Por: M. Quesada.

«Puro es tu dulce nombre, pura es tu vida frágil.

De abeja, sombra, fuego, nieve, silencio, espuma.

De acero, línea, polen, se construyó tu férrea, tu delgada estructura».

Pablo Neruda

 

Al olvido de hollywood en 1924 Tina viajó a México para observar un país en el cual la revolución obrera y campesina no había hecho justicia, dónde los sectores empobrecidos eran utilizados por un gobierno que le daba la mano al imperialismo sin titubeo, a ese México que la recibía con los brazos abiertos llega con el corazón en mano, con los ojos en la gente, en la miseria y la desdicha. Modotti retrata los rincones estéticos de la pobreza y los símbolos propios de una clase, los expone al viejo mundo en busca de auxilio para un proletariado olvidado. Fue actriz, modelo, fotógrafa, y tras la lente de la cámara comenzó a transformase, a Tina la convenció la clase obrera mexicana de ser comunista y para ella no hubo nunca otro camino que el de la lucha.

Después que Weston regresara a California para seguir con su carrera, Tina se queda en México con su pareja Xavier Guerrero militante del Partido Comunista Mexicano, que conociendo la capacidad que poseía la fotógrafa propone su militancia a la misma organización y se acepta sin mayor discusión. A partir de este momento Tina desarrolla la teoría marxista-leninista en la práctica, hasta su muerte en 1942. Ferviente oradora y organizadora “Cabe destacar el mitin del 27 de octubre  de 1928, celebrado en la Unión de Empleados de Restaurantes, que presidió Tina Modotti”(Tibol,1984).  Tina fue agente de la Komitern, enfermera en la guerra civil española, Tina fue sobre todo y ante todo, revolucionaria.

Este texto simple tiene la visión de ponerles a flor de piel el legado histórico del proletariado mexicano a través de la problematización de la obra de Tina, resaltando su importancia para nuestro presente y para la lucha de las organizaciones comunistas. Con este apartado se piensa abonar a la construcción de una prensa poderosa capaz de combatir al imperialismo y contribuir a la reivindicación de una memoria y cultura proletaria. Nos parece que la lente de Tina forma un espejo en cual nosotros como asalariados, campesinos, jornaleras y amas de casa nos reflejamos tal y como somos: La clase que puede transformar las condiciones de miseria en las que vivimos, es decir, el sujeto de la historia.

La obra de Tina al igual que su vida fue revolucionaria, ¿Por qué? Es aquí donde nos detenemos un poco para explicar de manera atenta, minuciosa y a profundidad el porqué de tal cualidad. A ustedes que nos leen les pedimos pongan mayor atención a partir de este punto y esfuerzo en su comprensión,  porque lo explicado aquí no pudo fluir de otra manera.

La revolucionaria obra de Tina

Existen elementos vigentes en la obra de Tina Modotti que sirven para la organización de la clase obrera, pues aunque se ha problematizado demasiado como arte, se ha hecho fuera de la acción política, pero es justa mente esta la que da sentido y vigencia a cada fotografía en un México que no ha permeado en sus condiciones de explotación de las y los trabajadores. No desarrollamos este ejercicio con el fin de colocar epítetos y decir qué es revolucionario y que no, es con el objetivo de rescatar ese pensamiento inserto en las imágenes que dan identidad y cohesión a la clase trabajadora. Que es la combinación de las ideas, de la forma de ver y vivir el mundo, de la técnica lo que logra que la fotografía de Tina Modotti sea revolucionaria.

Hablando en términos artísticos hay tres elementos que se relacionan dialécticamente en la fotografía de Tina, los cuales integran la cualidad revolucionaria en su quehacer artístico: 1.- El tema, 2.-La forma y 3.-La técnica. Sin estos fundamentos compuestos en su totalidad en la producción de las imágenes no es posible  que se contribuya a la formación de una cultura proletaria (Proletkultur), o lo que es lo mismo, lograr organización obrera y campesina con independencia de clase.  Aclarar que las fotografías de Tina no son un mero panfleto propagandístico, no es la sola intención política ciega por hacer imágenes para las y los obreros o para los campesinos; es la producción minuciosa de imágenes,  es justamente lo que en el marxismo-leninismo entendemos como producción de ideología en imágenes(Hadjinicolau; 1974). Para entenderse de mejor manera desmenuzaremos cada uno de los elementos en la obra que Tina.

El tema que “Mia cara Tinissima”[1]tomaba para su fotografía no era otro más que aquel que el obrero había perdido en la jornada diaria y aquel con el cual podía contribuir a la historia de su clase. El sujeto de su arte no fue otro que el sujeto de la historia,  el pueblo en su praxis: el trabajo, la creación técnica y la política. Al ver las fotos publicadas, estas hablan de la importancia que tiene cada trabajador o trabajadora en la construcción del porvenir, ya sea con la manifestación o los mítines, ya sea con el trabajo, o ya sea con su moral solidaria y compasiva, su tema fue la transformación obrera y campesina.

Tomemos por ejemplo la fotografía “Manos con Pala” que al verla en un primer momento no observamos más que dos manos sobre una agarradera de pala. ¿Qué pala? ¿Qué manos? Nos preguntaremos en un segundo momento y nos detenemos a observar una pala que parece ser usada para “hacer la mezcla”, para la construcción y encima de ella unas manos con callos, duras, maltratadas, pero firmes y tranquilas, unas manos que pertenecen a un sujeto,no de un solo individuo, vemos ahí después de una tercera, cuarta o quinta observación a un trabajador de la construcción, un “maistro”, un albañil, nos vemos ahí todos nosotros, todas nosotras, vemos las manos que trabajan y que con la acción de hacer una casa o un edificio estamos transformando el mundo y también se transforman las manos, cambiamos nosotros mismos. Así Tina, al margen de un texto bien hecho en los diferentes periódicos donde participó, pero sobre todo en “El Machete” lograba agitar y organizar en torno a una idea, un pensamiento, una forma de ver y de vivir el mundo, y ese grado de unidad ideológica y la organización que se formaba iban rumbo a la revolución proletaria en México.

Cuando Tina estuvo en Estados Unidos con Weston, ella aprendió la base de la fotografía como arte y como recurso técnico de reproducción de una ideología en imágenes. Al comenzar a poner en práctica lo aprendido desarrolló una vanguardia (artística y política) de la fotografía, no solo en América, sino en el mundo, a ella poco le importaba eso. A nosotros nos importa en la medida que su fotografía dio y da forma a una estética no observada por la clase poseedora de la misma, son fotografías de momentos o escenarios concretos, pero abstraídas de su contexto y puestas fuera del mismo para su consumo o interiorización, dotadas de un valor distinto al que el obrero común le dá a el momento retratado, se le da el valor histórico. ¿Cuando alguien de nosotros nos detenemos a observar los detalles de nuestro trabajo? ¿Cuando nos detenemos a ver nuestra manos sobre la pala? ¿En que momento pensamos lo que representa? Nunca, “¡son pendejadas, tú chíngale!” -dice el capataz de la construcción-. Pues lejos de ser nimiedades, estos detalles que nos roba el explotador son lo que somos, es lo que hacemos y es con lo que contribuimos a nuestra historia, así de simple y así de grande.

Tina sabía sin duda lo anterior y lo retrata para nosotros, nos retrata y nos hace ver lo que somos realmente. En términos de producción de ideología en imágenes la obra de Modotti nos parece comprende una forma abstractaaunque concreta (lo abstracto no son figuras amorfas solamente, sino que engloba el proceso de expropiación de la imagen del obrero, la construye metódicamente y la pone fuera del lugar de origen); sin embargo toma elementos que su propia técnica en la fotografía le ofrece y no se limita a copiar formas de otras expresiones plásticas, es decir, construye una forma nueva en la fotografía, una forma real y propia del contexto, una forma que surge de la problemática y necesidad de clase trabajadora.

Para no tomar más página y delimitar nos parece que la técnicaen que Tina construye una imagen  (proceso productivo y creativo) resulta de la incapacidad que le plantea la clase trabajadora: falta de organización e independencia de clase. Cuando Tina comienza a producir imágenes para el periódico y órgano central del Partido Comunista Mexicano lo hace desde una visión revolucionaria, pues su obra “se halla vinculada a la práctica política” (Sánchez; 1979). Lo que se quiere decir es que Tina comienza a  producir a partir  de insumos que le otorga el espectador y al mismo tiempo el rachelsongconsumidor de su obra, se produce usando como materia prima la estética de la clase trabajadora formando un proceso de producción que logra el reconocimiento se sí misma como clase en una imagen, pero más allá de esto, logra dotar de herramientas para su organización.

Al momento que Tina enfoca, posiciona, ubica la iluminación, el ángulo y sostiene la cámara con pulso de cirujana, coloca su ojo en aquella belleza que el obrero y la campesina son incapaces de observar, no por falta de cualidades estéticas o analíticas, sino por las jornadas de superexplotación que sufren día con día y que contribuyen a su alienación (el obrero que trabaja de sol a sol esta concretamente limitado a ocupar tiempo en la propia reproducción de su fuerza de trabajo, el descanso y la alimentación).

La técnica de Tina en su proceso de producción retoma de las garras del explotador burgués la cualidad estética de cada obrero, obrera o campesina y de los símbolos que nos dan cohesión como clase obrera capaz de transformar el mundo. Tina se convierte en la fotógrafa revolucionaria que toma la riqueza estética acumulada por la burguesía, se la arrebata para devolverla al pueblo trabajador a través del “Machete”, del “Arbeiter Illustrierte Zeitung (AIZ)” “Deutsches Magazin Von México “El Universal Ilustrado” Mexican Folkways” etc…; dotando de valor eso que nos parece insignificante en nuestra cotidianidad: “Un niño con sombrero”, “Mazorca, Hoz, Canana” “Andamio con escalera y obrero” “Mendigos en la calle”, “Dos niños en un barrio pobre”, “Madre con niño desnudo”. Nuestra imagen, nuestra memoria, nuestro trabajo es nuestro y Tina Modotti lo expropió para socializarlo de nuevo.

Entonces “Tinotchka”[2]compredía la posibilidad que la fotografía le otorgaba al proletariado para la producción de la ideología en imágenes, pues al abstraer momentos, símbolos, imágenes (como hizo con los murales) darles un tema y reproducirlos a su máxima capacidad de copias y hacerlos llegar a manos de las y los trabajadores a través de la prensa, le daba la posibilidad al PCM de agitar y organizar al proletariado y de formar una vanguardia combativa. Aquí descansa la importancia de la obra de Tina Modotti y sobre todo la importancia de aprender de una revolucionaria ejemplar. Decía Julio Antonio Mella que “un comunista es útil a pesar de estar muerto, pues su cuerpo sirve de trinchera para un compañero que sigue en combate” (Tibol; 1984).

Tina Modotti, la comunista que había escuchado el legado de Mella, tuvo que transmitir sus palabras a todos y particularmente a aquellos que aún no habían entendido que la lucha de clases no era una palabra hueca, sino una realidad palpable y muchas veces durísima.” (Borhausen-Canele; 1989)

El fin de la fotografía

A la muerte de Julio Antonio Mella en 1929, Tina viaja al Istmo de Tehuantepec a tomar lo que serían sus últimas fotografías, el dolor que sentía por la pérdida de su compañero y gran dirigente campesino y obrero que era Mella fue grande, es aún después de casi un siglo, indescriptible. A pesar de todo Tina entendió que las condiciones en México y en el mundo avanzaban, pues el imperialismo iba ganando terreno y se iba colando hasta las partes más recónditas de las relaciones sociales de producción. Con el análisis concreto de la situación concreta y convencida totalmente de la lucha por el comunismo y de la necesidad del socialismo, Tina decidió dejar la fotografía, pues la lucha necesitaba de otras tareas para lograr la revolución.

El gobierno del entonces presidente Pascual Ortiz Rubio, comenzó en 1930 una persecución inaudita contra los comunistas que terminó con la muerte de varios cuadros del PCM como José Guadalupe Rodríguez y el encarcelamiento de la gran mayoría de los miembros del partido. En este escenario se deporta a Tina Modotti de vuelta a Europa, y entre el llanto ahogado y sin compañeros y amigos que la despidieran deja el país en un buque obsoleto lleno de ratas. “¿Cómo iba a sospechar ella que aún tenía por delante lo más difícil? (Borhausen-Canele; 1989)

Por supuesto Tina no deja la lucha, continua en la URSS cubriendo comisiones de suma importancia y después se interna en el quinto regimiento y las brigadas internacionales como enfermera para combatir al fascismo español.

¿Qué dónde muere? Aunque las noticias dicen que fue aquí, en el país que tanto la amó, en México el 5 de enero de 1942, a bordo de un Taxi. Nosotros decimos que muere en el momento en que muera nuestra memoria, en veces morimos un poco, en veces el recuerdo de una llama hace surgir el incendio en la pradera seca del imperialismo.

[1]                Como Julio Antonio Mella le llamaba en sus cartas.

[2]                Como le decía con cariño Alexandra Kollontai.