Movimiento Ciudadano en Defensa de la Loma de Santa María

 

¿No ves la estaca que nos ata por igual?
Si de ella no nos libramos no podremos caminar.

Muy poco tiempo durará tirando todos caerá.
Seguro cae, cae, cae, bien carcomida ya está.

Si yo la tiro por aquí, y tú tiras fuerte por allá,
seguro cae, cae, cae, nos podremos liberar.

Lluis Llach

 

EL INICIO.

Somos personas comunes, a las que un día el gobierno mediante su arbitrariedad les cambió la vida para siempre. Nuestra lucha cumplió el año pasado su primera década, y decimos su primera década porque sabemos que mientras exista este gobierno de criminales que defienden la desigualdad, el despojo y el desprecio, que salvaguardan el capitalismo, tendremos que seguir luchando.

La urbanización neoliberal en Morelia

Como resultado de la reforma al artículo 27 constitucional (año 1992), que dio certeza jurídica a la privatización de la propiedad social (ejidos y comunidades) se delinearon cambios en la política urbana en México, en particular sobre el papel jugado por los ejidos en la aportación del suelo para el crecimiento urbano. La onda especulativa comenzó en los ejidos rurales, aledaños a las ciudades, ya que las élites empresariales compraron y/o despojaron (por vías legales e ilegales) enormes extensiones de tierra a precios muy baratos. Con ello lograron privatizar los terrenos ejidales y tener el control del mercado de suelo urbano para orientar el crecimiento de las ciudades.

En el caso de Morelia, el proceso de crecimiento urbano especulativo, fue posible gracias a un Estado al servicio de las oligarquías, en nuestro caso al Grupo FAME. Es decir, no importa el partido político de la oligarquía que gobierne (PRI, PAN, PRD), se facilita el cambio de uso del suelo y se destinan recursos públicos para la dotar de servicios y equipamiento urbano como vialidades y agua potable a los nuevos desarrollos inmobiliarios privados. Esto permitió lo que eufemísticamente se conoce como “gentrificación” de los otrora ejidos, y que nosotros llamamos despojo.

El resultado de la privatización de las tierras ejidales fue desastroso en términos sociales y ambientales, en menos de 15 años (2000-2015), la mancha urbana se expandió en todas direcciones, afectando espacios rurales (zonas forestales y agropecuarias) y naturales (zonas de protección ambiental y recarga de acuíferos) así como destruyendo el patrimonio natural (bosques, ríos, humedales) e histórico.

De acuerdo a los planes y programas de desarrollo urbano de Morelia las áreas destinadas para el crecimiento urbano se incrementaron de forma exponencial con las modificaciones a los programas de desarrollo urbano (1999, 2004 y 2010) que realizó el Ayuntamiento de Morelia. La reserva de suelo urbano aumentó más de 5000 hectáreas (ha) en 1999, y a más de 10000 en 2010, mientras que la superficie urbana pasó de 4000 a 6100. Esto significa que hubo una gran especulación de suelo urbano, ya que la reserva urbana casi triplicó la superficie consolidada de la ciudad.

En contraste la población urbana de Morelia tuvo un crecimiento urbano poco dinámicoen comparación con otras ciudades medias del país e incluso decreció entre 2005 y 2010. En 1990 tenía 428,586 habitantes, en 2000 pasó a 549,996, en 2005 alcanzó 608,049 y en 2010 se redujo a 597,897 (Censo, 2000, Conteo 2005 y censo 2010 del INEGI).

Así, el crecimiento de la mancha urbana no se explica, en el periodo 2000-2015, por un factor demográfico sino por la especulación del suelootrora ejidal y los incentivos para la producción inmobiliaria de vivienda formal.

A partir del año 2000, los especuladores de tierra y promotores inmobiliarios (principalmente empresarios locales dueños de agencias de automóviles y salas de cine a nivel nacional) se dedicaron a construir nuevos fraccionamientos para sectores de altos y medianos ingresos, así como centros comerciales y campos de golf en zonas que estaban destinadas años atrás a la protección ecológica como son los complejos Tres Marías (Organización Ramírez) y Altozano (Francisco Medina del Grupo FAME).

También estos grupos junto con otros capitales inmobiliarios locales y nacionales se enfocaron a la producción masiva de vivienda de interés social que afectó importantes extensiones de superficie ejidal y pequeñas propiedades rurales. Estos complejos para sectores de bajos y medianos ingresos se construyeron en el noreste y suroeste de la ciudad, principalmente.

En consecuencia, la expansión de la mancha urbana respondió a una estrategia especulativa de los grupos empresariales inmobiliarios, que visualizaron la ciudad como una mercancía altamente redituable en lo económico. Incluso, comenzaron a comprar terrenos más allá de los límites de la ciudad y municipio de Morelia, en zonas completamente rurales pertenecientes a los municipios de Tarímbaro, Álvaro Obregón y Charo. Es decir, se entró en una fase expansiva de mercantilización y neoliberalización de la ciudad de Morelia y sus entornos rurales y naturales, con el fin de inducir una metropolización forzada para el beneficio privado (Cabrera, 2012).

El plan de desarrollo urbano de 1983 incluía las zonas de crecimiento urbano y protección ecológica (preservación y reserva ecológica) dentro de un polígono o ámbito de aplicación del plan (alrededor de 20,000 ha). Éste fue actualizado en 1987 y 1991, sin cambiar en esencia su lógica de protección ambiental (casi las tres cuartas partes del polígono tenían estatus ecológico). Incluso, en 1984 el gobierno estatal decretó las zonas de Reserva Ecológica Urbana (dentro del área urbana) con el fin de protegerlas de la urbanización y garantizar la provisión de agua. También en 1993 se decretó la Loma de Santa María como Área Natural Protegida (ANP) por su importancia ecológica e hidrológica, así como por el riesgo geológico (falla activa).

Sin embargo, tales acciones en materia de política urbana y ambiental se convirtieron poco tiempo después en un obstáculo para la inversión privada inmobiliaria de gran escala, asociada a la producción formal de vivienda. Es decir, el programa de desarrollo urbano de Morelia aprobado en 1991 y los decretos de zonas de preservación ecológica y reserva ecológica urbana (incluía espacios naturales, así como de uso agropecuario y forestal) y el de ANP de la Loma, expedidos unos años antes por el gobierno estatal, fueron un freno al proyecto privatizador de la ciudad.

Ante ello, las élites empresariales una vez completado el despojo, mediante sus gobiernos municipales, comenzaron a modificar los planes de desarrollo urbano con el fin de liberar las restricciones para la expansión inmobiliaria y protección ambiental.

Así fue que, durante las administraciones de Fausto Vallejo, Salvador López Orduña, Wilfrido Lázaro y Alfonso Martínez, se realizaron adecuaciones a los PDM a modo de las élites empresariales creando fraccionamientos elitistas con nuestros recursos (dotándolos de servicios). Y se impulsa el crecimiento exponencial de fraccionamientos dormitorios (proletarios), que destruyen cada vez más la vida del pueblo trabajador.

Como resultado del proceso de urbanización salvaje capitalista en Morelia, se tuvo una afectación de las áreas forestales y de recarga de acuíferos ubicadas sobre todo en la parte sur de la ciudad donde se ubican las subcuencas del río Grande y Chiquito, pertenecientes a la cuenca del lago de Cuitzeo. También se desecaron algunos humedales como la Laguna de la Soledad para construir fraccionamientos o infraestructura municipal, y se destruyeron tierras de cultivo y pastizales dentro de la mancha urbana y sus inmediaciones. La vulnerabilidad de la ciudad se incrementó al autorizarse fraccionamientos y vialidades en zonas de alto riesgo geológico y en zonas inundables, por su cercanía a los ríos Grande y Chiquito.

La expansión de la mancha urbana vino acompañada de mayores requerimientos de agua, que no fueron resueltos por los promotores inmobiliarios sino por las autoridades federales (Comisión Nacional del Agua, CONAGUA) que se encargaron de dar asignaciones y concesiones de agua para el aprovechamiento de fuentes superficiales y subterráneas; así como por las autoridades municipales (Organismo Operador de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento, OOAPAS) que introdujeron  sistemas de conducción, almacenamiento y bombeo de agua. Incluso en los complejos inmobiliarios privados de Altozano y Tres Marías se formaron juntas locales de agua dependientes del OOAPAS. Contando con pozos ilegales para el riego de sus campos de golf, ya que no aparecen en el Registro público de derechos de agua de CONAGUA.

Al ser el agua un recurso limitado en la ciudad (desde 1990 se encuentra en situación deficitaria, véase Ávila, 1991) y estar aprovechadas 100% de las aguas superficiales, la solución fue construir nuevos pozos profundos y sobreexplotar los ya existentes.Esto conllevó a problemas de manejo inadecuado del acuífero que se expresó en procesos de subsidencia (hundimiento vertical de una cuenca) y fracturación del subsueloen toda la ciudad. Garduño et. al. (2014) ha registrado grandes abatimientos en el acuífero desde 1999 provocados por procesos de Subsidencia.

En particular, el problema de la Loma de Santa María y sub cuenca del río Chiquito es la afectación de la urbanización sobre zonas forestales, otrora de protección ecológica, y la presión que ejercen los proyectos de infraestructura vial para ampliar la frontera urbana hacia el área natural protegida y las zonas forestales mejor conservadas.

Según un balance hidrológico realizado por los Dr. Arreygue y Monroy (2004) se demuestra que la sub cuenca del río Chiquito tiene un papel fundamental en la captación de la precipitación pluvial que posteriormente se convierte en evapotranspiración, escurrimiento e infiltración. Las alturas de precipitación oscilan de 1200 mm/año, en las partes más altas de la cuenca, a 700 mm/año, en la parte más baja donde se ubica la ciudad de Morelia. Con esto es evidente la función que tienen las zonas forestales en la captación de agua pluvial (actualmente provee alrededor de entre el 30 y 40% del agua para la ciudad a través de la red de pozos profundos y captación de manantiales). A partir de los cálculos realizados se demuestra que la cuenca hidrográfica del río Chiquito tiene una aportación significativa en la infiltración y recarga de acuíferos, que traspasa los límites de su frontera topográfica o hidrológica y que alimenta a otras cuencas a través de los flujos de agua subterránea (parteaguas geohidrológico). Por consiguiente, es esencial para la ciudad de Morelia, que se ubica justamente en la parte baja de la cuenca del río Chiquito, donde existen acuíferos que alimentan una red de 83 pozos profundos que brindan 1,000 litros por segundo.

Para el Dr. Garduño de la UMSNH: “Es de vital importancia para el acuífero mantener su zona de recarga más importante localizada en la sub cuenca del Río Chiquito y Río Grande, es decir en la zona de la Caldera de Atécuaro, Los Filtros viejos (Cuenca) y el área comprometida con el Río Grande. Si el crecimiento urbano de la ciudad cubre estas zonas, seguramente la recarga se irá a valores más críticos que los actuales, generando abatimientos que superaran los 100m en todo el acuífero profundo, generando mayores costos de explotación y acuíferos más difíciles de aprovechar.”

NUESTRA RESISTENCIA

Todo este panorama sobre cómo llegamos aquí, nos da pie para explicar brevemente nuestra lucha.

Nosotras defendemos la Loma de Santa de Santa María de Morelia, la cual, es el área ambiental más importante de la ciudad, en la zona habitan más de 1,100 especies de flora y fauna, y nos dota del 40% del agua que consumimos en Morelia y es la última reserva ambiental que sustenta la cuenca hidrológica de Cuitzeo.

En 10 años los capitalistas que tienen sus inversiones en la parte alta de la Loma, han intentado 5 proyectos carreteros que cruzan el bosque de Santa María y el Rio Chiquito, para conectar el Centro Comercial Altozano con la parte baja de Morelia:

  • Mega puente (2006) GE
  • Mega Túnel (2007) GM
  • Continuación Amalia Sorzano (2009) GE
  • Libramiento Sur-Ramal Camelinas (2011 y 2012) GF

Desde que supimos del primer proyecto, los académicos más prestigiados y comprometidos, comenzaron a dotar de argumentos al movimiento popular.

Las repercusiones que se generarán si se pierde el Área Natural Protegida de la Loma y se urbaniza la cuenca del río Chiquito son varias, entre ellas: la pérdida de casi el 40% de agua que abastece a la ciudad, a través de manantiales y pozos profundos; el aumento de las inundaciones por desbordamiento del río Chiquito, al haber mayor deforestación y cambios en la trayectoria y flujo natural del agua; la aceleración del proceso de hundimiento del subsuelo de la ciudad (subsidencia) y surgimiento de fallas y fracturas por la reducción de la recarga y mayor sobreexplotación de acuíferos; la pérdida de la cobertura forestal aledaña a la ciudad que conllevará a una menor captura de carbono, un aumento de la contaminación atmosférica y cambios en el microclima; y la pérdida del patrimonio natural y cultural, ya que es un espacio o área de recreación y esparcimiento de la sociedad, donde además de su belleza escénica se ubican monumentos históricos.

Todo esto está reafirmado por los distintos instrumentos de protección con lol que cuenta la loma:

  • Zona Protectora Forestal de la Cuenca del Río Chiquito (1936).
  • Área Natural Protegida, con el carácter de Zona Sujeta a Preservación Ecológica de la Loma de Santa María y depresiones aledañas (1993).
  • Programas de Desarrollo Urbano del Centro de Población de Morelia (1983, 1987, 1991).
  • Programa del Ordenamiento Ecológico Territorial de la Cuenca del lago de Cuitzeo (2006).
  • Programa del Ordenamiento Ecológico del estado de Michoacán de Ocampo (2012).
  • Zona de Restauración y Protección Ecológica de la Loma de Santa María (2009).
  • Área Natural Protegida General Francisco Zarco (2008).

Sin embargo, los mismos instrumentos fueron modificados o abrogados (ilegalmente), con el propósito de cambiar la superficie del Área Natural Protegida de la Loma y liberar el uso del suelo a favor de los nuevos propietarios inmobiliarios. En este caso como en otros, los funcionarios públicos en un proceso de metamorfosis se convirtieron en empleados privados, con un “servicio a la carta”, para los grupos de inversionistas privados inmobiliarios.

La vialidad denominada Ramal Camelinas incluye un camino, puente y dos túneles con un costo superior a los 1300 millones de pesos, la cual, atraviesa una falla sísmica activa (La Paloma) y otras dos fallas geológicas (Río Chiquito y Altozano). Además de que en la zona donde desembocará el túnel dos y termina el citado proyecto vial (colonia Ocolusen, en la parte baja de la Loma en la ciudad de Morelia), hay inestabilidad de laderas, cuestión que acelera la exposición al riesgo por deslaves a la población urbana que allí habita, justo allí se construirá un túnel, que será el inicio de la vialidad hasta la parte alta de la Loma y donde habitan más de 14,000 personas y hay cinco escuelas públicas y privadas a escasos metros (desde kínder, primaria, secundaria y universidad).

Todo esto está sustentado con investigaciones de alto nivel realizadas por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la UNAM y la Universidad de Turín, Italia.

La propia SCT, actual promovente del proyecto carretero, encomendó a la UNAM un estudio de riesgo en el cual se puede leer: “es difícil establecer cuándo podría producirse nuevamente un deslizamiento en la zona Ocolusen, ya sea en la zona donde se proyecta el portal del Túnel II o donde se localiza el ‘troquel’; sin embargo, las condiciones naturales encontradas en el desarrollo de este estudio indican que en la zona de roca relajada de la parte superior de la ladera y el propio depósito de deslizamiento antiguo conllevan un alto riesgo“.

Todo este cóctel de argumentos los hemos hecho llegar a todas las instancias gubernamentales y al pueblo, por cartas, demandas, exhortos del Congreso Federal y local, amparos, manifestaciones, ferias informativas, volantes, ruedas de prensa, etc.

Hemos hecho de todo y hemos logrado que en más de 10 años solo avanzarán un 21% del proyecto, lo cual en términos prácticos es una victoria momentánea para la ciudad, de hecho, cada minuto que esa vialidad no se termine es un respiro para nuestro pueblo.

Nos enfrentamos a Goliat con una honda pequeña pero que los lastima, y seguimos aquí, resistiendo.

LOS RIESGOS DEL RAMAL CAMELINAS

  • Avenidas de agua e inundaciones en la ciudad
  • Expansión urbana en zona forestal y riesgo geológico
  • Riesgosos deslaves (ladera inestable) y fallas geológicas activas pero que aumentan con la obra de túneles y caminos (explosivos)
  • Reducción en la infiltración de agua y reducción en la recarga de acuíferos
  • Estudio pozo profundo en Ocolusen (prensa, 1999 a 19 m se sacaba agua, 2016 a 130 m), estudio de Gómez Tagle (buscar)
  • Pérdida masa forestal y suelo
  • Desaparición de hábitat y especies vegetales y animales (endógenos y peligro extinción)
  • Reducción de la infiltración y afectación en el sistema de fallas (fracturas) en el área urbana
  • Hundimientos del subsuelo por sobreexplotación y generación de fallas, checar si reduce infiltración

Todo este tiempo hemos demandado:

  • La cancelación inmediata de todo proyecto vial y de construcción que se sitúe y/o cruce el Área Natural Protegida de la Loma de Santa María y Depresiones Aledañas, del Parque Ecológico Francisco Zarco, Zona protectora forestal vedada de la cuenca del Rio Chiquito.
  • Ratificar el estatus de Área Natural Protegida a la Loma de Santa María y la Cuenca del Río Chiquito a nivel estatal y federal, respectivamente.
  • Aplicar un Plan de Manejo para el Área Natural Protegida de la Loma, destinando recursos multianuales para garantizar su protección y conservación, promoviendo la participación ciudadana.
  • Elaborar conjuntamente y de manera corresponsable Sociedad y Gobierno, el Plan de Ordenamiento Territorial de Morelia, que articule las políticas ambientales con las urbanas, a través de los Programas de Desarrollo Urbano y Ordenamiento Ecológico, con el fin de regular el crecimiento urbano con criterios de sustentabilidad y proteger las Áreas Naturales Protegidas y espacios naturales estratégicos como la Loma de Santa María y la Mintzita.
  • Promover la participación social con carácter en la toma de decisiones, en las instancias ciudadanas y gubernamentales ambientales y de desarrollo, a través de considerar las propuestas y alternativas que la sociedad genere y proponga para mejorar la movilidad urbana sin poner en riesgo a la población ni atentar contra el patrimonio natural y cultural.
  • Aplicar penas severas a los servidores públicos que haciendo uso de su puesto han omitido, mentido y ocultado información, así como violado las leyes referentes a los ámbitos ambientales, de la administración pública y hayan alterado instrumentos normativos ambientales, todo ello con la intención de favorecer intereses particulares en detrimento del interés público, como es el caso del proyecto de la vialidad de la Loma de Santa María.
  • Modificar el marco normativo para que se considere la consulta ciudadana, un mecanismo de toma de decisiones de la sociedad conjuntamente con las instancias de gobierno y que los resultados de la consulta sean vinculatorios.
  • Recategorizar la Zona protectora forestal vedada de la cuenca del Rio Chiquito.
  • Garantizar la protección de las zonas de recarga de agua de la ciudad principalmente la Loma de Santa María, la cuenca del Rio Chiquito, del Rio Grande y la zona del Manantial de la Mintzita.

¿QUÉ SIGUE?

Eric Hobsbawm, planteó en una entrevista: “No creo que el capitalismo constituya una alternativa, ya que ha demostrado repetidas veces que no puede resolver los problemas principales del mundo. Por ejemplo, con el desarrollo del capitalismo la brecha entre los países industrializados y el llamado Tercer Mundo ha crecido dramáticamente en los últimos cuarenta años. Los países pobres son mucho más pobres hoy de lo que eran antes. Éste es un problema gravísimo al cual el capitalismo no ofrece ninguna solución. Lo mismo sucede con la ecología. Por primera vez en la historia de la humanidad existe la posibilidad real de que el desarrollo de las fuerzas productivas convierta el mundo en un lugar imposible de habitar. Los grandes capitalistas dicen que éste es un problema técnicamente controlable. Sin embargo, no debemos olvidar que la función central del capitalismo es la búsqueda insaciable de ganancias. No creo que se pueda atacar el problema ecológico sin interferir de una u otra manera con el funcionamiento normal del capitalismo. Dadas estas limitaciones, no sería raro que pronto aparecieran análisis y programas políticos que tuvieran el objetivo de crear nuevas alternativas al capitalismo actual”.

Nosotras que luchamos en defensa del bosque, el agua y la vida, comprobamos día a día, que enfrentamos un monstruo con miles de cabezas, pero con un mismo corazón: el capitalismo. Y entendemos que solos no podremos vencer, que requerimos de la más amplia unidad para derrotar a Goliat. Por eso, iniciamos con versos de la Estaca de Lluis Llach.

Este año tenemos delante retos importantísimos para la humanidad y para los movimientos populares, si no actuamos coordinadamente no podemos vencer. Por eso queremos desde esta modesta voz del MCDL, dejar de manifiesto nuestra disposición de caminar juntos para vencer a un sistema que cuenta con jueces, soldados, policías, cultos religiosos y medios de comunicación, pero que, a pesar de ello, se encuentra en la más grande crisis de régimen en los últimos 30 años.

La posibilidad de soñar con otro país hoy se puede materializar puesto que la minoría dominante ha perdido legitimidad ante la mayoría social, pero es necesario luchar juntos e impedir que los megaproyectos sigan adelante y reconstruir nuestros territorios.

Nuestra esperanza y lucha diaria está puesta en ello. Sabemos que tenemos miles de hermanos y hermanas haciendo lo mismo y que juntos somos la resistencia contra este gobierno de criminales.

Salud, por un país para su pueblo.

 

Movimiento Ciudadano en Defensa de la Loma de Santa María.