Comité Estudiantil “Fidel Castro” del Movimiento de Izquierda Revolucionaria

Actualmente son 7 Universidades del país las que se encuentran al borde de declararse en quiebra técnica, entre ellas están la Universidad Autónoma del Estado de Morelos,  la Universidad Autónoma del Estado de México,  la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la Universidad Autónoma de Nayarit, la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y la Universidad Autónoma de Zacatecas, a estas se suman otras más que actualmente pasan por una fuerte austeridad económica y en algunos casos hasta reducción de sus servicios a la comunidad.

Como se ha podido observar, a nivel nacional todo el sector educativo actual no sólo atraviesa por momentos difíciles si no por un constante desfinanciamiento de la educación, que no es más que la prueba rapaz de la implementación del neoliberalismo en México, que busca la privatización de los sectores públicos, en el cual la educación es un gran negocio.

Para comprender como es que hemos llegado a esto se requiere de un análisis histórico, para ello debemos remontarnosa hace 3 décadas, cuando la educación en el país entró en un periodo de reconfiguración, en el cual los empresarios nacionales y extranjeros impulsaron las modificaciones necesarias para hacer que la educación se adecúe de mejor modo a las exigencias del capitalismo actual.

Crisis económica de la década del 80 y sus salvadores.

Durante la década de 1980, mientras el Estado mexicano se declaraba imposibilitado para seguir pagando la deuda, organismos como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), representando las aspiraciones e intereses de la burguesía, habían observado la necesidad de reformar la orientación de la educación en algunos países, la idea central fue, que estos cambios pudieran cumplir la función de adaptar de mejor manera a la clase trabajadora a las necesidades del capitalismo monopólico trasnacional.  Así, la crisis del estado mexicano representó el mejor de los escenarios para la entrada de las políticas que el capitalismo requería, pero ¿Cómo un país que consume más de lo que produce puede aliviar su deuda? Muy sencillo, adquiriendo más deuda para darle un respiro a su economía, por lo tanto, las deudas que el gobierno de México contrajo, que constituyeron un incremento de 6 mil millones de dólares en 1972 a 58 mil millones en 1982, vinieron acompañadas de la exigencia que los prestamistas hacían al Estado mexicano de realizar modificaciones en cuanto al financiamiento y orientación de sectores estratégicos[1].

En pocas palabras, los prestamistas pedían garantías para saber que podrían recuperar su dinero y obviamente obtener ganancias, sin duda el pago de la deuda en sí mismo, implica que el dinero que se empleaba en garantizar derechos sociales como la educación se destinara ahora a solventar los préstamos (Tabla 1), pero además de eso, los acuerdos que el gobierno de Salinas generó para renegociar la deuda golpearon aún más la educación pública. Es decir, se contrajo la deuda y esto implicó el sistemático desfinanciamiento de la educación pública, pero además se realizaron acuerdos que posteriormente vendrían a modificar de fondo la orientación de la educación. Como lo señala Hugo Aboites, “el cabal cumplimiento por parte del Estado Mexicano de la agenda que el sector empresarial impulsó en la educación en los últimos años da cuenta de ello”[2].

 

Tabla 1

Proporción del servicio de la deuda y el gasto educativo en el presupuesto federal

 

Año Monto destinado a deuda Monto destinado a educación
1982 44.9% 12.3%
1983 43.0% 14.5%
1984 40.9% 15.0%
1985 42.3% 16.4%
1986 43.5% 15.3%
1987 63.9% 13.8%
1988 66.8% 13.0%
2010 42.23% 5.31%
2012 43.17% 5.17%
2014 49.49% 5.18%
Fuente: INEGI. Sistema de Cuentas Nacionales de México. Banco de México. Finanzas públicas. Deuda neta del sector público.

 

 

Participación del sector empresarial en la nueva reorientación educativa del país

Los prestamistas que exigían garantías de su préstamo para salvar al Estado mexicano no satisfechos con eso, comenzaron a dar recomendaciones de la reorientación que exigían al país y en ellas no estaba excluida la educación, que es un sector estratégico para el desarrollo de cualquier país y a demás representa para el sector empresarial, un jugoso mercado aun sin explotar y con un potencial muy grande.

Así, derivado de las condiciones de endeudamiento de los estados latinoamericanos, los analistas de los organismos bancarios internacionales concluían en el documento La Nueva Gerencia Pública, en la cual se indica, “Ha llegado el momento de iniciar grandes reformas educativas, que reconozcan el nuevo escenario del ajuste”. Es en este proceso de ajuste económico donde se generaba un nuevo paradigma educativo de marcada orientación empresarial, en el cual se comienzan a emplear criterios empresariales para orientar la educación y en el discurso de las instituciones educativas (haciendo eco de la terminología empleada por los analistas del BM) se empiezan a emplear términos como “calidad, eficiencia, eficacia y competencia”.

Finalmente, con todos estos actores empresariales pugnando por que se realizaran las medidas que más se adecuaran a sus intereses, se realizó el “Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica” en 1992. A estas modificaciones luego le sucedieron en ese mismo año la firma del TLCAN, que en su capítulo sobre educación comprometían al Estado Mexicano a facilitar el tránsito de los servicios y subproductos educativos a empresas privadas y a acotar la acción educativa del Estado de tal manera, que la prestación de servicios públicos de educación no se convirtiera en un obstáculo al libre tránsito y comercio de las inversiones, mercancías y servicios privados. Tan sólo un año después, otro golpe sería asestado a la educación pública en el país con la modificación del artículo tercero constitucional que, al modificar su redacción, daría a entender que el Estado está obligado únicamente a brindar educación básica.

En el año 2000, como lo señala acertadamente Hugo Aboites “la propia Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), adoptaba el nuevo proyecto educativo y decide impulsarlo durante los próximos 20 años en todas las universidades del país, priorizando las carreras técnicas, la vinculación estrecha con la industria y sus necesidades”[3].

Lo que este conjunto de modificaciones jurídicas, pronunciamientos de instituciones educativas y acuerdos internacionales demuestran, es la adopción de un nuevo proyecto educativo en el cual el sector empresarial marcó el contenido y el ritmo de su aplicación. En este sentido, el sector empresarial se consolidó como el principal interlocutor del gobierno mexicano en materia educativa a través de mecanismos de presión que garantizarían el cumplimiento irrestricto de sus exigencias.

Pero ¿Cómo se da el desfinanciamiento a la educación?

El estado mexicano obligado por sus prestamistas, sede a sus recomendaciones y da apertura a que el sector privado nacional y extranjero compitan contra las empresas para-estales ya deficientes, hasta el grado de privatizar algunos de estos sectores.

Esta nueva política económica de dejar que el libre mercado interactúe en la economía, provoca en el sector educativo que el estado reduzca su participación, es decir, se inicia con reducir el presupuesto a la educación, lo cual provocará que la demanda de educación que no es atenida por el estado sea atendida por las escuelas privadas (ver la Tabla 2), así es como llegamos a la actualidad donde existen más escuelas privadas que públicas, y un presupuesto cada vez menor para la educación pública.

 

Tabla 2

Matrícula educación superior en miles

Ciclo Pública Privada
1980 666.4 119.0
1984-85 815.3 151.0
1988-89 898.4 171.0
1993-94 936.6 246.5
1997-98 1’056.3 319.2
2000-01 1’222.7 510.3
2008-09 385.13 895.78
2015-16 487.40 1,069.65
Fuente: DIRECCIÓN GENERAL DE PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y ESTADÍSTICA EDUCATIVA, MÉXICO.

 

La situación que ya de por si es dramática, se vuelve aun peor con las acreditadoras, todo estado necesita del sector educativo como promotor de su hegemonía, por lo cual, éste se adecua a las necesidades del estado, el cual responde a los interese del capital, por eso aun cuando se reduzca el presupuesto a la educación, el estado debe de garantizar que se puedan reproducir los hombres y mujeres que se adecuen a las necesidades del sector empresarial, por eso, no es casual el incremento de oferta educativa en aspectos cada vez más técnicos.

Es aquí cuando surgen las acreditadoras, que son las que vienen a garantizar que el poco presupuesto sólo llegue a las instituciones que reproduzcan los intereses del capital, así las acreditadoras se vuelven como una bolsa de dinero, es decir, ahí está el dinero, pero si quieres acceder a él tienes que cumplir una serie de requisitos.

La culminaciónde la reorientación de la educación plasmada en una reforma educativa

En 2012 a dos meses de la elección de Enrique Peña Nieto, la agrupación empresarial “Mexicanos Primero” a través de la publicación de su agenda de reformas, en el texto titulado “Ahora es cuando: metas 2012-2024” se menciona la profesionalización docente como exigencia empresarial y que después se vería plasmada en la reforma educativa.

Dicha reforma corresponde a un modelo neoliberal que se implementa en cuatro medidas: 1) Reducir los contenidos científicos; 2) Mercantilizar y subrogar (privatizar) los servicios educativos; 3) Reducir el gasto social en educación y; 4) La flexibilización laboral.

Tenemos entonces que el desfinanciamiento de la educación corresponde a la continuidad de un modelo económico neoliberal, donde se pretende producir hombres y mujeres con arreglo a las necesidades exclusivas de los explotadores. Seres humanos estandarizados, deshumanizados, y comopiezas y refacciones de la maquinaria que la clase social dominante requiere parala expansión de su actividad económica de lucro. [4]

Este proceso compuesto por fenómenos como el desfinanciamiento de la educación pública, el viraje en la orientación académica del proyecto educativo y la mercantilización de la educación en el país, atienden a las modificaciones de la base material antes señaladas y a las exigencias del capitalismo en México. Los resultados se pueden observar en el cierre de Universidades como la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) o en cifras como la exclusión de 7 de cada 10 jóvenes en el país del nivel superior de la educación. Tal fenómeno ha provocado que cada día crezca más el rezago educativo en el país, pues las universidades publicas cierran sus puertas a miles de jóvenes que buscan ese anhelo de superación, mientras que la oferta de la educación pública ha disminuido el sector privado ha sacado provecho de tal situación ampliando su oferta a todos los que puedan pagar por recibir un servicio (ver la Tabla 2).

Desde el 20 de diciembre del año 2012 cuando en la cámara de diputados se aprobaba la reforma educativa, en Michoacán en ese momento y hasta ahora no ha faltado en las calles la voz de su pueblo, de sus estudiantes y de sus profesores con la consigna clara de “no a la reforma educativa”. Hoy a más de 5 años de estos hechos; en Michoacán no se ha logrado imponer en su totalidad la reforma y es que tiene un sector docente organizado que ha sabido responder ante el látigo del opresor, muestra de ello es la propuesta alternativa a la reforma educativa impulsada por Oaxaca, Michoacán, Chiapas, Guerrero, Baja California, Coahuila, Hidalgo, Guanajuato y Morelos.

Conclusiones generales

La situación económica tan aguda que vive el sector educativo en nuestro país es causa y efecto de la implantación del modelo económico neoliberal, que poco a poco se ha ido abriendo espacio en los sectores estratégicos del país, privatizándolos y estrangulándolos.

Así, las y los estudiantes organizados tenemos que comprender que la transformación de este modelo educativo debe de plantearse no sólo dentro de la universidad, sino también en la pugna por un nuevo sistema económico, social y político en nuestro país. Entender claramente que sólo, en estrecha solidaridadcon las luchas que el pueblo libra para mejorar sus condiciones de vida, podrán establecerse firmemente las condiciones generales para lograr una educación fincada en los intereses populares.

No podemos esperar un cambio por los mismos de siempre, ni de aquellos que se hacen llamar la esperanza de México, es necesario tomar las riendas de nuestro futuro, pero esto sólo será posible si tenemos la capacidad de organizar la dignidad para enarbolar las necesidades más sentidas del pueblo de México y que sea el sedimento de un nuevo país.

Se requieren de cambios profundos en la sociedad y eliminar los inmensos males que nos aquejan.  Para ello, se necesita intensificar la lucha de nuestros pueblos con el objetivo de construir una NUEVA PATRIA, un nuevo gobierno que apueste a la vida, la justicia y nuestra soberanía política, que ponga en el centro, la defensa de los legítimos intereses y derechos de los trabajadores y trabajadoras, que garantice nuestros derechos humanos y civiles, y nos confiera el derecho inalienable de alterar o modificar, en todo tiempo, la forma de gobierno.

 

[1]Véase Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Caracterización del…Óp. Cit., p. 45.

[2]ABOITES, Hugo, La medida de una nación: Los primeros años de la evaluación en México. Historia de poder y resistencia (19821012), México, CLACSO/ITACA, 2012, p. 40.

[3]ABOITES, Hugo, El Dilema….Óp. Cit., p. 20.

[4]Tomado de la declaración de Morelia 17 de mayo de 1963; https://manifiestosdelpueblo.wordpress.com/declaracio%CC%81n-de-morelia/