Comisión de Formación Política del Movimiento de Izquierda Revolucionaria

 

El Estado no es sino una fuerza especial de represión, un órgano de dominación de clase, un instrumento burocrático-militar de opresión de una clase por otra, cuyo surgimiento mismo es producto y manifestación de las contradicciones irreconciliables de clase. Señala V.I. Lenin, El estado surge, en el sitio y en la medida en que las contradicciones de clase no pueden, objetivamente, conciliarse. Y viceversa: la existencia del estado demuestra que las contradicciones de clase son inconciliables (V.I.Lenin, 1977). Citando a F. Engels, Lenin (1977).

El Estado -dice Engels, resumiendo su análisis histórico- no es, en modo alguno, un Poder impuesto desde fuera a la sociedad; ni es tampoco ‘la realidad de la idea moral’, ‘la imagen y la realidad de la razón’, como afirma Hegel. El Estado es, más bien, un producto de la sociedad al llegar a una determinada fase de desarrollo; es la confesión de que esta sociedad se ha enredado con sigo misma en una contradicción insoluble, se ha dividido en antagonismos irreconciliables, que ella es impotente para conjurar. Y para que estos antagonismos, estas clases con intereses económicos en pugna, no se devoren a sí mismas y no devoren a la sociedad en una lucha estéril, para eso hízose necesario un Poder situado, aparentemente, por encima de la sociedad y llamado a amortiguar el conflicto, a mantenerlo dentro de los límites del ‘orden’. Y este Poder, que brota de la sociedad, pero que se coloca por encima de ella y que se divorcia cada vez más de ella, es el Estado.

De esta forma, todo Estado representa la dominación política de la clase que domina económicamente. El Estado en el capitalismo representa un instrumento de opresión de la burguesía contra las clases subordinadas al capital, cuya función es ser un instrumento para garantizar y perpetuar la explotación de la clase trabajadora.

Al ser el Estado el órgano de dominación de clase y expresar el carácter irreconciliable de las contradicciones de clase, el Estado por definición, no pude representar y defender al conjunto de la sociedad. ¿Cómo es que el estado se convierte en un arma de dominación de la clase económicamente dominante? Salvaguardando el poder los explotadores por medio de la creación delos destacamentos especiales de fuerzas armadas, cuerpos policiacos, las cárceles, etc. Estos destacamentos representan en última instancia el pilar del poder organizado de la clase propietaria y explotadora.

Sin embargo, además de su carácter opresivo,él Estado también es todo el complejo de actividades prácticas y teóricas con las cuales la clase dirigente no sólo justifica y mantiene su dominio, sino también logra obtener el consenso activo de los gobernados (Martinelli, 1980). En este sentido, el Estado además de ser un  instrumento despótico de coerción y ejercicio de autoridad, es un educador que dirige al conjunto de la sociedad por medio de construir un tipo específico de sociedad civil, es decir, de hegemonía. Antonio Gramsci (2010) señalaría:

Ese estudio me lleva también a ciertas determinaciones del concepto de Estado, que generalmente se entiende como sociedad política (o dictadura, o aparato coactivo para configurar la masa popular según el tipo de producción y la economía de un momento dado), y no como un equilibrio de la sociedad política con la sociedad civil (o hegemonía de un grupo social sobre la entera sociedad nacional, ejercida a través de las organizaciones que suelen considerarse privadas, como la iglesia, los sindicatos, las escuelas, etc.), y los intelectuales operan especialmente en la sociedad civil.

La capacidad de la burguesía de ejercer hegemonía sobre el conjunto de sociedad nacional le permite obtener el consenso activo de los explotados y oprimidos, por medio del desarrollo de una gama de tareas estrictamente políticas, ideológicas, culturales, etc., expresada históricamente en la organización de la sociedad civil. De esta forma, el Estado, sin dejar de ser un órgano de coerción, asume como parte de sus funciones de instrumento dominación, las funciones de dirigente cultural, moral e ideológicamente de conjunto de las clases explotadas y oprimidas, y subalternas, para con ello, logran legitimar su dominación.

Es por ello que la dominación burguesa, es decir hegemonía, no se reduce a simple fuerza o coacción de las clases poseedoras contra las clases explotadas, sino también, a la capacidad que tengan las primeras de dirigir a las segundas, por medio de la organización de la Sociedad Civil.

Ahora bien, es importante señalar que la hegemonía no se sustenta sólo en dominación ideológica y subjetivación social de la moral burguesa, el Estado requiere soportar la dirección cultural mediante condiciones materiales, desde mejoras salariales y laborales, hasta concesione políticas. Pero siempre, bajo la condición de que estas concesiones reproduzcan la heterogeneidad ideológica y política de las clases trabajadora.  Sin embargo, las concesiones que el Estado otorga a las clases explotadas, ya sean económicas, políticas, culturales, suponen mecanismo de consenso y desunión de las clases y segmentos de las clases oprimidas, con lo cual asegura la permanencia del dominio del capital, en cuanto erradica de las reivindicaciones de las clases subalternas la lucha por el poder político del Estado, y garantiza la fragmentación de los trabajadores.

La hegemonía en Lenin y Gramsci

Sería ridículo afirmar que V.I. Lenin no comprendió los fenómenos de construcción de hegemonía o consenso burgués. Lo cierto es que, dado el primitivo desarrollo de la sociedad rusa, la hegemonía es percibida por el dirigente bolchevique como dirección políticade una clase sobre otra, o bien de un Estado nacional sobre otro. De esta forma, para Lenin en su obra Estado y la revolución, el Estado no se reduce a su carácter esencialmente coercitivo y expoliador. En su desarrollo, el Estado de la autocracia zarista, se ha perfeccionado hasta convertirse en instrumento que otorga concesiones y construye consenso con la pequeña burguesía y burguesía por medio la formación y renovación de un estamento burocrático parasitario.

En particular, precisamente la pequeña burguesía es atraída al lado de la gran burguesía y sometida a ella en medida considerable por medio de este aparato, que proporciona a las capas altas de los campesinos, de los pequeños artesanos, de los comerciantes, etc., puestos relativamente cómodos, tranquilos y honorables, los cuales colocan a sus poseedores porencima del pueblo (V.I.Lenin, 1977).

El desarrollo de un inmenso estamento parasitario en el régimen zarista, tanto burocrático como militar, es resultado de que el Estado se desarrolla restaurándose, incorporando ciertas demandas “populares”, dando concesiones, inclusive modificándose a formas más civilizadas y modernas, como la república democrática parlamentaria, pero sin dejar de ser un instrumento de opresión y explotación del proletariado.

De esta forma, para Lenin la dirección política intelectual y moral de la burguesía sobre el proletariado, se ejerce por medio de la influencia del reformismo y economicismo en el movimiento obrero, en la medida que lo constriñe a los márgenes burgueses. De esta forma Lenin señala en su texto Marxismo y Reformismosde 1913:

El reformismo es una manera que la burguesía tiene de engañar a los obreros, que seguirán siendo esclavos asalariados, pese a algunas mejoras aisladas, mientras subsista el dominio del capital… Cuando la burguesía liberal concede reformas con una mano, siempre las retira con la otra, las reduce a la nada o las utiliza para subyugar a los obreros, para dividirlos en grupos, para eternizar la esclavitud asalariada de los trabajadores. Por eso el reformismo, incluso cuando es totalmente sincero, se transforma de hecho en un instrumento de la burguesía para corromper a los obreros y reducirlos a la impotencia… Cuanto mayor es la influencia de los reformistas en los obreros, tanta menos fuerza tiene éstos, tanto más dependen de la burguesía y tanto más fácil le es a esta última anular con diversas artimañas el efecto de las reformas. Cuanto más independiente y profundo es el movimiento obrero, cuanto más amplio es por sus fines, más desembarazado se ve de la estrechez del reformismo y con más facilidad consiguen los obreros afianzar y utilizar ciertas mejoras.

En este sentido, la dirección política de la burguesía sobre el proletariado o hegemonía, es explicada por Lenin mediante la denuncia del reformismo y oportunismo que reduce, para usar las palabras de Gramsci, a la lucha del proletariado a la pequeña política.

Quizás la coincidencia más importante entre Lenin y Gramsci, es reconocer la necesidad de la conquista de la hegemonía como presente de la conquista del poder político. Según Antonio Gramsci, es la creación de una nueva dirección  cultural, la de la cultura burguesa, lo que es central en los procesos de transformación social.

Eso quiere decir que toda revolución ha sido precedida por un intenso trabajo de crítica, de penetración cultural, de permeación de ideas a través de agregados humanos al principio refractarios y sólo atentos a resolver día a día, hora por hora, y para ellos mismos su problema económico y político, sin vínculos de solidaridad con los demás que se encontraban en las mismas condiciones. El último ejemplo, el más próximo a nosotros y, por eso mismo, el menos diverso del nuestro, es el de la Revolución francesa. El anterior período cultural, llamado de la Ilustración y tan difamado por los fáciles críticos de la razón teorética, no fue –o no fue, al menos, completamente– ese revoloteo de superficiales inteligencias enciclopédicas que discurrían de todo y de todos con uniforme imperturbabilidad, que creían ser hombres de su tiempo sólo una vez leída la Gran enciclopedia de D’Alembert y Diderot; no fue, en suma, sólo un fenómeno de intelectualismo pedante y árido, como el que hoy tenemos delante y encuentra su mayor despliegue en las Universidades populares de ínfima categoría. Fue una revolución magnífica por la cual, como agudamente observa De Sanctis en la Storia della letteratura italiana, se formó por toda Europa como una conciencia unitaria, una internacional espiritual burguesa sensible en cada una de sus partes a los dolores y a las desgracias comunes, y que era la mejor preparación de la rebelión sangrienta luego ocurrida en Francia (Gramsci).

En consonancia en su libro ¿Qué Hacer? V.I. Lenin, cita a Engels y menciona: Engelsreconocetres formas de la gran lucha de la socialdemocracia, y no dos (la política y la económica) -como es usual entre nosotros-, colocando también a su lado la lucha teórica.  El objetivo de Lenin con esta cita a Engels, es refrendar la batalla teórica e ideológica como una de las tareas más urgentes del movimiento obrero y revolucionario, ya que para Lenin el desarrollo teórico de la clase obrero es la condición necesaria para la práctica revolucionaria, de ahí la famosa frase de Lenin Sin teoría revolucionaria tampoco puede haber movimiento revolucionario”. Pues sólo la lucha teórica/ideológica, permitirá desarrollar la conciencia socialista en las masas populares y particularmente en el proletariado, fenómeno que permitirá pasar de la pequeña política a la gran política.