Para nadie es un secreto que hoy la máxima casa de estudios de Michoacán pasa por una crisis sin precedente, pero, ¿Cómo llegamos a esto?

La corrupción, los malos manejos administrativos y la falta de transparencia en gran medida son causa y efecto de la antidemocracia que existe en la universidad, desde el proceso de elección del rector (como máximo representante de la universidad) hasta las elecciones de consejeros técnicos.

La falta de democracia en la Universidad se refiere a que la toma de decisiones políticas, económicas y académicas no son consultadas con los sectores que la conforman, sino que sólo un puñado de personas deciden qué hacer y el rumbo que habrá de tomar nuestra universidad.

¿Cómo son elegidos nuestros representantes?

Actualmente el proceso PARA DESIGNAR AL RECTOR DE LA UMSNH le corresponde, según lo estipulado en el artículo 8° fracción VI de nuestra ley orgánica, a la Comisión de Rectoría, conformada por cinco ex rectores, un decano de Escuelas, Facultades e Institutos, un decano de profesores en activo y por el alumno integrante de Consejo Universitario que tenga el promedio más alto.

Ya que el proceso queda en manos de 8 personas, es inconcebible que sea una práctica transparente, que asegure la no intervención de presiones externas que no obedezcan a los intereses de la comunidad universitaria, además, estas 8 personas que integran la Comisión de Rectoría no representan a los más de 60 mil Nicolaitas estudiantes, profesoras(es) ni trabajadoras(es).

El proceso de elección de directores(as) es igual de corrupto y antidemocrático que la elección del rector, para ello se efectúa una consulta a la comunidad universitaria haciendo una simulación de un proceso democrático, sin embargo, quienes deciden quién será la o él nuevo director son las y los integrantes del consejo universitario. Sin conocer el contexto ni la situación particular de la escuela o facultad, suelen elegir muchas veces sin una seria discusión y análisis de los candidatos, inclusive llegan a ceder a sobornos y presiones externas para dar su voto a favor de cierto candidato.

Mientras que los procesos de elección de concejeros técnicos son muy turbios y siempre están llenos de irregularidades, además de que en gran parte de los procesos las y los profesores intervienen en la elección de consejeros alumnos, desde la compra de votos hasta elegir y postular candidatos.

Esta situación de antidemocracia y corrupción no sólo requiere, por ejemplo, exigir la solución de nuestras demandas, actividades transparentes y rendición cuentas, sino que debemos ser partícipes directos de esta elección (como la Autónoma Chapingo, de Baja California Sur, de Coahuila, Antonio Narro de Guerrero, la Benito Juárez de Oaxaca y Zacatecas). Sólo mediante la convocatoria del total de estudiantes, profesores(as) y trabajadores(as) a un voto libre y directo en igual porcentaje, podremos elegir a quien tenga una probada trayectoria y amplio reconocimiento académico, personal y práctico en la solución de las necesidades de los sectores que conformamos a la UMSNH.

Por otro lado, recordemos que existen casos en que los rectores se declaran abiertamente por algún partido como ya ha sucedido respecto al PRI-PAN-PRD, violentando así la autonomía universitaria, he aquí para quienes sirven. Además no tenemos ningún espacio para la participación en la toma de decisiones de nuestras Facultades, Institutos, ni tenemos injerencia en el rumbo que nuestra institución lleva.

La Antidemocracia en la universidad construye consenso, es decir, ha sido capaz de culpar del colapso y del déficit a los sectores que pugnan por sus derechos; numerosas veces han pronunciado discursos recalcitrantes contra las y los trabajadores, casas del estudiante y activistas que precisamente denuncian estas prácticas corruptas que ejercen aquellos que no son elegidos por la comunidad universitaria, aún como si fuera poco también utilizan mecanismos de compra y cooptación de cúpulas, hostigamientos y amenazas.

Hay toda una serie de problemáticas se ligan con la antidemocracia imperante en la Universidad: el acoso sexual, la exclusión educativa, el recorte de derechos laborales,  etc.; por eso debemos mantenernos involucrados hoy más que nunca con las problemáticas que aquejan a la Universidad Michoacana, solo la participación de todas(os) y el debate ordenado entre todas(os) garantizan, o al menos hacen más probable, que las leyes sean justas, imparciales, es decir, que tomen en consideración igualmente los intereses legítimos y derechos de toda la comunidad.

Debemos alzar la voz juntos, para que las puertas de esta Universidad se encuentren abiertas siempre, pero sobre todo para que dentro de ella no exista corrupción, exclusión e indiferencia; debemos ser personas criticas ante los actos que no nos permiten avanzar hacia una sociedad justa e igualitaria.