La actividad minera en Michoacán es el negocio de las trasnacionales que se instalan en zonas de alta marginación, y que en los últimos años han generado graves conflictos entre pobladores y representantes de los capitales extranjeros. Además, en menos de una década se triplicó la superficie estatal concesionada para la actividad minera.

Según el documento titulado “Panorama Minero del Estado de Michoacán”, realizado en septiembre del año pasado por la Coordinación General de Minería (CGM) de la Secretaría de Economía (SE), la entidad presenta condiciones propicias para el desarrollo de tres principales actividades económicas: la agricultura, el turismo y la minería.

El mismo documento del gobierno federal señala la importancia de este sector en el estado de la siguiente forma: “hoy en día tendremos que aprovechar (la actividad minera) sobre todo por el alza de los metales, brindando además, confianza para la inversión, repercutiendo en la generación de nuevos empleos en lugares tan necesitados, donde ninguna empresa va”.

Sin embargo, estos “lugares tan necesitados, donde ninguna empresa va”, actualmente, están en la mira de trasnacionales, donde más que reportar beneficios significativos para la economía estatal, se presentan como enclaves de producción que mandan las ganancias a sus matrices financieras en otros países, y generan conflictos de diversos tipos en las localidades de extracción.

Concesiones, proyectos y trasnacionales

Del 2002 al 2010 prácticamente se triplicó la superficie estatal concesionada a la actividad minera, al pasar del 5.50 por ciento de la superficie al 15.67 por ciento, que en hectáreas significó un incremento de 329 mil 264 hasta las 938 mil 384.

En 2002 eran 423 las concesiones otorgadas por el gobierno federal y apenas hace dos años el reporte fue de 798. A partir de esto, para septiembre del 2011 se cuentan 19 proyectos de exploración de minerales metálicos en la entidad, encabezados por trasnacionales de origen canadiense, ítalo-argentino, hindú, y estadounidense.

Es de destacar que la mitad de proyectos mineros en la entidad se encuentran en manos de canadienses, y, además, empresas ya instaladas como Ternium (ítalo-argentina) y Arcelor Mittal (hindú), siguen explorando en la entidad con la intención de ampliar su capacidad productiva.

Y los lugares a “donde ninguna empresa va”, según el documento del gobierno federal, estarían expresados en los municipios donde estas trasnacionales ya laboran en la producción de mineral o exploran la posibilidad de explotación.

Estos lugares coinciden con municipios de alta marginación, y son los siguientes: Gabriel Zamora, Angangueo, Huetamo, Aquila, Villa Madero, Turicato, Lázaro Cárdenas, Tepalcatepec, La Huacana, Arteaga, Chinicuila, Huetamo, Villamar, Tuzantla, Benito Juárez y Tlalpujahua.

La extracción que buscan realizar estas trasnacionales es principalmente de fierro, insumo básico para la producción de acero, a su vez, materia prima para la gran industria nacional e internacional; y también de oro, plata, cobre y zinc.

Minas e indicadores de pobreza

De las principales minas en el estado, se compararon con los indicadores de pobreza, y coincide, en la mayoría, que en esos lugares se mantienen altos grados de pobreza, a pesar de la actividad minera.

En el caso de Lázaro Cárdenas, donde por más de tres décadas se ha explotado el mineral de fierro, y en últimos años, a cargo de una de las trasnacionales más importantes en la producción de acero, se encuentra que el 39.9 por ciento de la población es pobre. El seis por ciento vive en pobreza extrema, el 33.9 en pobreza moderada, y en contraparte, solo 21 por ciento de la población es considerada no pobre, según los resultados expuestos por la Comisión Nacional de Evaluación de Políticas de Desarrollo Social (Coneval) para 2010.

En Aquila, lugar de explotación de Ternium, las condiciones se agudizan. 78.8 por ciento de la población es pobre; 43.7 por ciento vive en pobreza extrema y 35.1 por ciento en pobreza moderada, en contraparte, apenas el 4.1 por ciento de la población es considerada no pobre.

En Huetamo, 67.2 por ciento de población vive en situación de pobreza, con 29.2 por ciento en pobreza extrema y 38.1 en pobreza moderada, y solamente el 3.7 por ciento son no pobres.

En La Huacana, donde se encuentra otra de las minas más importantes del estado, 80.7 por ciento de la población es considerada pobre, con un 34.5 por ciento en condición de pobreza extrema y el 46.2 por ciento en pobreza moderada, y sólo el 2.7 por ciento son no pobres.

Por último, Angangueo, donde ya existe la explotación minera y varios proyectos más de exploración, el 57.9 por ciento de la población vive en condición de pobreza, el 13.2 en pobreza extrema y el 44.8 en pobreza moderada. Al contrario, 3.7 por ciento de la población es considerada no pobre.