Origen

Para hablar del origen del conflicto entre Palesina e Israel, es necesario remontarnos a su inicio. Históricamente Palesina es un territorio ubicado al oeste del continente asiático, delimitado por el mar mediterráneo y el río Jordán. Esta zona comunica a Europa, Asia y África. A lo largo de la historia dicho lugar ha recibido diversos nombres: Canaán, Fenicia, Tierra de Israel, Judá y Arán.

Palestina está habitada desde hace más de 12,000 años. El pueblo palestino es milenario, en la antigüedad fue conquistado por Asirios, Persas, Griegos Antiguos, Romanos y posteriormente en nuestra era por el imperio Bizantino, Damasco, Bagdad, entre otros. A partir de 1597 y hasta 1917 formó parte del imperio Otomano.

Por otro lado, en 1897 se realizó el Primer Congreso Sionista mundial en Basilea, impulsado por Theodor Herzl. Ahí se afirmó que Palestina era un territorio baldío y desocupado y concluyó con la necesidad de “asentar el pueblo judío en Palestina”, iniciando la migración judíos a Palestina.

El 2 de noviembre de 1917, Arthur James Balfour, ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, envió una carta al Barón Rothschild, representante del Sionismo, comprometiéndose con la “… creación de un hogar nacional judío en Palestina…”. La alianza de Gran Bretaña con el Sionismo impulsó la migración masiva de judíos a Palestina, acompañada del despojo de tierras a manos de los inmigrantes judíos.

A raíz de esto, surgieron protestas del pueblo palestino para defender sus legítimos derechos, hasta que en el período de 1936 a 1939 el pueblo palestino se rebeló contra Gran Bretaña y los Sionistas. Durante la rebelión el gobierno británico ahorcó a más de 55 mil palestinos y en la segunda guerra mundial se incrementó el éxodo de judíos a Palestina.

A partir de este momento, las confrontaciones entre ambos pueblos han sido una constante que se mantiene hasta nuestros días; sin embargo, es en el año de 1947, después de haber concluido la II Segunda Guerra Mundial, cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decide que el mando que en ese momento estaba a cargo del gobierno Británico, sea dividido en dos.

Esta determinación, agradó a la población judía porque se les otorgaba el 55 por ciento del territorio. A pesar de la molestia de palestinos y naciones como Egipto, Siria, Líbano e Irak, en el año de 1948 se conforma oficialmente el Estado de Israel. Evidentemente, esto generaría una guerra en la cual los judíos se vieron favorecidos al grado de obtener el 77 por ciento del territorio y originar que más de 700 mil palestinos decidieran huir a los países vecinos.

La Resistencia

Derivado del abuso del pueblo judío, en el año de 1964 se crea la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) con la que se le busca hacer frente a un Israel que para ese momento ya contaba con el apoyo de las potencias económicas de Europa. Sin embargo, tres años después los israelíes lograron hacerse de los territorios de Cisjordania y Gaza; con esta posesión, Israel se apoderaba en su totalidad de Palestina, pero no lograba todavía expulsar a los palestinos de su tierra.

Hasta ese momento el pensamiento lógico era creer que Israel tenía el camino marcado para la expulsión de los palestinos, sin embargo esto dotó de una resistencia única a Palestina, quienes pese a la circunstancias, en el año de 1987 comienzan con el movimiento que se le denomina “Intifada”. Este bloque de lucha, no hace otra cosa que resistir los constantes hostigamientos del Estado israelí sobre los palestinos.

La desventaja con las que pelean cada bando son evidentes: por un lado, el Estado de Israel cuenta con un ejército bien conformado y con el apoyo de las naciones más poderosas del mundo; en la contraparte, los palestinos carecen de armas ideales para tratar de defenderse, pues inclusive, las piedras han sido su mejor aliado en esta resistencia. Para ejemplificar lo anterior, solamente basta recordar que hasta el año de 1993, cuando se firma el acuerdo esporádico de Oslo, habían muerto en la Intifada mil 470 palestinos y solamente 270 israelíes.

Además de esta circunstancia, el pueblo de Palestina ha tenido que pelear contra los ataques constantes de los medios masivos de comunicación, quienes en un acto de complicidad, han dedicado décadas a señalar al pueblo judío como la gran víctima de esta historia, mientras que a los palestinos se les ha mirado como a los terroristas que han sido la causa de este conflicto.

La Actualidad

Los intentos por pactar una tregua entre dos pueblos han fracasado en diferentes ocasiones. En el año 2009, el ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenó la construcción de casas en zonas ocupadas por palestinos, lo que desató otra serie de confrontaciones y dificultades para dialogar siquiera.

A principios de ese año, tras ocho años en coma, murió el ex ministro israelí, Ariel Sharon, quien era considerado como uno de los grandes héroes en su país. El antiguo ministro de guerra fue homenajeado como uno de los máximos líderes por los Estados Unidos y otras naciones; sin embargo, poco se mencionó de su responsabilidad en la masacre de cientos de palestinos en los campamentos de Sabra y Chatil. La reacción de “Hamas” en Gaza no se hizo esperar e inmediatamente se dio un pronunciamiento por medio de un comunicado donde se recordó que Ariel Sharon fue un asesino al cual la historia no debe olvidar. La ofensiva militar de Israel en este mismo año comenzó ese 7 de julio con lo que se denominó operación “Margen protector”.

Se estima, que en estos ataques murieron más de 2 mil palestinos, ya que Israel en un lapso de 50 días realizó más de 5 mil ataques aéreos. Además, según especialistas, la franja de Gaza sufrió una destrucción sin precedentes, por lo que les tomará alrededor de 10 años a los palestinos volver a reconstruirla. A pesar del cese al fuego, se calcula que 400 mil palestinos continúan desplazados o en refugios gubernamentales.

Países como Suecia, han decidido reconocer a Palestina como un Estado independiente, esto como un acto de responsabilidad en el intento de impulsar el proceso de paz. El conflicto no vislumbra una pronta solución y más allá de la ambición del pueblo israelí, lo que sigue quedando marcado en la historia son las lágrimas y la sangre de miles de palestinos, muchos de ellos niños, quienes su único “error” es haber nacido en una tierra que sueña con la libertad.

Otras cifras

Debido a estos últimos ataques, se estima que de los 400 mil desplazados, la ONU acogió a unos 280 mil palestinos, lo que representa un 15 por ciento de la población. Además, también se calcula que más de 9 mil familias se han quedado sin hogar en la franja de Gaza por los bombardeos. La UNICEF, por su parte, informó que alrededor de 326 mil niños necesitarán asistencia psicológica tras el conflicto, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) precisó que de los 32 hospitales que se ubican en esta zona, 10 ya fueron cerrados.

Los datos precisan que en tiempos normales más del 70 por ciento de la población en Gaza requiere de ayuda humanitaria, ya que según el Fondo Monetario Internacional (FMI) la tasa de desempleo en esta zona supera el 40 por ciento.

Por otra parte, se informó que después del 26 de agosto cuando cesaron los ataques, de los 2 mil palestinos muertos, mil 434 fueron civiles y de ellos, 244 mujeres y 467 niños. Durante los bombardeos, se calcula que unas 216 escuelas en Gaza fueron severamente dañadas, de las cuales, 141 son del gobierno y 75 de la ONU, además de 4 jardines de infancia.

Reconocimiento a Palestina

Según datos proporcionados por la cadena Telesur, 135 naciones, tres parlamentos, seis organizaciones político sociales, tres cúpulas de economía y mismo número de organizaciones deportivas, reconocen a Palestina como Estado; sin embargo, no es el caso de México. A pesar de que en el año 2012, 138 países votaron a favor para que la ONU reconociera a Palestina como Estado Observador No Miembro, entre ellos México, la realidad es que el gobierno mexicano sigue sin reconocerlo como un Estado libre como han hecho otras naciones.

Aunado a esto, el Estado Mexicano ha sido duramente criticado por alinearse constantemente a lo que indica el gobierno de los Estados Unidos, una prueba de ello, es que el 31 de octubre del 2011 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) aceptó a Palestina como el Estado número 195. Pero en esta asamblea, México se abstuvo de votar, lo que desembocó una serie de críticas respecto al sometimiento del país ante el poder de los Estados Unidos.

Este mismo año, el embajador de Palestina en México, Munjed Saleh, pidió al gobierno mexicano que emitiera una postura sobre el genocidio que lleva a cabo Israel, pero el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, omitió la situación y ha optado por el silencio ante el conflicto.

Inclusive, las buenas relaciones que mantiene el mandatario mexicano con el Estado de Israel no son una novedad, pues en noviembre del año anterior, en Los Pinos, fue recibido el ex presidente israelí, Shimon Peres.  En el mes de octubre de ese año, el actual presidente de Israel, Reuven Rivlin, ha extendido la invitación a Peña Nieto para que haga una visita al país para hablar sobre “los avances económicos que ha tenido México”. En contraste, existen acciones a favor del pueblo palestino, como es el caso de la activista paquistaní Malala Yousafzai, quien fue ganadora del Premio Nobel de la Paz y en un acto de solidaridad decidió donar los 50 mil dólares que recibió para la reconstrucción de escuelas de la ONU en la Franja de Gaza.

Desde el Comité de Solidaridad con Palestina en Michoacán hacemos un llamado al Estado Mexicano para que reconozca el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, asimismo, exigimos que el gobierno que representa Enrique Peña Nieto manifieste su respaldo a Palestina y condene las acciones genocidas de Israel.