Comité de Base Magisterial José Carlos Mariátegui

La dimensión política de la Reforma Educativa ha sido poco analizada y difundida, pues muchos de los análisis se han concentrado en las dimensiones laborales y pedagógicas. Relegada por consignas como “la Reforma Educativa no es más que una Reforma Laboral disfrazada”, cuyo asentó se encuentra en las dimensiones laborales y gremiales, las implicaciones políticas no se han analizado a profundidad, y por tanto, no se ha logrado vislumbrar su importancia.

La aplicación de facto del contenido político de la Reforma Educativa era y es uno de los objetivos fundamentales, pues implica generar un nuevo mecanismo de control político de los contingentes de profesores, que desmovilice y pulverice a uno de los contingentes de la clase trabajadora más combativos del país, para complementar y reforzar el deteriorado papel político del charrismo sindical de la SNTE.

El mecanismo de control político se realiza por medio de la construcción de toda una estructura burocrática de supervisión, administración, evaluación y fiscalización de los profesores, que reportaran si el profesor es políticamente activo o si el profesor aplica propuestas pedagógicas alternativas. Este es el papel de la Ley de Servicio Profesional Docente, del Instituto Nacional de Evaluación Educativa y de las distintas formas  de “armonización” en los estados por leyes y normas estatales.

Es así como el nuevo marco jurídico crea todo un arsenal de instituciones y mecanismos burocráticos que vigilaran el “buen” comportamiento de profesor, de lo contrario, los sancionaran o amenazara con el despido.

De concretarse el control político del magisterio se configurara un escenario caracterizado por:

  1. a) La desmovilización sindical, ya que se sancionara, bajo el pretexto de ser faltistas, a los profesores que se manifiesten contra la Reforma Educativa o que defiendan sus derechos mediante la protesta social.
  2. b) Por la eliminación de la tradición e identidad clasista del magisterio, se intentará suprimir el carácter combativo y solidario con otras luchas del pueblo, ya que se intenta construir una nueva planta docente de “idóneos” sin experiencia de lucha y provenientes muchos de ellos de escuelas privadas, además, los profesores deberán de estar mas preocupados por las sistemáticas, permanentes y obligadas evaluaciones de profesores y alumnos, así como de los cursos “intensivos” de regularización, más que por la defensa  de  los derechos democráticos y políticos como clase trabajadora.
  3. c) Por la pulverización de la organización sindical, ya que el nuevo marco jurídico implica que los profesores podrán mantener su trabajo y sus derechos laborales sólo si se “evalúan” sistemáticamente, esto conlleva a la individualización de las relaciones laborales y la eliminación de las negociaciones colectivas de las condiciones de trabajo.
  4. d) También seria sancionada la creación de propuestas pedagógicas alternativas, dado que, al someter a los profesores a evaluaciones estandarizadas, periódicas y obligatorias, en cumplimiento y apego estricto a los planes y programas de estudio diseñados por los burócratas de la SEP, sería la condición para su permanencia en el trabajo.

En síntesis, si nos manifestamos seremos sancionados, si nos vinculamos a las luchas populares seremos sancionados; si construimos propuesta pedagógicas alternativas seremos sancionados. De esta forma las dimensiones de control político implícitas en la Reforma Educativa, se suman, como lo hemos señalado con anterioridad, a su carácter anti-laboral, anti-social y anti-pedagógico.

No comprender estas implicaciones, permitiría que el Estado obtenga un gran triunfo político sobre el magisterio y el pueblo trabajador. Hoy se tiene que luchar contra la Reforma Educativa superando el temor, no cediendo ante las amenazas, cultivando la dignidad en los compañeros, sembrando la voluntad de seguir resistiendo de forma masiva para evitar que los compañeros se desmovilicen, renuncien o claudiquen.

Además se debe de alentar a los compañeros a seguir luchando en todos los frentes contra la Reforma Educativa: en el pedagógico, fortaleciendo la implementación de proyectos pedagógicos alternativos; en el jurídico, promoviendo amparos masivos de padres, comunidades y profesores; y en lo social, sumándonos a las demandas del pueblo trabajador. Debemos elevar la moral de lucha y demostrar que en los hechos la reforma y sus dimensiones políticas, pedagógicas, sociales y laborales, no se aplicaran, simplemente porque es ilegitima.

Cada uno de los frentes de batalla, debe ser uno donde los profesores, alumnos y padres de familia combatan, con el objetivo de construir los triunfos políticos que permitan la acumulación de fuerzas, seguir luchando y derogar a mediano plazo la infame Reforma Educativa.