Como se ha mencionado, el 30 de enero de 2015 el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, anuncio que recortarían  124 mil 300 millones de pesos (mdp) al gasto federal. De esta forma las principales dependencias afectadas fueron:

  • La Secretaría de Educación con una reducción de 7,800 mdp

  • La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) con un recorte de 7,188 mdp

  • La Comisión Nacional del Agua (Conagua) con un recorte de 6,400 mdp

  • Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) con una diminución de su presupuesto de 3,750 mdp

  • La Secretaría de Salud con una reducción de su presupuesto de 3,339 mdp

  • El ISSSTE con una reducción de  1,500 mdp

     

Sumado a la anterior, el mismo Luis Videgaray señalo que debido a los bajos precios internacionales del petróleo y la poca recuperación que muestra la economía derivado de la crisis económica, en el año de 2016 el gobierno federal recortaría otros de 135 mil millones de pesos al gasto social.  Esta situación ha despertado una plétora de discusiones sobre el verdadero origen de esta política de austeridad social. 

Más allá de los  ríos de tinta que han corrido para explicar las causas coyunturales de estas medidas, es importante ubicar que esta tendencia, la de la austeridad social, no inicio con la crisis económica o el desplome de los precios del petróleo en marzo de 2014. En realidad es que en el país tenemos más de veinte años padeciendo los recortes al gasto social. Veamos tres ejemplos que  son paradigmáticos debido a su relevancia.

 

Primero, veamos el gasto en salud. Pese al incremento de los indicadores demográficos a nivel nacional, el gobierno federal no ha elevado el porcentaje que destina al gasto en salud. Puesto que de 1996 a 2012 el gasto en salud no se ha incrementado, lo que quiere decir que gobierno apenas si el gasta el 4 por ciento del gasto total en este rubro (Ver cuadro 1).

 

Segundo, en educación. El gobierno paso de destinar el 16 por ciento del gasto federal en 1991 al 8 por ciento en 2012 (ver. Cuadro 2). El tercer caso es el de desarrollo rural, en este rublo se pasó de 5 por ciento del gasto federal en 1992 a solo un 2 por ciento en 2012.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De esta forma, si lo observamos en un lapso de tiempo muchos más amplios, nos damos cuenta que el recorte al gasto social ha sido una tendencia de la política económica de los últimos 25 años. De esta forma, se demuestra que ni con los altísimos precios internacionales del petróleo que desde el 2007  superaba los 100 dólares por barril, o previo a la crisis de 2008, el  gasto social no mostraba una tendencia contraria. ¿Por qué?

 

Fundamentalmente porque la austeridad social de las últimas dos décadas y media es producto de que el gobierno mexicano ha dedicado millones de dólares de presupuesto federal a pagar la deuda externa contraída ilegitimaste a espaldas de los trabajadores. Según Eric Tussaint, en su libro ¿La Bolsa o la Vida? el gobierno mexicano pago a sus acreedores de 1982 a 2000 un total de 478 mil millones de dólares, esto representa 8 veces el costo original de la deuda. Sin embargo, pese a esta exorbitante cantidad de dinero que se ha ido a los bancos al extranjero, el monto de la deuda no ha disminuyo, inclusive incremento al pasar en ese mismo lapso de tiempo de 57 mil millones de dólares a 157 mil millones de dólares.  Esta impresionante cantidad de dinero, que representan auténticas exportaciones de capitales de México a los países de primer mundo, representó durante la década de 1990 y 2000 un promedio del 30 por ciento del gasto total del gobierno federal. Después de tres décadas de destinas el 30 por ciento del presupuesto federal al pago de la deuda externa, para el año de 2015, la deuda aun ascendía a 155 mil 292.7 millones de dólares.

 

Es cierto que la crisis económica que desde el 2008 hace estragos, y que con la caída estrepitosa de los precios del petróleo a menos de 40 dólares por barril se redujeron los ingresos federales. Pero  esto no es el motivo verdadero de la austeridad social. El verdadero origen del recorte del gasto social es que el estado destina millones de dólares para pagar una deuda ilegítimamente contraída y con ello fortalecer los mecanismos de obtención de ganancias que las empresas financieras trasnacionales utilizan.

 

Estas políticas se impusieron a razón de las políticas impuestas por los organismos imperialistas internacionales. Recordemos que desde 1984, año en que el gobierno mexicano adquiere el primer préstamo con el Banco Mundial, este organismos le condiciono el “apoyo” a cambio de dos condiciones. Primero pagar la deuda a sus acreedores a costa del gasto social; y segundo, implementar los Programas de Ajuste Estructural que permitían, entre otras cosas, la libre actuación de los financistas, mecanismo que permitió que el chantaje de los bancos se legalizara.

 

En síntesis podemos decir que los recortes gubernamentales al gasto social no son sino el resultado de dos factores: por un lado los  programas de austeridad auspiciados por los organismos internacionales por medio de los programas de ajuste estructural, cuyo origen es  el resultado de la forma en que el capital se reestructuró en las últimas tres décadas, y por otro lado, la crisis económica contemporánea del capitalismo transnacional que ha obligado a profundizar dichos programas

 

El recorte al gasto social anunciado por Luis Videgaray no es sino la consecuencia lógica de la política de austeridad que ha acompañado al capitalismo transnacional, política que justifica la exportación y privatización del excedente económico generado en el país con el trabajo colectivo de los millones de trabajadores. Es por ello que hoy la lucha contra la austeridad de los gobiernos debe ser una lucha contra el saqueo de las grandes empresas transnacionales.