Como es de conocimiento público, el 10 de mayo de 2013 murió en la ciudad de Morelia, Michoacán, Fabricio Gómez Sousa, militante revolucionario fundador del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR) y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), maestro de docenas de jóvenes militantes, educador del proletariado mexicano y comunista inquebrantable. Fabricio Gómez Sousa, fue implacable en la lucha por la revolución socialista, cuya estricta formación teórica en los clásicos del marxismo-leninismo, le permitió afirmar en vida la tesis de que el alma viva del marxismo se encuentra en el análisis concreto de la situación concreta, y con ello, convertir la teoría de Marx, Engels y Lenin en una guía para la acción revolucionaria.

En conmemoración del V aniversario luctuoso del camarada Fabricio Gómez Sousa, sus camaradas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, le rinden un modesto homenaje a su memoria por medio de la publicación de su DISCURSO DE CLAUSURA DE LAS CELEBRACIONES DEL 190 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE CARLOS MARX, Y DEL 160 ANIVERSARIO DE LA PRIMERA EDICIÓN DEL MANIFIESTO DE LA LIGA DE LOS COMUNISTAS PRONUNCIADO EL 15 DE JUNIO DEL AÑO 2008

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Primero, es importante entender que el poder revolucionario se construye para la satisfacción plena de nuestras necesidades materiales y espirituales. Este poder debe ser altamente generoso con los trabajadores. Pero debe ser rapaz con cualquier explotador.

Debe acabar con la clase burguesa, como clase, no se trata de matar a nadie, sino de expropiar los medios de producción, las fábricas, los bancos. Todos los recursos con que hoy nos explotan.

Segundo, hay que conceder a toda la población, incluyendo a los antes explotadores, el goce de todos los bienes que sirven para la satisfacción de las necesidades de todo tipo. Es decir, no se trata de andar con venganza, sino de justicia y equidad para toda la humanidad. Ésta es la primera tarea. La segunda tarea es crear una cultura distinta, una cultura de generosidad, de solidaridad, de amor y respeto entre las personas, entre los seres humanos, de respeto a la naturaleza, de respeto al trabajo que es lo que ha creado la riqueza y a los propios seres humanos, quienes han ascendido desde la bestialidad, hasta la humanidad que hoy tenemos, y que hay que superar aún. El trabajo no es una esclavitud, el trabajo es un honor, y este honor debemos de sufrirlo todos y poner el sudor en nuestra frente.

Esta cultura debe de ser una cultura de solidaridad con todos los pueblos de la tierra, debemos de pensar que los que mueren de hambre en otras partes, son parte de nuestro corazón, parte de nuestra alma que se marchita en algún lugar del planeta. Y cuando los asesinos yanquis bombardean Irak, debemos de sentir a los niños que quedan bajo los escombros como parte de nuestras entrañas. Ésta es la otra parte que debemos de recuperar del Marxismo. El marxismo es el más alto humanismo.

Yo espero compañeros, que lo que hoy resumimos y que hemos vivido durante unas semanas, no se nos olvide. Hace algunas semanas escuché a un joven que decía, que él no pensaba estudiar, que lo que le interesaba era defender a su universidad, yo digo que nadie puede defender nada, si no sabe dónde está parado.

Debemos entender una cosa, el capitalismo a nivel mundial es una maquina gigantesca, tiene miles de miles de millones de dólares, tiene millones de soldados, tiene millones de policías, tiene una estructura de leyes brutal, tiene miles y miles de televisoras y repetidoras, de cines y radio para estar repitiendo mentiras, y meternos en la cabeza una serie de tonterías para desviarnos de nuestra misión histórica. La burguesía es profundamente poderosa, y si no sabemos esto, no podremos hacer nada.

Ir a Marte es una gran proeza que requiere muchísimo conocimiento, pero transformar una sociedad, requiere mucho más conocimiento. Construir un puente, requiere conocimiento de estructura de suelos y estructuras de materiales, de las fuerzas que se desarrollan. Hacer un puente de esta sociedad podrida, al socialismo, significa ser un constructor de mentes, un constructor de almas, un constructor de voluntades, un constructor de anhelos, un constructor de sabiduría, un constructor de organización, un constructor de futuro, y esto no se hace si no leemos. Hay que leer una, otra y otra vez. La dialéctica nos enseña que hay que leer una vez y no entendemos, dos veces y no entendemos, tres veces comenzamos a entender, y cuatro veces entendemos más. A la quinta o sexta entendemos perfectamente que lo que has leído sirve para actuar. Esto es la dialéctica.

Bien, yo espero que esto que hemos aprendido se los hagan carne y sangre, voluntad y fuerza, tenacidad, disciplina, atención, respecto de unos con otros. Lo que no niega la alegría y el júbilo, lo que no niega el entusiasmo, lo que no niega el gusto por la música, el baile, el jolgorio y hasta de vez en cuanto sus copas. No se niegan. Pero primero es la revolución.

En nombre de esta organización, de la cual, ustedes seguramente formarán parte. En nombre de estas tareas que colectivamente refrendemos en las semanas subsiguientes. En nombre del partido poderoso marxista-leninista, del partido revolucionario, que formaremos para llegar al socialismo, en nombre de esta reunión… me es placentero a las dos de la tarde menos veinticinco minutos, del día 15 de junio del año 2008, declarar clausurado este ciclo de celebraciones del 190 aniversario del nacimiento de Carlos Marx y del 160 aniversario de la primer edición del manifiesto de la liga de los comunistas. Que es una guía excelsa del pensamiento revolucionario persistente durante toda la época de existencia del capitalismo para el paso al socialismo. Muchas gracias.  (Grandes aplausos).