Comité de Base Feminista del Movimiento de Izquierda Revoluciona (Matrioska)

Es un hecho que la presencia de tropas militares y fuerzas irregulares en el territorio nacional incrementa la violencia contra las mujeres, ha sido ampliamente documentado que cuando irrumpe el ejército y la marina en las poblaciones se elevan los abusos contra niñas, adolescentes y mujeres. Se argumenta al respecto que la violencia generalizada hacia ellas se identifica como una forma de control a la población puesto que son consideradas por las instituciones represivas como el eslabón más débil mediante el cual causan no sólo tortura directa hacia las víctimas sino que buscan quebrar la resistencia del colectivo.

Señala Amnistía Internacional (AI) que la utilización de violencia sexual es una práctica habitual e institucionalizada dentro del Ejército mexicano, sobre todo hacia las mujeres y aquellas personas que no encajan dentro de las convenciones del género binario. Documentan que a pesar de que existe un número exorbitante de denuncias de violencia sexual hacia mujeres por miembros de las fuerzas armadas, el Ejército ha respondido a sus peticiones de información con la respuesta de que “ni un solo soldado había sido suspendido del servicio por violación o abuso sexual” y según información brindada por la marina “sólo cuatro marinos habían sido suspendidos […] un marino condenado a prisión por abusos sexuales sólo fue apartado temporalmente del servicio”.

Algunos datos que arrojan estudios de AI para 2016, señalan que todas las mujeres detenidas por el Ejército sufrieron algún tipo de violencia, en los que se presentó violación en cada 8 de 10 arrestos realizados por la marina y del total de las mujeres que se encontraban embarazadas en el momento de la violación el 80 por ciento reportó haber sufrido un aborto como consecuencia, otro 80 por ciento fue objeto de insultos misóginos, el 91 por ciento fue amenazada ella y su familia, entre otros abusos.

Los tipos de violencia en las detenciones a mujeres tienen como características el ser ocultados por la autoridad y utilizar métodos que tienen como finalidad no dejar marcas o rastros visibles. Algunas de estas prácticas son: palizas brutales, amenazas de violación o violación a ellas y sus familias, semiasfixia, descargas eléctricas en los genitales, manoseo de pechos y pellizcos en los pezones; violación con objetos, dedos, armas de fuego y penes, así como tortura psicológica. En caso de que las mujeres se encuentren embarazadas la violencia se centra en el embarazo, como golpes en el vientre.

El Estado protege y recompensa a los militares al no castigarlos por estos hechos, dándoles la seguridad de poder seguir manteniendo este tipo de prácticas represivas ya que el fuero militar y los esquemas de juicio por corte militar imposibilitan penalizar a los culpables.