Con la acumulación de capital y el consiguiente desarrollo de la fuerza productiva del trabajo, crece la fuerza súbita de expansión del capital. En ese caso deben existir grandes masas de mano de obra, para poder lanzarlas de pronto a los sectores productivos decisivos, sin que la escala de producción en los otros sectores sufra quebranto. Al mismo tiempo, el desarrollo de las fuerzas productivas, reduce el número de personas requeridas para la producción de mercancías.

Ambos procesos generan una superpoblación de trabajadoras y trabajadores, que Marx denominó “ejército industrial de reserva”, esa población siempre está dispuesta a laborar en las condiciones que le marca el patrón.

Todas las y los trabajadores forma parte del “ejército industrial de reserva” durante el tiempo que están desempleados o subempleados. El ejército reviste tres formas: flotante, latente e intermitente. La flotante es producida por el proceso de contratación y despido de la industria no agrícola, la latente es producida por los campesinos que son absorbidos por la industria agrícola en calidad de jornaleros agrícolas, y finalmente, la intermitente es producida por las y los trabajadores subempleados.

El desarrollo del capitalismo a partir de las políticas neoliberales ha generado  el “ejército industrial de reserva internacional”, el capital tiene a su disposición las y los trabajadores de todo el planeta.

La continua pauperización de las y los trabajadores en todo el mundo, especialmente en los países más pobres provoca la migración de una gran cantidad de personas hacia los países altamente desarrollados. En síntesis, la migración es la penosa marcha de las y los trabajadores huyendo de la pobreza, en búsqueda de trabajo y mejores condiciones de vida.

La tabla muestra algunos datos de la migración (Datos de la Organización Internacional del Trabajo, correspondiente a 2014. http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/media-centre/issue-briefs/WCMS_239651/lang–en/index.htm).

·         Existen 232 millones de migrantes en todo el mundo, representan el 3.2% de la población mundial.

·         La mayoría de la migración obedece a la búsqueda de empleo. Más del 90% de los migrantes son trabajadores y sus familias.

·         Aproximadamente 740 millones de personas migran al interior de sus propios países, en la mayoría de los casos buscan empleos decentes y mejores niveles de vida.

·         En el periodo de 2000 a 2014 el número de migrantes incrementó en 57 millones, el 19% de ese incremento ocurrió en el periodo del 2012 al 2014.

·         Actualmente la corriente migratoria más grande en el mundo ocurre entre México y Estados Unidos.

·         El 48% de los migrantes son mujeres en búsqueda de trabajo.

·         En todo el mundo se trafican 21 millones de personas que son obligadas a trabajar. De esa cifra, 9.1 millones de personas (44%) originalmente buscaban trabajo.

·         Se estima que 1 de cada 8 migrantes tienen una edad entre 15 y 24 años.

·         Los migrantes en búsqueda de trabajo que piden prestado dinero a terceros enfrentan el riesgo de trabajar forzadamente.

La migración se realiza en condiciones deplorables  que constantemente ponen en riesgo la vida de las y los migrantes.

Las y los migrantes africanos arriesgan sus vidas cruzando el mediterráneo en barco improvisados. Las y los mexicanos arriesgan sus vidas cruzando el desierto o el río bravo. En ambos casos, amenazados constantemente por traficantes de personas.

México no solo exporta migrantes, desde hace décadas es territorio de paso parar migrantes centroamericanos, caribeños y sudamericanos. En años reciente, México se ha convertido en un territorio peligroso para los migrantes latinoamericanos.

Históricamente el pueblo mexicano ha ofrecido solidaridad y asilo a todos los pueblos del mundo, basado en el principio de la libre determinación de los pueblos y la no intervención de países extranjeros, principios que emergen de la propia lucha del pueblo mexicano en contra de la intervención de Estados Unidos y Francia.

¿Qué cambió?

Durante el sexenio de Vicente Fox Quezada se firmó el “Plan Puebla -Panamá” un proyecto de desarrollo regional que involucra a los estados del sur de  México y los países de Centroamérica, su objetivo es crear un polo de desarrollo económico regional. A través del plan de forma directa e indirecta también se busca frenar la migración  hacia Estados Unidos.

Durante el sexenio de Felipe Calderón se recrudeció el control de los migrantes centroamericanos hacia Estados Unidos. Uno de los saldos negativos en esta materia lo constituye el secuestro de al menos 100 mil migrantes, entre 2008 y 2012. Este ilícito afectó lo mismo a hombres que a mujeres, ancianos, ancianas, niños y niñas.

El actual secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, declaró que el gobierno federal “no permitirá más la entrada de migrantes sin documentos en la frontera sur”. La nueva política migratoria mexicana, dijo el titular de Segob, busca “evitar que el que no tenga los instrumentos, me refiero a los papeles para adentrarse a nuestro país o de llegar a Estados Unidos, de una vez por todas, desde ahí mismo, le bajemos el peregrinar a ese problema”.

Osorio Chong confirma que el gobierno de México aplicará en su frontera sur la misma política de control de migración ilegal para los centroamericanos  y cualquier otro inmigrante legal, de la que históricamente se ha quejado se aplica a los mexicanos en la frontera con Estados Unidos.

Así, luego de intensas presiones desde Washington que se detonaron por el agravamiento del problema de los niños migrantes centroamericanos que ha hecho crisis en estados del sur de Estados Unidos, la administración Peña Nieto modifica las políticas migratorias mexicanas para endurecer sus controles y buscar disminuir el tránsito de migrantes centroamericanos indocumentados por el territorio nacional, tal y como lo ha demandado históricamente la Casa Blanca.

En síntesis, el gobierno mexicano se ha convertido en la herramienta para detener la migración de latinoamericanos a través de su frontera sur. Las acciones represivas del gobierno mexicano y su omisión en la defensa de los derechos humanos de los migrantes, han convertido a los migrantes en víctimas de todo tipo de abusos, gestando una crisis humanitaria sin precedentes.

Otro aspecto a considerar en el tema migratorio, está relacionada con la tendencia decreciente  de la tasa demográfica en los países desarrollados, posiblemente impulsada por la elevada composición orgánica del capital en esos países. La llegada de migrantes a los países desarrollados, incrementa la presión ejercida contra las y los trabajadores locales para aceptar mayores condiciones de explotación. Los capitalistas utilizarán estos elementos para impulsar el odio racial entre las y los trabajadores.

En este escenario cobra especial significación el internacionalismo proletario, la consigna “Proletarios del mundo, uníos”. En nuestra región, la unidad proletaria de América es indispensable.

La defensa de los derechos de los migrantes de todo el mundo es una consigna proletaria, la organización de los migrantes es parte de la organización proletaria.

La unidad con el proletariado estadounidense es necesario, en esta época tal vez crucial.