LA UNIDAD DE LOS COMUNISTAS Y EL PARTIDO DEL PROLETARIADO

Dirección Política del Movimiento de Izquierda Revolucionaria

Introducción

En la actualidad es evidente que en muchas de las luchas y resistencias del pueblo trabajador se han abandonado y renegado las tesis centrales expuestas por el marxismo leninismo, teniendo un papel central la renuncia del socialismo y la satanización de la teoría del partido.

En términos autocríticos, esta situación no sólo es producto del impacto negativo que tuvo para el movimiento comunista y obrero internacional la implosión de la URSS; sino también de la incapacidad de los comunistas de entender en su justa dimensión las luchas como la resistencia de los pueblos indígenas, de las mujeres o ecologistas, negando de facto, la tesis leninista que señala que “el alma viva del marxismo, es el análisis concreto de la situación concreta.

Este contexto, de doble renuncia, la del socialismo y el leninismo, no sólo permitió que en la década de los 90 del siglo XX, el capitalismo avanzara de una manera salvaje y sin fuerzas que actuaran como dique político, además por medio de los “intelectuales” y “académicos” burgueses se sembró la confusión ideológica, el oportunismo teórico y el reformismo pragmático.

El marxista argentino Néstor Kohan, señala que algunas teorías críticas a la dominación y la explotación capitalistas se realizaron mediante giros lingüísticos que desplazaron la mirada del problema central, así Kohan Señala que:

De la gran teoría del modo de producción, entendida como totalidad articulada de relaciones sociales al microrrelato, desde el cuestionamiento del carácter clasista del aparato de Estado, la descripción del enfrentamiento capilar de la política y a la autonomía de la política…estas tendenciasson representadaspor la proliferaciones de las metafísicas “post” (posmodernismo, posestructuralismo, postmarxismo)… estas metafísicas gritan al unisonó: ¡ya no hay sujetos! ¿Con qué los reemplazan? Pues con proliferación de multitudes o agentes sin un sentido unitario que los articule o los conforme como identidad colectiva a partir de la conciencia de clase y la experiencia de lucha (Kohan, Nestor. Con sangre en las venas).

En este ámbito las nuevas propuestas teórico-políticas que pretendían sustituir al leninismo, muchas de ellas caracterizadas como “Nuevos Movimientos Sociales”, contemplaban posiciones como el cooperativismo, el comunitarismo, prudhonismo o mutualismo, así como el nuevo culto a la espontaneidad y con ello un movimientismo a ultranza. Aunque muchas de estas propuestas eran más viejas que el propio marxismo, aparecerían como la nueva estrategia de lucha antisistémica y de resistencia. Sin embargo, tal como lo señalaría la marxista estadounidense Ellen Meiksins Wood:

“Lo que anuncia ser un proyecto más inclusivo que el socialismo tradicional en realidad lo es menos. En vez de las aspiraciones universalistas del socialismo y la política integradora de la lucha contra la explotación de clases, tenemos una pluralidad de luchas particulares desconectadas que concluye con una sumisión al capitalismo. El proyecto socialista debe enriquecerse con los recursos y los conocimientos de los «nuevos movimientos sociales» (ahora no tan nuevos), no empobrecerse recurriendo a ellos como una excusa para desintegrar la resistencia al capitalismo (citado por Kohan, N. Con sangre en las venas. Ed. Ocean Sur”.

A la distancia, no extraña el doble abandono. Como es lógico, la renuncia de la lucha por el socialismo implicó también el abandono de la herramienta que permitiría alcanzarlo: el partido leninista. Pues como bien escribiera el marxista húngaro, George Lukács; el tipo de organización sólo aparece cuando se tiene claro el tipo de transformación social al que se aspira. Lukács señala:

El problema de la organización de un partido revolucionario puede desarrollarse orgánicamente sólo a partir de una teoría de la revolución misma. Cuando la revolución se convierte en un problema del día, la cuestión de la organización revolucionaria irrumpe como necesidad imperiosa en la conciencia de las masas y de sus vanguardias teóricas (Lukács, Georg. Historia y conciencia de clase).

Sin embargo, las desastrosas consecuencias de un desarrollo imperialista sin diques políticos, como un poderoso movimiento obrero y comunista;  además de las recurrentes crisis capitalistas, así como las limitaciones y el poco alcance de las “Nuevas Propuestas”, y el repunte de las luchas populares y de trabajadores y trabajadoras, todo ello no sólo ha puesto sobre la mesa la necesidad de luchar contra el capitalismo, sino de nueva cuenta, la reivindicación del socialismo y  la teoría leninista del partido.

Partido electoral y partido político

Para continuar con la reflexión, quisiéramos hacer una primera aclaración en el concepto de Partido. Existe una confusión creada premeditadamente por voceros e ideólogos burgueses o teóricos despistados. Ésta es producto de igualar la NOCIÓN DE PARTIDO POLÍTICO ELECTORAL con el CONCEPTO DE PARTIDO. Esta confusión se expresa reiteradamente en voz de algunas fuerzas autonomistas, anarquistas o autogestivas, inclusive en sindicatos clasistas, cuando aparecen consignas como: “todos los partidos son lo mismo”, “nada con los partidos”, o los “partidos parten”.

Estas ideas no sólo cuestionan, sin duda, la legitimidad de los Partidos electoreros burgueses, sino que niegan de facto la necesidad del PARTIDO POLETARIO y por tanto inculcan al pueblo a no hacer política, es decir, a no cuestionarse sobre el tema del ejercicio del Poder Político. Por lo tanto, es necesario aclarar este punto.

La noción de Partido Político Electoral refiere a una fuerza política con registro electoral, las personas que la conforman pueden o no tener principios políticos comunes o ideología común, así que un Partido Político Electoral puede ser desde un conjunto de pandillas y mercenarios -ahí tenemos el triste caso del PRD-, a un grupo de delincuentes –como el PRI- o hasta fuerzas verdaderamente progresistas. En este sentido la noción de Partido Político Electoral es una figura jurídica establecida por la democracia burguesa, cuya función política es revestir al sistema político burgués y a su Estado burgués, bajo una envoltura democrática. Es este punto, aunque existen diferentes partidos electorales que expresan diferentes segmentos de las clases y contradicciones al interior de las dominantes, que representan un solo Partido Político, el partido de la burguesía como clase.

Sin embargo, para los marxistas el concepto de PARTIDO remite a una comunión de hombre con aspiraciones, ideología o intereses semejantes. En este sentido un PARTIDO, en su real concepto, puede o no tener registro, y eso no lo hace ni más ni menos partido, siempre y cuando exista comunión de ideas e intereses, y un tipo de práctica con base a estas ideas. Es por ello que para los marxistas, un PARTIDO se concreta cuando éste define sus concepciones o ideario, y con él, de forma consecuente, su estructura y métodos organizativos, su programa, sus objetivos, su estilo de trabajo, sus tácticas, estrategia, y sus formas de lucha. Por ejemplo, el Comandante Ernesto Guevara señalaba en su Prólogo al libro El partido marxista-leninista (1963) que un partido marxista leninista es:

“Personasfundidas por una comunidad de ideas que se agrupan para dar vida a las concepciones marxistas, es decir, para llevar a cabo la misión histórica de la clase obrera.” Explica además cómo un partido no puede vivir aislado de la masa, cómo debe estar en permanente contacto con ella, cómo debe ejercer la crítica y la autocrítica y ser muy severo con sus propios errores; cómo no debe basarse solamente en conceptos negativos de lucha contra algo, sino también en conceptos positivos de lucha por algo, cómo los partidos marxistas no pueden cruzarse de brazos esperando que las condiciones objetivas y subjetivas, formadas a través del complejo mecanismo de la lucha de clases, alcancen todos los requisitos necesarios para que el poder caiga en manos del pueblo como una fruta madura…

Creemos profundamente en la necesidad histórica de un partido marxista del proletariado, como herramienta para luchar contra los enemigos de la clase trabajadora, pero no es el objetivo de profundizar en este punto, sino mostrar una primera conclusión: ni todo Partido Político Electoral es un PARTIDO POLITICO, ni todo PARTIDO tiene por qué ser un Partido Político Electoral.

El partido del proletariado

La necesidad del partido proletario como instrumento de lucha revolucionaria y conquista del poder aparece de manera clara en los clásicos del marxismo. Carlos Marx y Federico Engels señalan en su propuesta de Estatutos de la Internacional en 1864 que:

En su lucha contra el poder unido de las clases poseedoras, el proletariado no puede actuar como clase más que constituyéndose él mismo en partido político y opuesto a todos los antiguos partidos políticos creados por las clases poseedoras…Esta constitución del proletariado en partido político es indispensable para asegurar el triunfo de la revolución social y de su fin supremo: la abolición de las clases…Puesto que los señores de la tierra y del capital se sirven siempre de sus privilegios políticos para defender y perpetuar sus monopolios económicos y para sojuzgar al trabajo, la conquista del Poder político se ha convertido en el gran deber del proletariado.. Para asegurar el éxito de la revolución es necesaria la unidad del pensamiento y de la acción. Los miembros de la Internacional tratan de crear esta unidad por medio de la propaganda, la discusión y la organización…”.

De esta forma, el Partido es la expresión histórica concreta de la unidad teórica y práctica del Proletariado, de su poder en la lucha política por la conquista del Estado y por conquistar nuestros intereses históricos de clase.  En la obra de V.I. Lenin se recalcaría que la cohesión de la clase obrera, tanto ideológica como política, reside en el Partido de clase. Lenin señala en 1894, en el texto “Un Paso Adelante, dos pasos atrás”:

El proletariado no dispone, en su lucha por el Poder, de más arma que la organización. El proletariado, desunido por el imperio de la anárquica competencia dentro del mundo burgués, aplastado por los trabajos forzados al servicio del capital, lanzado constantemente ‘al abismo’ de la miseria más completa, del embrutecimiento y de la degeneración, sólo puede hacerse y se hará inevitablemente una fuerza invencible siempre y cuando que su unión ideológica por medio de los principios del marxismo se afiance mediante la unidad material de la organización, que cohesiona a los millones de trabajadores en el ejército de la clase obrera. Ante este ejército no se sostendrá ni el poder decrépito de la autocracia rusa ni el poder caducante del capitalismo internacional. Este ejército estrechará sus filas cada día más, a pesar de todos los zigzags y pasos atrás, a pesar de las frases oportunistas de los girondinos de la socialdemocracia contemporánea, a pesar de los fatuos elogios del atrasado espíritu del círculo, a pesar de los oropeles y el alboroto del anarquismo propio de los intelectuales… El partido marxista es una parte de la clase obrera, su destacamento consciente, de vanguardia, pertrechado con el conocimiento de las leyes que rigen el desarrollo social; el Partido es el dirigente político de la clase obrera, su Estado Mayor de combate; el que niegue, esta particularidad del Partido, expone al movimiento obrero a la espontaneidad, lo convierte en un movimiento “sindicalista.

Existen innumerables reflexiones de V.I. Lenin en torno a este punto. No es momento de traer todas ellas a colación, sino solo reiterar que para V.I. Lenin el Partido es la única herramienta política para disputar el poder político de forma eficaz, representa el destacamento de vanguardia del proletariado, en la medida en que contrarresta la tendencia capitalista de dispersión y fragmentación de la clase obrera, y más aún, en la medida en que garantiza la unidad ideológica y practica del proletariado en torno a la única concepción proletaria del mundo: el marxismo.

De igual forma, sintetizando la experiencia de lucha de la clase obrera y de la revolución mundial, en 1948 Mao Tsetung señaló:

Para realizar la revolución, hace falta un partido revolucionario. Sin un partido revolucionario, sin un partido revolucionario creado sobre la teoría revolucionaria marxista-leninista y en el estilo revolucionario marxista-leninista, es imposible conducir a la clase obrera y a las amplias masas populares a la victoria en la lucha contra el imperialismo y sus lacayos. En más de 100 años transcurridos desde el nacimiento del marxismo, sólo gracias al ejemplo que dieron los bolcheviques rusos al dirigir la Revolución de Octubre y la construcción socialista al vencer la agresión del fascismo, se han formado y desarrollado en el mundo partidos revolucionarios de nuevo tipo. Con el nacimiento de los partidos revolucionarios de este tipo, ha cambiado la fisonomía de la revolución mundial. El cambio ha sido tan grande que se han producido, en medio del fuego y el trueno, transformaciones del todo inconcebibles para la gente de la vieja generación… Con el nacimiento del Partido Comunista, la fisonomía de la revolución china tomó un cariz enteramente nuevo. ¿Acaso no es suficientemente claro este hecho?

No pretendemos llenar de citas que seguramente ya se conocen. El objetivo es explicitar la necesidad del Partido como garantía, tanto de la conquista del poder como de la continuación de la revolución.  Es por ello que, tras 50 años de experiencia revolucionaria, la consigna del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba realizada en mayo pasado, cobra fuerza y contundencia mundial: EL PARTIDO ES LA GARANTÍA HISTÓRICA DE LA REVOLUCIÓN.

EL MIR Y LA CONSTRUCCION DEL PARTIDO PROLETARIO

Es claro que, desde los clásicos del Marxismo, para que la clase trabajadora se libere de su enemigo de clase es fundamental la construcción de una organización sólida, compacta ideológica y orgánicamente, cuyo objetivo estratégico sea la conquista del Poder Político, la destrucción del Estado Burgués y el desmantelamiento de todo el conjunto de Relaciones Sociales de Producción que sostienen la explotación burguesa. En este sentido, para el MIR esta organización es el PARTIDO DEL PROLETARIADO.

De esta forma el PARTIDO DEL PROLETARIADO es el instrumento político de lucha de la clase trabajadora y del pueblo, pues representa sus intereses históricos y defiende contra sus enemigos de clase sus aspiraciones de emancipación y liberación de la explotación y la dominación burguesa.  Sin embargo y pese a su carácter estratégico, este instrumento político de lucha, no existe, por lo que para el MIR es necesaria y estratégica su construcción.

Es por ello que el MIR se define como un germen del futuro PARTIDO COMUNISTA, en la medida que asumimos que este Partido aún no existe históricamente, por lo que es tarea estratégica la lucha por su construcción.

Sin embargo, el partido es un producto histórico, en dos sentidos: primero es un producto de la maduración de la conciencia clasista y socialista de la clase trabajadora y del pueblo; segundo, es producto de la maduración política de los sectores más resueltos del pueblo, de su compactación orgánica, política e ideológica, por lo que es la expresión ysíntesis de la  unida plena del movimiento comunista, de las fuerzas, grupos y organizaciones consecuentes que asumen la lucha por el socialismo.

Estas dos dimensiones del desarrollo político son fundamentales, pues el partido debe de ganarse el reconocimiento del pueblo y de la clase trabajadora como su representante, como vanguardia y para que esto pase, la clase trabajadora y el pueblo debe de reconocer en la lucha práctica y programática del Partido sus intereses históricos.

El por ello que asumimos que el PARTIDO es un proceso de maduración política del proletariado y como tal se alcanza justo cuando por un lado la clase trabajadora madura lo suficiente para reconocerse como clase, pero paralelamente que reconozca la necesidad de organizarse políticamente como clase. Esto en el mismo tenor que Antonio Gramsci señalaría en su Cuaderno Numero 13, Análisis de la situación y relaciones de fuerza,al respecto de los momentos de maduración de la conciencia del proletariado:

 “Un tercer momento es aquel donde se logra la conciencia de que los propios intereses corporativos, en su desarrollo actual y futuro, superan los límites de la corporación, de un grupo puramente económico y pueden y deben convertirse en los intereses de otros grupos subordinados. Ésta es la fase más estrictamente política, que señala el neto pasaje de la estructura a la esfera de las superestructuras complejas; es la fase en la cual las ideologías ya existentes se transforman en “partido”.

En esta lógica la unidad táctica y programática de los comunistas es imperante, ya que será tarea central de los revolucionarios desarrollar la conciencia política en el seno del movimiento obrero por medio de una ardua labor de preparación ideológica y educación política de las masas de trabajadores y trabajadoras.

SOBRE LOS MÉTODOS DEL PARTIDO

Aunque hablar de los métodos del partido en un momento donde negamos su existencia concreta, mas no su necesidad histórica, podría parecer que construimos “castillos en el aire”, entendemos que es indispensable que desde nuestro germen de partido que representa organización, se vayan creando los métodos y formas que puedan darle vida. Es por ello que retomamos la historia del movimiento obrero mexicano y mundial, que nos muestra que ese partido debe cumplir con las siguientes características:

  1. El PARTIDO de los trabajadores y trabajadoras debe disputarle decididamente el poder político a la clase dominante y destruir el capitalismo. Luchar políticamente para instaurar un nuevo Estado, el Estado de las y los trabajadores asalariados; debe establecer un gobierno democrático del pueblo trabajador con un ejército y policías populares leales; y crear medios de comunicación masivos populares.
  2. El PARTIDO de vanguardia debe de estar basado en la solidez ideológica. Las y los trabajadores asalariados tenemos una ideología y concepción del mundo: el marxismo–leninismo, que nos muestra que existen leyes generales que marcan el desarrollo de las sociedades y establecen las bases científicas para eliminar la explotación del hombre por el hombre.
  3. Los(as) miembros del PARTIDO deben organizase en comités de base que permitan la acción política planeada y organizada de sus miembros, la discusión democrática de todos los asuntos del PARTIDO y la elección democrática de sus representantes. Esta fortaleza organizacional permite a las y los líderes dar lo mejor de sí, y simultáneamente acota su actuación a la línea política del partido. Asimismo, impulsa la formación política de las y los militantes, lo que permite el surgimiento de nuevos líderes.
  4. El PARTIDO debe de estar adaptado para trabajar bajo cualquier circunstancia y llevar a cabo exitosamente cualquier tipo de lucha. Además el PARTIDO, debe reivindicar todas las formas de lucha, siempre y cuando éstas sean ubicadas históricamente.
  5. El PARTIDO debe de tener como método de trabajo el Centralismo Democrático. La discusión democrática de todos los asuntos a través de los Comités de Base y el resto de los Comités del Partido, posibilita a la Dirección Política recabar información, definir planes de acción acertados y operarlos a través de la estructura del PARTIDO.

Conclusión

Para finalizar quisiéramos señalar que hoy mientras luchamos por la recuperación de la soberanía nacional y los derechos democráticos de la clase trabajadora; mientras luchamos por ampliar la lucha democrática popular, en la instauración revolucionaria del socialismo,   debemos de luchar al mismo tiempo por la construcción del PARTIDO. Un PARTIDO que tenga por objetivo instaurar el Estado de las y los trabajadores. Es por ello necesario acabar con la falsa disyuntiva entre lo necesario y lo posible, hoy más que nunca la historia nos muestra que el socialismo es posible y es necesario.