Comité de Base Magisterial del Movimiento de Izquierda Revolucionaria

Con la intención de abonar a este debate y propuesta de crear PODER POPULAR, en las siguientes líneas presentaremos un modesto documento que tiene por objeto exponer de forma sucinta nuestra concepción sobre el tema. Reconocemos que la tarea no es sencilla, ya que al ser un tema escabroso existen diferentes concepciones al respecto, pero también hay distintas concepciones sobre su práctica. Por lo anterior, creemos que para iniciar este indispensable y necesario dialogo, es fundamental intentar definir qué entendemos de los conceptos Poder y Popular.

Reflexiones sobre el poder

Desde la perspectiva del materialismo histórico, el poder es la capacidad que tiene una clase para imponer su voluntad y sus intereses sobre el resto de la sociedad. De esta forma, el poder representa una relación social de fuerzas entre las clases sociales, cuya expresión histórica concreta aparece ligada al modo de producciónen que se encuentra el desarrollo de la humanidad: esclavismo, despotismo asiático, feudalismo, capitalismo, etc.

En la sociedad burguesa esta relación de fuerzas aparece, por un lado, con los permanentes esfuerzos de la burguesía de mantener, expandir y perpetuar su condición como clase dominante. Por el reverso de la relación de fuerzas, se encuentra el intento de la clase trabajadora de reducir o eliminar su condición de dominada. Es por ello que el poder, visto como fuerzas en pugna, se expresa en los intentos de las distintas clases de imponer y ejercer su PODER DE CLASE sobre otras clases.

Para el proletariado, un paro de labores por mejoras salariales, una marcha, un plantón, una huelga, etc.; representa de facto la capacidad de ejercer su PODER CLASE y con ello de imponer sus intereses de clase, ya sean inmediatos o históricos. Esta misma posibilidad aparece en la burguesía, con sus huelgas patronales, las especulaciones comerciales, los boicots a la producción, etc.

Sin embargo, existe una diferencia cualitativa entre el poder de clase de las y los trabajadores y el poder de clase de la burguesía. Esta diferencia radica en que los burgueses han logrado convertir su poder de clase en PODER POLÍTICO, es decir, han logrado imponer su interés histórico por medio de construir su ESTADO.

 

Marx y Engels, señalarían en el célebre Manifiesto Comunistapublicado en 1848, que: “El poder político, hablando propiamente, es la violencia organizada de una clase para oprimir a otra”. Como es evidente, se refieren al carácter coercitivo del Estado, a sus cárceles, policías, ejércitos, etc., instrumentos que garantizan que el Poder de Clase de la burguesía se ejerza como Poder Político. Los fundadores del socialismo científico agregan:“El gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”.

En este sentido, el poder de clase de la burguesía como clase dominante, se convierte en violencia organizada; en Estado, y su gobierno, en el administrador de su interés económico y político.

No está por demás señalar que para Marx y Engels, el poder estatal no existe para administrar o velar por el interés de toda la sociedad sino por el de una parte o clase social de ella. Existe para velar por sus negocios comunes o interés fundamental de toda la clase. El poder político es pues, el poder de toda la clase y, por implicación, no de ésta o aquella fracción de esa clase o de un burgués en particular. Así, la naturaleza del poder reside en su vinculación con la clase a la que sirve administrando sus intereses o “negocios” comunes.

No profundizaremos en el tema del Estado, que seguramente es conocido por todos y todas. Lo que queremos puntualizar es que para el marxismo, el problema del poder conlleva necesariamente cuestionarse otro problema; el PODER POLÍTICO, ¿Por qué? Fundamentalmente, porque para los marxistas, el poder de la clase trabajadora, tiene por objeto no solo resistir ante la dominación burguesa, sino aspirar a erradicar su condición de dominada por medio de la destrucción del poder político de la burguesía, y por consiguiente, la construcción del poder político del proletariado, es decir por medio de la conquista del poder.

La búsqueda de este objetivo histórico es precisamente el propósito del ejercicio del poder de clase del proletariado, es por ello que Marx dice en la carta escrita a su compañero internacionalista Friedrich Bolte, el 29 de noviembre de 1871: “El movimiento político de la clase obrera tiene como objetivo final la toma del poder político”.

 

 Reflexiones sobre lo popular

Al igual que el concepto de poder, la noción de “popular” implica problemas teóricos importantes. Desde nuestro punto de vista, lo popular remite al concepto de pueblo, y con ello a un bloque de clases subalternas a la dominación capitalista e imperialista. Sin embargo, este concepto no es monolítico. El Pueblo, se define histórica y políticamente de acuerdo al conjunto de contradicciones sociales concretas por las que atraviesa una sociedad determinada. Intentemos ilustrar este problema con dos ejemplos bien conocidos: la Revolución Rusa y la Revoluciona China.

La histórica de la Revolución Bolchevique demuestra que el concepto de masas populares, se modificaría según las circunstancias históricas de la lucha de clases. En la revolución de 1905 las masas populares comprendían una amplia alianza entre obreros y campesinos pobres, además de liberales burgueses y pequeño burgueses, siempre y cuando estos últimos se opusieran de manera resuelta a la autocracia zarista de Nicolás II. Sin embargo, para 1917, consumadas las tareas democráticas, las masas populares comprendían fundamentalmente la alianza estratégica entre el proletariado industrial y los campesino pobres (Mujik), esta unión era, según V.I. Lenin, el sujeto histórico de la revolución socialista.

El caso de la Revolución China y su permanente lucha contra el imperialismo japonés muestra un ejemplo más. Ante la intervención nipona de 1937 a 1945, el Partido Comunista de China (PCCh) lanza la táctica del Frente Popular Anti japonés, el cual comprendía una amplia alianza entre campesinos, proletarios y la burguesía del Partido Nacionalista Chino (KMT) dirigida por Chiang Kai-shek, siempre y cuando estos asumieran una posición antiimperialista. Sin embargo, una vez derrotado el imperialismo japonés, el PCCh reelaboró su táctica y con ello lanzó una lucha frontal contra la burguesía, que termina con la derrota del KMT en 1948.

Estos dos ejemplos sirven para ejemplificar que el concepto de PUEBLO es una construcción histórica y política concreta, cuya delimitación se encuentra en función de las tareas que se plantee el movimiento revolucionario y de la identificación del enemigo principal e inmediato. Como es evidente, esta tarea supone un arduo esfuerzo por conocer la estructura de clases de una sociedad determinada, sus contradicciones fundamentales y secundarias, así como las tareas inmediatas de la lucha por la conquista del poder. En el caso de V.I. Lenin, este problema lo obligó a escribir su famoso libro “El desarrollo del capitalismo en Rusia”; en el caso Chino, Mao Tse Tung dedicó mucho esfuerzo para explicar la estructura de clases en el campo chino.

Conclusión

V.I. Lenin señalaría que el alma viva de los marxismos es “el análisis concreto de la situación concreta”. Esta sentencia hoy es de tremenda utilidad, si queremos profundizar y avanzar en las tareas de la construcción de Poder Popular.

Para nosotros, en este sentido, el Poder Popular, implica la unidad de las clases oprimidas por el imperio del capital en torno a la conquista de poder. En cuyo caso, cada esfuerzo, cada táctica y propuesta de construcción es un esfuerzo por avanzar en un problema central: la construcción del Partido Revolucionario como expresión organizativa y política del Poder Popular.