Dirección Política del Movimiento de Izquierda Revolucionaria

En 1980 André Gorz, teórico critico vienés, publicó su libro “Adiós al proletariado: más allá del socialismo”,en él vaticina la desaparición del proletariado industrial y con ello desechaba las tesis expuestas por los clásicos del marxismo-leninismo sobre el proletariado como vanguardia histórica.

André Gorz señalaba que el marxismo se encontraba en una situación de crisis, derivado de que el movimiento obrero sufría  una crisis profunda. Según nuestro autor, el desarrollo de las fuerzas productivas dentro del capitalismo, otrora fuerzas determinantes del proletariado como sujeto histórico por excelencia, habían modificado esta posibilidad. Ahora, la misma reestructuración capitalista, que había aprendido del pasado,  operaba en sentido contrario. “La clase obrera, en su mayoría, es incapaz de hacerse con el control de los medios de producción y cuyos intereses directamente consientes no concuerdan con  la racionalidad capitalista”, señalaba A. Gorz (Cita textual del libro Andre Gorz. 2001. Adiós al proletariado: más allá del socialismo, ed. El Viejo Topo. Barcelona).

Muchos ríos de tinta corrieron para reivindicar las tesis de A. Gorz. Se dio el auge de los teóricos de la sociedad post-industrial y con ello, de la sociedad del conocimiento y el posmodernismo. Tales como Manuel Castells, Alain Touraine, Daniel Bell, entre otros.  Todas estas posiciones remataban sus estudios con la afirmación de que el obrero ya no era el actor social protagónico del cambio social, fundamentalmente debido a su pulverización; por tanto, el socialismo científico como teoría de la trasformación histórica, tal como había sido expuesto por Marx, Engels y Lenin, perdía vigencia, en cambio se pregonaba propuestas como la de la tercera vía de Anthony Giddens o la democracia radical de  Ernesto Laclau y Chantal Mouffe.

No es de extrañar que con la implosión de la URSS estas teorías se popularizaran en el mundo universitario y en algunos sectores de las masas populares. Se incentivó, premió y financió con becas, seminarios, foros y congresos a académicos; se auspiciaron ONGs y se copto a un buen número de movimientos sociales con la idea de que se podía construir, con la participación de “todos”, un capitalismo de rostro humano.

Más allá de las tesis que escribiera André Gorz, del montón de confusiones teóricas y charlatanerías, y el evidente fracaso del “capitalismo con rostro humano”, lo cierto es que a finales de la décadas de los 80 y 90 el mundo  vivió un proceso de  restructuración capitalista, cuya expresión más evidente y por tanto más fetichizada, se presentó  en los países europeos.

En Europa, se mostraba en la reducción de la planta industrial que contrastaba con el crecimiento del sector económico de servicios. Aunado a ello algunos países pertenecientes a la OCDE, alcanzaron tasas de desocupación del 5 por ciento. Sin embargo, ninguno de estos teóricos reparó un poco en intentar explicar de manera profunda los orígenes materiales de estas nuevas condiciones.

 

 

La nueva morfología del proletariado

Como bien lo observa Hugo Pipitone, la tendencia decreciente de la tasa de ganancia de los centros europeos, que desde 1973 se encontraban con un grave problema de sobreacumulación de capital, motivó a incrementar las tasas de explotación de la mano de obra y esto se hizo por medio de incrementar la oferta de la mano de obra para reducir los salarios y derechos laborales (ver Hugo Pipitone.1986, El capitalismo que cambia. Era. México).

En primer lugar, con Margaret Thatcher, se promovieron medidas económicas que detenían el crecimiento económico, con ello se reducía el empleo y se creaba premeditadamente desocupación estructural, que presionaba a la baja del salario y sometía a los sindicatos a condiciones desfavorables en la negociación de su contrato colectivo de trabajo. En segundo lugar, se generaron procesos de relocalización productiva, trasladando parte de las plantas industriales al tercer mundo donde la mano de obra era más barata y los derechos laborales menores, sobre este tema resultan aleccionadores los trabajos de David Harvey y Ricardo Antunes (Ver por ejemplo los textos: David Harvey. 2012, El enigma de capital y la crisis del capitalismo. Akal. Madrid;o Ricardo Antunes. 2001, ¿Adiós al trabajo? ensayo sobre las metamorfosis y centralidad del mundo del trabajo.Cortez Editorial. Sao Paulo).

Estas lógicas implicaron: Primero, que la tendencia a la desindustrialización no eliminó al trabajador asalariado, sino que lo reconfiguró. Ocasionando el surgimiento del proletariado del sector serviciosy más aún, el surgimiento de un proletariado hiper especializado y focalizado en las nacientes ramas de la informática y robótica, que convivían con el clásico obrero de las ramas de la trasformación, extracción, minería, etcétera.

Segundo, como buenos eurocéntricos, A. Gorz y compañía, no observaron que la  “desindustrialización” en Europa contrastaba con el impulso industrial de las regiones de tercer mundo, como China, India, Asia Oriental, Centro América, entre otras regiones del mundo a donde llegaban las plantas ensambladoras, maquiladoras, manufactureras y armadoras antes ubicadas en los países “industrializados”. Fue así como surgieron por todo el mundo “subdesarrollado” zonas manufactureras o zonas de excepción fiscal donde los niveles de explotación eran muy intensivos. La Organización Internacional del Trabajo estima queen 1975 las zonas manufactureras o  las maquilas se daban en 29 regiones de 25 países, la mayoría en Asia.  En 1986 había 136 centros manufactureros en 47 países, que empleaban más de 1.7 millones de trabajadores. 11 años después, en 1997, había 845 zonas en 93 países, en donde trabajaban 22.5 millones de personas, 18 millones de ellas en China, y en 2006, 3 mil 500 zonas en 130 países en prácticamente todo el mundo, en donde laboraban 66 millones de trabajadores. Para 2002 el salario promedio en las zonas maquiladoras era de un mísero salario de céntimos de dólar por hora; apenas 36 euros, 50 dólares o 600 pesos mexicanos al mes (Datos de Josefina Morales. Modalidad de la producción y nueva división internacional del trabajo. Revista Aldea Global). En nuestro país, las empresas maquiladoras alcanzaron su cima en el año 2000, en este año existían  3 mil 555 establecimientos, con un millón 347 mil 803 trabajadores.

Estas dos “pequeñas” omisiones fue lo que seguramente inspiró y sirvió de argumento central de las nada ingenuas teorías del fin del proletariado.

Lo increíble no es que toda esta plétora de cambios fuera omitida por los análisis de Gorz, Touraine, Bell o Castell, sino que ex marxistas, conversos, nativos de los países de Tercer Mundo repetían estas ideas como si fuera catecismo. Con ello los teóricos de la posmodernidad, del supuesto mundo “postindustrial” y de la “sociedad del conocimiento”, cometían el pecado del que tanto acusaban a los marxistas; querían adecuar la teoría a la realidad y con ello hacían gala de una miopía teórica tremenda y un dogmatismo a ultranza, para negar un fenómeno evidente: la importancia creciente del proletariado industrial.

Las luchas obreras  en México

Desde la década de los 80, la configuración del capitalismo transnacional en México creó zonas industriales de maquila de electrodomésticos, de ensamblado de la industria automotriz, de producción agroindustrial, además de reforzar la importancia de la extracción minera. De tal manera que la burguesía imperialista invierte en el país para poder explotar  la mano de obra barata y descalificada que ha poblado las ciudades industriales y los campos agrícolas.

En los últimos años, México ha sido escenario de un ascenso del movimiento obrero que al igual que en otros momentos de la historia, exige el derecho a la organización independiente, mejoras salariales, mejores condiciones laborales y reducción de jornadas laborales, entre otros. Veamos algunos ejemplos paradigmáticos.

La lucha del proletariado agrícola de San Quintín

El 17 de marzo de 2015 inició la huelga de los jornaleros agrícolas del Valle de San Quintín en Baja California. El 14 de mayo del mismo año se dieron a conocer los trece puntos que contempla la minuta de demandas, entre ellas destacó: a) el registro sindical a la Alianza de Organizaciones Nacionales, Estatal y Municipal por la justicia social, además de garantizar el respeto a la libertad y autonomía sindicales de los trabajadores en la zona. b) Un  salario base de 200 pesos; c) Afiliación y credencialización de todas y todos los trabajadores al IMSS.

La relevancia del movimiento de los jornaleros agrícolas se debió a que representan la lucha de los trabajadores que son el pilar fundamental para la obtención de las ganancias de las empresas agroindustriales transnacionales. Las empresas transnacionales, en su mayoría norteamericanas, dedicadas a la producción y comercialización de hortalizas y frutas, se desplazaron a México en la década de los 90 con la motivación de que en nuestro país se redujeran sus costos de producción, al pagar salarios 10 veces menores a los pagados en granjas norteamericanas.  Se estima que mientras un jornalero en Estados Unidos gana 10 dólares la hora (170 pesos), en México el jornalero gana de 100 a 130 pesos por ocho o diez horas de trabajo. Aquí reside el impacto político y económico del movimiento de los Jornaleros Agrícolas de San Quintín. Que los obreros agrícolas se organicen, exijan derechos laborales y sociales, representa la lucha por la reducción de los altos índices de explotación, y con ello la reducción de la ganancia de un sector de la burguesía fuertemente favorecido con las reformas neoliberales.

La lucha por la independencia de clase: los obreros de Honda México

Desde que la empresa Honda México se instaló en el país en 1997 en Guadalajara Jalisco, la lucha de los trabajadores por tener un sindicato clasista ha sido permanente. En el año de 2010, surgió el Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México (STUHM) con el objetivo de ganar la titularidad del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) y arrebatar, mediante la lucha, la organización obrera a los charros de la CTM. Después de años de lucha, el 15 de octubre del 2015 el STUHM ganó la representación sindical, pero como era de esperase ni la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, ni la empresa reconocieron el triunfo del sindicato democrático.

Los obreros de la Volkswagen de México

Aunque la Volkswagen de México se instaló en la ciudad de Puebla  en 1964, la planta obtuvo un gran impulso con la entrada del TLCAN en 1994, ya que la liberación comercial ha permitido que esta ensambladora se convierta en la segunda en tamaño e importancia a nivel mundial para la empresa transaccional Volkswagen, al exportar el 80% de los vehículos producidos  a más de 120 países del mundo. En la planta ensambladora, laboran unos 20,900 trabajadores, de ellos 11 mil trabajadores sindicalizados en el Sindicato Independiente de Trabajadores de Volkswagen de México (SITIAVW).

Pese a que la dirigencia del SITIAVW ha sido cuestionada por la base debido a sus acuerdos oscuros con la patronal, también es cierto que la base trabajadora se ha caracterizado por su combatividad y empuje. En  2009, los trabajadores estallaron la huelga y pararon la planta por cinco días. Derivado de ello, se detuvo la producción diaria de 2 mil 175 automóviles. Aunque la huelga duró apenas unos días, demostró la capacidad de lucha de los obreros.

Pero la lucha no termino ahí, en 2013 después de la declaración de la empresa de que  más de11 miltrabajadores sindicalizados no recibirían sus utilidades, tal como lo establece el  Artículo 126, fracción VI, de la Ley federal del Trabajo, los obreros iniciaron un nuevo ciclo de lucha.  Pese a la negativa de la patronal de mejorar las condiciones salariales, en el 2014, los trabajadores de la Volkswagen emplazaron a huelga para solicitar un aumento salarial global de 16 por ciento.

La lucha de los trabajadores y trabajadoras de las industrial maquiladoras.

En abril de 2014, los obreros trabajadores de la empresa Teksid Hierro, perteneciente al grupo italo-norteamericano Fiat-Chrysler-Automobile (FCA) tomaron la plantada ubicada en Ciudad Frontera, Coahuila.  La exigencia era eliminar las jornadas de 12 horas diarias, por seis días a la semana, sin herramientas adecuadas y todo por seis mil pesos mensuales, así como la repartición de las utilidades. Como es “normal” en la industria manufacturera, los trabajadores no contaban con estabilidad y certidumbre laboral, pues en su mayoría son eventuales, existían despidos injustificados, además de que no contaban con un Contrato Colectivo de Trabajo.

La movilización, después de enfrentar a grupos de golpeadores, los sindicatos Charros de la CTM, y las despóticas autoridades de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, tuvo sus frutos. No solo se logró la recontratación de los obreros despedidos injustificadamente, sino también la repartición de las utilidades, la libre afiliación sindical y el pago de salarios caídos.

El éxito de los obreros de Teksid Hierro se corrió en las otras plantas ensambladoras y maquiladoras ubicadas en Frontera y Monclova. En pocos días se organizaron paros y tomas en las empresa norteamericana Gunderson-Gimsa, que produce y exporta vagones de ferrocarril; y en la empresa Pytco, que fabrica tubería de acero para ser exportados a Canadá, Estados Unidos y Europa. En el primer caso fueron más de dos mil ochocientos los obreros movilizados, en el segundo tres mil quinientos (Los datos sobre la lucha Teksid y Pytco fueron tomados casi textualmente de Paolo Marinaro. “Las luchas Obreras después de las luchas obreras”, en Memoria: Revista de Critica Militante. No. 254. Año 2015).

Aunque en todos los casos las empresas no respetaron los acuerdos firmados en lo concerniente a la libre organización, pues intentan aun dar el reconocimiento del CCT a la CTM, la experiencia de lucha de los trabajadores industriales fue histórica.

Pero la resistencia y lucha obrera, se mantuvo presente en las regiones maquiladoras de país. En junio de 2015, los obreros y obreras de las  maquiladoras Commscope –fabricante de equipo de telecomunicaciones- Lexmark, ADC -fabricante de equipo electrónico y de cómputo-, Scientific Atlanta, -filial de Foxconn-, todas ellas ubicadas en Ciudad Juárez, Chihuahua, protestaron para exigir mejores salarios, prestaciones y terminar con el acoso laboral de los directivos de sus empresas; además, todos ellos demandaron reconocimiento a sindicatos independientes.

Los obreros de Commscope,  denunciaron que desde que solicitaron el registro para crear un sindicato la empresa comenzó a hostigarlos y despidió a 170. Los trabajadores de la maquiladora Lexmark pidieron incremento salarial y equipo adecuado para manejar químicos, entre otras prestaciones.  Los más de 200 empleados de la planta de ADC, denunciaron malos tratos, vejaciones, hostigamiento laboral y sexual y despidos injustificados. Los trabajadores de  Scientific Atlanta,  exigían el incremento de salariosy la formación de un sindicato independiente de la Confederación de Trabajadores de México.

Conclusión

A la lista podríamos agregar más experiencias, pero en todas ellas encontramos algo en común; el padecimiento de la descomunal e inhumana explotación por el capitalismo transnacional. Estas condiciones han demostrado que la solides de la ideológica burguesa en la conciencia del trabajador y la “pulverización” organizativa del movimiento obrero, que tanto sobrevaloraba A. Gorz, son fenómenos relativos.

La historia es terca, las leyes del capitalismo más, pero la necedad del obrero por conseguir mejoras en sus condiciones de vida no tiene parangón, es por eso que hoy somos testigos de una nueva escala del movimiento obrero, ¡bienvenida sea!