Dirección Política del Movimiento de Izquierda Revolucionaria

Ha pasado poco más de un año del gobierno de Donald Trump, y sectores de las élites del mundo están atónitos ante el claro antineoliberalismo del presidente norteamericano. Trump renunció al Acuerdo Transpacífico (TTP por sus siglas en ingles), gravó las importaciones de acero y aluminio proveniente de Canadá, México y la Unión Europea, además impuso aranceles a los productos chinos por 50 mil millones de dólares.

¿Cómo puede Trump sostenerse con dichas políticas? Es claro que el magante intenta sostener su mandato, no sólo por medio de cumplir con las promesas de sus discursos antinmigrante y antiislámico, sino también por medio de pactar y complacer a dos de los factores sin los cuales ningún gobierno se mantendría en pie: los bancos y militares.

Recién jurado como el presidente 45 de Estados Unidos, Donald Trump favoreció a los banqueros por medio de la derogación de la Ley Dodd-Frank. Dicha norma fue aprobada en 2008 tras la crisis financiera, y tenía por objeto regular la actividad especulativa de los bancos, limitar los préstamos irresponsables y controlar la corrupción del sistema financiero, además de obligar a las empresas petroleras y mineras a hacer públicos los pagos a los gobiernos extranjeros.

Según el portal Democracy-Now, el presidente norteamericano declaró que el “director ejecutivo de la empresa financiera JPMorgan, Jamie Dimon, le estaba aconsejando sobre qué hacer con la Ley Dodd-Frank. Además, agregó que sumado a la asesoría de Dimon,  Trump impuso a Steve Mnuchin y Gary Cohn, vinculados al Goldman Sachs, uno de los bancos de inversión más grandes del mundo, como encargados de reescribir las reglas para “ayudar a los grandes bancos”.

Pero la eliminación de la Ley Dodd-Frank no es el único mensaje de “buena voluntad” de Donald a los financistas y banqueros. En su primer mes el nuevo ocupante de la Casa Blanca redujo en 12 mil millones de dólares la deuda gubernamental. Lo que otorgó “serenidad” al capital financiero y crecimiento del índice bursátil Dow Jones.

Sumado a la concertación con los banqueros, Trump mandó un mensaje a los militares, pues se estima que el presupuesto para el Departamento de Defensa se incrementaría para el 2017 en 54 mil millones de dólares, para superar el tope histórico de los 600 mil millones; pero se estima que alcance unos 700 mil millones de dólares en el 2018. Según el presidente norteamericano, este presupuesto será un presupuesto de seguridad pública y seguridad nacional (…) va a incluir un aumento histórico en defensa para reconstruir a nuestros dilapidados militares de Estados Unidos de América en el momento en el que más los necesitamos.

No es un secreto que una buena parte del ejército norteamericano apoyó la campaña de Trump, pues existía una gran molestia con la administración de Obama por la reducción del presupuesto militar desde el 2011, además de una gran inconformidad por los resultados de las guerras en Irak y Afganistán.

Con la derogación de la Ley Dodd-Frank y el incremento del presupuesto militar, Donald Trump construye una gran concertación, en la cual por cierto ya se encuentran altos ejecutivos de las empresas transnacionales.