Comité de Base Magisterial del Movimiento de Izquierda Revolucionaria

Es evidente que el gobierno pretende meter en una crisis al sistema de educación pública en Michoacán para justificar la entrada masiva de “idóneos” a los centros escolares y con ello concretar lo que se había anunciado desde la aprobación de la Reforma en 2013: la aniquilación paulatina del sindicalismo democrático, el cierre de la escuela pública de educación básica y la eliminación de las escuelas normales.

La Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD), contempla la eliminación de las Condiciones Generales de Trabajo por medio de la desaparición de la plaza base (artículo 4, fracción XVIII), y con ello flexibilizar gradualmente las relaciones labores de los trabajadores de la educación, lo que implicaría el punto final de la estabilidad laboral, el derecho a la jubilación y pensión, así como los derechos sindicales y escalafonarios. La LGSPD impone relaciones laborales individuales -entre la SEP y el trabajador- y con ello consolida la existencia de un trabajador de la educación dócil y sumiso, sin posibilidad de exigir sus derechos laborales y condiciones colectivas de trabajo, dando la estocada final al sindicato democrático.

Además, recordemos que el programa de Reconcentración de Escuelas, anunciado por Aurelio Nuño el 20 de noviembre de 2016, contempla un plan con el cual se pretende eliminar cerca de 100 mil escuelas públicas, cuya consecuencia seria la exclusión de más de 3 millones 200 mil alumnos de la escuela pública. De igual forma, la oficialización del concurso de oposición y el periodo de prueba de seis meses (contemplado en el artículo 21 de la LGSPD), implica desaparecer las escuelas normales, pues ahora no importa el perfil profesional, ya que cualquiera pude impartir clases en la escuela pública de educación básica.

No está de más reiterarlo, es claro que la pretensión del gobierno de Peña Nieto y Silvano Aureoles, es exterminar graduablemente al magisterio democrático, la escuela pública y las normales, por medio de incorporación masiva de los “idóneos”, cuyo perfil ideológico y profesional se adecua a las necesidades de la SEP-INEE. El estado tiene su plan: alargar la ausencia de profesores en las escuelas para confrontar a padres de familia con el magisterio, lo que supondría que en un momento o se llega a aceptar los idóneos de forma masiva o se cierran escuelas públicas. En ambos casos es un golpe de muerte al sindicato.

Hoy el movimiento magisterial no puede aceptar soluciones ni acuerdos que metan al magisterio en los márgenes de la reforma, como lo exámenes “contextualizados”, las contrataciones temporales y otros, pues esto sólo desmoviliza y confunde a la base.  Hoy se requiere hacer valer la fuerza del movimiento, ganar por medio de la movilización, la asignación de espacios, las condiciones colectivas de trabajo, el derecho a la plaza base y la permanencia de la escuela pública. En este escenario, la posibilidad de una salida “concertada”, “en las mesas de negociación”, a modo del Estado, es irreal y falsa.  Por eso, quien escamoteé la necesidad de la movilización contundente sólo muestra su entrega con el Estado.

La defensa de la educación pública requiere de un magisterio, contundente, radical y comprometido con la defensa de la educación pública. Un magisterio que no espere a conseguir en las negociaciones lo que no se exige en las calles. Un magisterio digno y combativo.

 

¡Por la defensa de la educación, publica!

¡Por la defensa del normalismo!

¡VENCEREMOS!