia marxista del nuevo rector, a pesar de las innovaciones y aportaciones en la infraestructura y los planes de estudios en la universidad. En 1963, bajo el lema “universidad o muerte”, los “degortaristas” se enfrentaron a los “antidegortaristas” en un conflicto que se terminará resolviendo por grupos ajenos a la universidad, sobre todo con el ascenso del gobernador Agustín Arriaga Rivera, quien se dispuso acabar con las tendencias “comunistas” y cardenistas en Michoacán y en la universidad, terminando el conflicto con la intervención del ejército, la muerte de un estudiante, la destitución del rector De Gortari y una nueva Ley Orgánica regresiva, con lo cual las fuerzas derechistas se apoderaron tanto del estado como de la universidad (Arroyo Cruz 2018).

Meses más tarde, en Mayo de 1963, se reunirán en Morelia representantes de las principales organizaciones estudiantiles de izquierda a nivel nacional, llevándose a cabo la I Conferencia Nacional de Estudiantes Democráticos, impulsada por el Partido Comunista de México, proponiéndose construir un “instrumento de lucha” por una educación popular y científica, un frente que les permita hacer frente al gobierno cada vez más represivo e intolerante. Nace así la Central Nacional de Estudiantes Democráticos, siendo éste un factor determinante en el futuro de la organización y movilización estudiantil en México (Macías 2016).

Los Hechos

Luego de dos años de tensa calma, en 1966 el conflicto estudiantil resurgiría en la UMSNH, avivado por una nueva transición en la rectoría de la universidad y el intento de injerencia por parte del gobierno estatal en la universidad, lo cual atentaba contra la autonomía universitaria. Así, en un esfuerzo por hacer valer su autonomía, la Junta de Gobierno, máximo órgano de gobierno en la UMSNH en aquel tiempo, decidió nombrar al Dr. Nicanor Gómez Reyes como rector, quien tomó posesión el 3 agosto. Al no estar conforme con la designación del rector, el ejecutivo estatal hará todo lo posible por desestabilizar el nuevo rectorado.

La estrategia del gobierno de Arriaga Rivera fue provocar el estallido del conflicto desde afuera de la universidad, al establecer un alza en las tarifas al transporte urbano que entrará en vigencia el 01 de octubre, favoreciendo a la Sociedad Cooperativa de Auto-Transportes Urbanos Valladolid y poniendo fin a un convenio entre los trasportistas y la universidad, el cual establecía subsidios para las y los estudiantes. La FEUM, junto a miembros de las Casas del Estudiante y otras organizaciones sociales, comenzará una campaña política en contra del alza de precios en el transporte, realizando mítines públicos a partir del día 2 de octubre, constituyéndose el Comité Central de Lucha Estudiantil.

Desde muy temprano, aquel 2 de octubre comenzaría con agitación y volanteos por parte de las organizaciones estudiantiles, invitando a la población a manifestarse en contra del alza de cuotas en el transporte público. Por la tarde, se llevará a cabo un mitin político al que asistió un considerable contingente de estudiantes y población en general, siendo hostigados por policías judiciales y grupos de choque porriles. A los manifestantes se les despojó violentamente de su aparato de sonido, pero aun así la actividad se llevó a cabo, exigiendo la libertad de los presos políticos y la rebaja en las tarifas al transporte urbano. Entrada la noche, luego de una jornada de marchas y protestas, las y los estudiantes inconformes acudieron a las Oficinas de la Procuraduría General de Justicia del Estado para exigir se les devolviera el aparato de sonido del que habían sido despojados. Luego de montar un mitin de protesta afuera de la PGJE, se produjo un conato de bronca entre los manifestantes y  el grupo de choque, apoyados por la policía judicial que abrió fuego contra el grupo de inconformes, hiriendo de muerte al estudiante nicolaita Everardo Rodríguez Orbe. Luego de la trifulca y la muerte de Rodríguez Orbe, se organizó un nuevo mitin que pedía la destitución del gobernador Arriaga Rivera.

El movimiento estudiantil cobró fuerza y al día siguiente, el 3 de octubre, la universidad entró en huelga. El rector, la FEUM y el consejo Universitario en bloque, exigen castigo ejemplar para los asesinos del estudiante Rodríguez Orbe, además de consignar al tribunal universitario a quienes participaron en la trifulca como parte de los grupos de choque, pedir la expropiación del transporte público en beneficio de los municipios en el estado, mejorar las condiciones de vida y de trabajo para la clase obrera y los campesinos y el cese a la represión y hostigamiento contra los sectores organizados de la sociedad, pidiendo por último se declare desaparecidos los poderes en el estado de Michoacán . A esto, el gobernador Arriaga Rivera respondió únicamente con la destitución de Mario Ruiz Aburto, dirigente estatal del PRI y quien supuestamente había sido el causante de los actos violentos contra las y los estudiantes movilizados, esto con la idea de minimizar el conflicto y tranquilizar las aguas (Macías 2016).

Sin embargo, la agitación siguió. Organizaciones sociales respaldaron a la UMSNH en su huelga, y la lucha contra el alza en el transporte se trasladó a un campo donde se disputaban dos proyectos políticos distintos, uno que representaba los intereses de los sectores empresariales y gubernamentales y otro que representaba los intereses de los sectores populares. El funeral del Rodríguez Orbe fue convertido en un mitin político al que asistieron miles de personas, en donde el rector Nicanor Gómez explicaría el carácter popular del movimiento, dando condolencias a los familiares. Mientras tanto, se habían detenido camiones  en protesta, se acusaba al gobierno de su falta de capacidad para satisfacer los intereses populares ( (Oikión Solano 2011).

Ante el conflicto, el gobierno de Arriaga Rivera se había mantenido a la defensiva, pero en cuanto el alcance del movimiento estudiantil llegó a ser amplio, comenzó la ofensiva, haciendo uso del partido hegemónico (PRI), de los aparatos burocráticos del Estado y de la prensa oficialista, acusando de “conjura comunista” al movimiento estudiantil, debido a la influencia del Partido Comunista de México en el movimiento. Se decía que los disidentes tenían como móvil una “subversión nacional”, pidiendo la intervención del gobierno federal en el conflicto. Este tipo de noticias fueron las que circularon por periódicos como La Voz de Michoacán, causando el descontento del movimiento estudiantil, realizándose el 4 de octubre una protesta a las afueras del rotativo para exigir veracidad en sus publicaciones. En el acto, los manifestantes fueron atacados con gases lacrimógenos. Tiempo después, el 6 de Octubre, fueron canceladas 6 estaciones radiofónicas que manifestaban algunos mensajes de apoyo a favor del movimiento estudiantil.

Pasada la estrategia de difamación y satanización del movimiento estudiantil, el gobierno estatal pasó a la acción directa. Desde el 7 de octubre, se lleva a cabo un gran mitin que muestra que la fuerza del movimiento no ha decaído. Sin  embargo, el mitin es disuadido por el ejército, que a partir de entonces tomará las principales calles de Morelia. Al día siguiente, comenzará una operación militar en contra del movimiento estudiantil, siendo detenidos varios dirigentes del movimiento, como Efrén Capíz, Joel Caro, entre otros. Luego, el ejército ocupa el Colegio de San Nicolás, desalojando a las y los huelguistas, acción que se repitió en otras dependencias de la universidad. A cualquier intento de reacción por parte del movimiento, el Estado respondió con hostigamiento y represión, mientras se manipulaba a la opinión pública justificando la ocupación militar de la universidad en la supuesta idea de “restablecer el orden” y acabar con el intento de “subversión nacional” en la UMSNH, declarando el estado de sitio en las principales ciudades del estado (Arroyo Cruz 2018).

Por 10 días, el ejército ocupa las instalaciones del Colegio de San Nicolás, dejando como resultado la detención de cientos de estudiantes y profesores, además de sembrar el Terrorismo de Estado en la universidad y en la entidad. El rector Nicanor Gómez desapareció y la Junta de Gobierno, junto al Consejo Universitario,  fue disuelta, dejando las puertas abiertas para que las fuerzas derechistas se apropiaran una vez más de la universidad. Se impulsó una nueva Ley Orgánica, se dotó de poderes extraordinarios a la nueva Junta de Gobierno y se desapareció a las Casas del Estudiante (Macías 2016).

Consideraciones Finales

Sin duda, el movimiento estudiantil de 1966 en la UMSNH fue un parteaguas para las movilizaciones estudiantiles posteriores. Logró, por grandes lapsos, la unidad y solidaridad de la comunidad universitaria con los sectores populares, esto debido a que sus demandas trascendían la vida universitaria y prestaba atención a la realidad de injusticia y desigualdad en la que vive la mayoría de la población. Cortado de tajo violentamente, el movimiento estudiantil nicolaita entrará en un periodo de reflujo donde el repliegue y la dispersión del estudiantado se ve condicionado por los efectos de la represión del gobierno estatal de Arriaga Rivera, quien a sangre y fuego destruyó el proyecto de universidad popular que se venía construyendo en la UMSNH desde el rectorado de Elí de Gortari.

Por otra parte, la represión contra el movimiento estudiantil marcará el inicio de una táctica que se venía utilizando desde tiempo atrás por varias dictaduras militares sudamericanas: el asalto militar en las universidades. Después de la UMSNH, vino la ocupación de la Universidad de Sonora, en 1967, hasta llegar al colofón que fue la ocupación militar de la UNAM y la posterior matanza de estudiantes en Tlatelolco dos años después de los acontecimientos en Morelia, el 2 de octubre de 1968.