Por Comité José Carlos Mariátegui

Las regiones en disputa   

Las recientes tensiones y conflictos militares en por lo menos cinco regiones del planeta, son la expresión de una creciente agudización de las contradicciones entre las potencias económicas imperialistas. Bastaría una breve reseña para confirmarlo:

  1. La Guerra en Siria y las tensiones en Medio Oriente, es la forma en que aparece la disputa por el control de las fuentes de recursos energéticos y sus rutas de comercialización. En los bandos se encuentran, por un lado, Estados Unidos (E.E.U.U)  y sus aliados de la región (principalmente Israel, Arabia Saudita y en un primer momento Turquía), así como el grupo de mercenarios denominado Estado Islámico; por otro, Rusia, China y sus aliados en Oriente Medio (el gobierno sirio, Irán y las milicias libanesas de Hezbolá).  El imperialismo norteamericano planeaba el derrocamiento del régimen sirio para avanzar en la construcción del oleoducto Exxon-Qatar, que cabe señalar, tendría una inversión de 10,000 millones de dólares y su construcción restaría el control iraní sobre las rutas de comercialización. Además, las monarquías árabes apostaban a crear un régimen sunní más cercano a sus intereses en contra posición del régimen multiconfesional de Al Assad. Turquía, por su parte, exhumaba la posibilidad de ser una de las principales rutas de gas entre Asia a Europa y apropiarse del territorio del norte de Siria. Israel promovía la “balcanización” del territorio sirio, para  apropiarse de la región de los Altos del Golán. De esta forma el principal interés de Estados Unidos, los países árabes y Turquía sobre la región de Levante (región que comprende Siria, Líbano, Jordania y Palestina), es  controlar el territorio estratégico en recursos energéticos, además de deteriorar el poder político y económico que  tiene Irán sobre la circulación de petróleo; así como reducir la zona de influencia de Rusia en Asia Central y Oriente Medio. Sin embargo, estas pretensiones se enfrentaron al gobierno de Bashar Al Assad, presidente de Siria, fuertemente aliado a los intereses económicos, militares y políticos rusos, además de ser rival de los regímenes sunníes de la Península Arábiga. Siria alberga la base naval rusa en Tartus, que representa la única influencia militar de Moscú en el Mediterráneo. Para Irán, Siria  representa además de una ruta “amiga” de distribución y almacenamiento de gas con destino a Europa, un  obstáculo a la pérdida de su papel estratégico en la distribución de petróleo.
  1. El conflicto en Ucrania y el Este de Europa, es el resultado de la política expansionista de E.E.U.U y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hacia Europa oriental y de contención de la creciente influencia económica y política de rusa y su principal socio en la región, Bielorusia. En éste conflicto, también resalta el controlar las rutas de los gaseoductos que van de Asia Central a Europa por medio de Ucrania, así como el importante geoestratégica Mar Negro. Las maniobras militares de la OTAN en Noruega, Lituania, Estonia, Polonia y Rumania en los últimos meses, no son sino los preparativos para una posible ocupación militar. Las tensiones han llegado a tal punto que el 9 de octubre del 2016 y el 4 de mayo del 2017, el gobierno ruso desplegó en la provincia de Kaliningrado, la parte más occidental de Rusia y por tanto la más cerca de Europa, el sistema de misiles Iskander-M, con capacidad de cargar ojivas nucleares. Moscú tomó las medidas como respuesta a los ejercicios militares Anaconda-16, realizados en junio de 2016 por la OTAN en Polonia y el Mar Báltico, en el que participaron 31 mil soldados, 3 mil vehículos, 105 aeronaves y 12 buques de guerra, todos ellos liderados por las fuerzas de Estados Unidos. Pero las tensiones han continuado, el 27 de mayo la OTAN realizó en Estonia las maniobras militares internacionales Saber Knight, con la participación de 600 soldados de Letonia, Lituania, Dinamarca, Eslovaquia y EEUU. El 11 de septiembre, continuaron las maniobras de la OTAN, ahora en Otam, Suecia. El 14 de septiembre UU. envió a Inglaterra  dos bombarderos estratégicos B-52H, en los cuales se pueden cargar bombas nucleares. Finalmente, el 20 de septiembre, el Ejército de Estados Unidos por medio de la OTAN, amplio sus reservas de Equipos Militares Preposicionados (APS, por sus siglas en inglés) en Holanda, Bélgica y Alemania.
  1. Las tensiones en la península de Corea. Este hecho, que ha puesto a la humanidad al borde de una guerra nuclear, se explica fundamentalmente por dos motivos.
    1. La importancia geoestratégica de la península de Corea. Desde la Guerra de Corea (1950-1953), el imperio norteamericano,  por medio del General McArthur y la VII Flota, entendió que la península representaba una cabeza de playa para una posible intervención en China y Rusia. En la actualidad, E.E.U.U ha usado la escalada del conflicto diplomático como pretexto para militarizar la zona. El 24 de enero el gobierno de Estados Unidos junto con Seúl iniciaron la instalación del sistema antimisiles de Defensa de Terminal Área a Gran Altitud (THAAD), acción que ha sido condenada por China y Rusia.  La militarización de la zona del Pacífico es el gran objetivo del gobierno norteamericano, inclusive con el posible despliegue de armas nucleares en Corea del Sur. Con el envío del  portaaviones USS Carl Vinson y su respectiva flotilla de acorazados y destructores el pasado 9 de abril, el gobierno norteamericano insiste en  mantener su política de hostilidad y provocación al régimen de Pyongyang (capital de Corea del Norte). El 7 de marzo de 2017, Washington y Seúl (capital de Corea del Sur) realizaron ejercicios militares conjuntos bajo el nombre de operación ‘Foal Eagle’, con el objetivo de preparar una posible intervención al norte. Estos ejercicios fueron la continuación de las prácticas militares realizadas en octubre del 2016 con la operación  “Hoguk”,  cuando Washington y Seúl activaron 10 buques de guerra, 30 aviones y vehículos de asalto anfibio y más de 2.600 infantes de marina. El 29 de agosto, Seúl y Washington realizaron simulacros de bombardeos nucleares con aviones B-52. El 4 de septiembre, el gobierno de Corea del Sur,  lanzó un misil balístico con capacidad de cargar ojivas nucleares. La militarización de la región por parte de Estados Unidos y sus aliados, se concretó por medio de la autorización del actual gobierno de Donald Trump para la venta millonaria a Seúl y Tokio de equipo militar.
    2. La ocupación militar de Norcorea. Mark Fitzpatrick, miembro del Instituto de Internacional de Estudios Estratégicos en Washington, declaró que una de las principales razones de las tensiones entre Piongyang y Estados Unidos se deriva de la intención de Washington de ocupar Norcorea. Esta posibilidad está motivada no solo por el papel geoestratégico de la península, sino también porque se estima que en Norcorea contiene una riqueza mineral estimada en 10 billones de dólares.
  2. Las tensiones en el Mar del Sur, China. La disputa está encabeza principalmente entre Washington y Pekín, por el control de las islas Paracelso, Spratly, Pratas, Macclesfield y Scarborough. La soberanía de las islas permite controlar el 80 por ciento del Mar del Sur, con ello las rutas comerciales de Asia-Pacífico. Como parte de la lucha por el control del Mar del Sur, en mayo de 2017 dieron inicio las maniobras militares en el Océano Pacífico entre EE.UU, Japón, Francia y Reino Unido. En respuesta, a finales de agosto de 2016, Beijín realizó ejercicios militares en el Mar de China Meridional. En las maniobras realizadas por el gigante asiático en junio del 2017, participaron fuerzas armadas con capacidad nuclear. Igualmente, el 18 de septiembre los gobiernos de Rusia y China movilizaron más de una decena de embarcaciones militares en los ejercicios ‘Cooperación Naval 2017’ realizada en los mares de Japón y de Ojotsk (océano Pacífico).
  3. Venezuela y América del sur. La creciente pérdida de influencia política de Estados Unidos en la década de los 2000 en América Latina, motivó una oleada de derrocamiento de gobiernos progresistas en el Cono Sur. El objetivo es aislar a los procesos políticos antiimperialistas más radial: Bolivia y Venezuela. Y con ello, que Washington tenga de nueva cuenta el control de la principal reserva de petróleo y litio del mundo. El hostigamiento y amenaza militar contra Venezuela se ha concretado por medio de los gobiernos serviles al imperio. El 27 de diciembre el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, publicó el acuerdo militar entre el país del Cono Sur y la OTAN, las acciones del gobierno colombiano, tenían tras de sí justificar la política  intervencionista de Estados Unidos, quien cuenta con las bases militares de Larandia, Tres Esquinas, Arauca, Puerto Leguízamo, Leticia y Florencia,  en la frontera entre Venezuela y Colombia.

El ascenso de nacionalismo y militarismo

Aunque las tensiones geopolíticas señaladas no son nuevas, es un hecho que se han agudizado con el ascenso de gobiernos nacionalistas y ultranacionalistas en las principales potencias imperialistas. Para nadie es un secreto que el actual presidente norteamericano, Donal Trump, profesa el separatismo blanco y la xenofobia; ni que el presidente ruso, Vladimir Putin, pertenece al partido Rusia Unida de corte conservador y nacionalista.

Sin embargo, la política expansionista de Trump y Putin, deben explicarse desde la dialéctica materialista, es decir desde el fundamento económico que está detrás del conflicto y por tanto la situación objetiva de las clases dirigentes en  las potencias beligerantes. En cuyo centro se encuentra los interés por: a) a nivel global, la disputa por el reparto del mundo y las regiones económicas de influencia entre los grandes capitales de las potencias en conflicto; y b) en la economía doméstica, por la presión que ejercen las burguesías nacionales a sus respectivos Estados nacionales, para que se sustituya la libertad de comercio y la libre competencia, característicos de lo que burdamente se ha denominado Neoliberalismo, por el dominio de los  monopolios “nacionales”.

En este sentido, el ascenso de los nacionalismos militaristas expresan la nueva vestidura de los Estados, en cuyo centro está la prolongación de la política por los medios de la guerra, estamos en la ante sala del surgimiento de un imperialismo militarista, tal como ocurrió en la primera década del siglo XX, justo antes de las guerras mundiales. Y aunque la historia no se repite, observamos algunos síntomas del posible surgimiento de una nueva forma del capitalismo, más militarista y donde las burguesías tienen el control directo.

¿Del capital transnacional a una nueva forma de capitalismo de estado?

En septiembre de 1917, V.I. Lenin escribía el célebre libro El estado y la revolución. En él describe cómo es que la Primera Guerra Mundial (1914-1918) aceleraba la fusión del Estado con los capitalistas, dando paso a lo que caracterizó en su libro como Capitalismo Monopolista de Estado (CME). Lenin entendía que el capitalismo se desarrollaba, y que si bien, a principios de la década de 1900, el capitalismo de libre competencia había trocado en capitalismo monopolista (Imperialismo), ahora el mismo desarrollo lo había llevado a una nueva forma. Para ser más exacto citaremos las palabras del dirigente de la revolución rusa:

La guerra imperialista ha acelerado y agudizado extraordinariamente el proceso de transformación del capitalismo monopolista en capitalismo monopolista de Estado. La monstruosa opresión de las masas trabajadoras por el Estado, que se va fundiendo cada vez más estrechamente con las asociaciones omnipotentes de los capitalistas, adquiere proporciones cada vez más monstruosas.

Lenin agrega:

Y, en particular, el imperialismo, la época del capital bancario la época de los gigantescos monopolios capitalistas, la época de la transformación del capitalismo monopolista en capitalismo monopolista de Estado, revela un extraordinario fortalecimiento de la “máquina estatal”, un desarrollo inaudito de su aparato burocrático y militar, en relación con el aumento de la represión contra el proletariado, así en los países monárquicos como en los países republicanos más libres (pág. 55)

El desarrollo de los grandes monopolios y la dominación del capital financiero son un hecho consumado, que ha desarrollado la disputa entre los grandes capitales. Pero ¿qué tan fuerte es la maquina estatal? ¿Qué tanto se ha desarrollado el aparato miliar? ¿Cómo aparece la represión contra el proletariado? 

El aparato burocrático y militarismo de E.E.U.U

Ya hemos documentado en números anteriores del VENCEREMOS la profunda fusión de los capitales norteamericanos con el Estado. Solo bastaría señalar que el gobierno de Donald Trump se caracteriza porque un sector de la burguesía imperialista norteamericana, representante de las corporaciones transnacionales/imperialistas que dominan la economía del mundo respaldan su proyecto ultranacionalista. En el gobierno de E.E.U.U se encuentra el ex presidente de las trasnacionales Exxon-Mobil y Rex Tillerson, Andrew Puzder; vinculado a CKE-Carl’s Jr., Linda McMahon de WWE, Betsy Devos, Amway. Inclusive Rick Perry quien encabeza el Departamento de Energía, y es integrante de la junta directiva de Energy Transfer Partners, la empresa encargada de construir el oleoducto Dakota Access  (Ugarteche, 2017).  A ello se les suma agentes de la banca de inversión y sector financiero de peso incalculable: Gary Cohon, Wilbur Ross, Steve Mnuchin,  vinculado a la financista Goldman Sachs Group. Jamie Dimon, presidente de la firma financiera transnacional JP-Morgan, quien asesoró al gobierno para eliminar la Ley Dodd-Frank – que tenía por objeto regular la actividad especulativa de los bancos, limitar los préstamos irresponsables y controlar  la corrupción del sistema financiero.

Algunos analistas han señalado que Trump empoderaría al ejército, lo que es equivocado, ha sido el ejército quien ha empoderado a Trump.  La fuerte influencia de aparato militar en la presidencia de Donald Trump no es sino el pago por el apoyo obtenido por el Pentágono en la contienda electoral de 2016. Las posiciones del General James Mattis -Secretario de Defensa-, el General Jonh Kelly -Secretario de Seguridad Nacional y desde el 31 de julio jefe del Gabinete de Trump-, Mike Pompeo -egresado de la academia militar West Point y Director de la CIA- y el General H. Raymond. McMaster – asesor de Seguridad Nacional, además de los contratistas de la industria militar con el gobierno de Trump, por medio de Betsy Devos, secretaria de educación, hermana del fundador de BlackWater, demuestran el peso inédito del complejo industrial militar sobe Washington.

La influencia y poder del ejército es tan grande que el 26 de marzo Trump autorizó al Pentágono la facultad de realizar operaciones militares sin la necesidad contar con la autorización del Presidente o el Congreso. Pero no solo eso, el incremento del presupuesto para el Departamento de Defensa incrementó para el 2017 en 54 mil millones de dólares, con lo cual se superó los 600 mil millones solo para presupuesto militar. Pero esta cifra será destacada por el presupuesto del 2018, que ascenderá a los 700 mil millones de dólares.

El gran beneficiado con las guerras y el incremento del presupuesto del Pentágono, ha sido la burguesía que controla el complejo industrial. Tras el ataque del 7 de abril a una base siria con 59 misiles Tomahawk y el lanzamiento de la megabomba GBU4/B3 en Afganistán,  Raytheon, fabricante de los misiles Tomahawk, incrementó el valor de sus acciones en  3 por ciento. El portal RT informó que el Departamento de Defensa de EE.UU. solicitó para su presupuesto del año 2017, 2 mil millones de dólares solo para adquirir cerca de 4.000 misiles Tomahawk durante los próximos cinco años. Igualmente las acciones de las industrias Lockheed Martin (LMT), ganaron un 0.9 por ciento, las de L3 Technologies un 1.4 por ciento, y las de Harris Corp. crecieron un 0.9 por ciento.

Según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI por su sigla en inglés), de las 10 principales empresas 7 tienen su sede en EE.UU. Según la misma información de SIPRI, son  las empresas con sede en EE.UU. y Europa occidental las que dominan los ingresos del Top 100, con una cuota conjunta del 80,3% del total de armas vendidas en 2014.

LAS 10 EMPRESAS MÁS GRANDES PRODUCTORES DE ARMAS, 2014
Empresa armas Ventas de (millones de dólares) Beneficio(millones de dólares)
1.Lockheed Martin 37 470 3 614
2 Boeing 28 300 5 446
3 BAE Systems 25 730 1 238
4 Raytheon 21 370 2 258
5 Northrop Grumman 19 660 2 069
6 General Dynamics 18 600 2 819
 7 Airbus Group 14 490 3 117
8 United Technologies 13 020 6 220
9 Finmeccanica 10 540 27
10 L-3 Communications 9 810 ND
Datos no disponibles de empresas con sede en EE.UU., excepto BAE Systems (Reino Unido), Airbus Group (Europa) y Finmeccanica (Italia). Cifras en USD. Las cifras de beneficios corresponden a todas las actividades de la empresa e incluyen las ventas no militares.

Fuente: SIPRI, 2016.

El mismo SIPRI señala que es EE.UU. el país con el mayor gasto militar anual del mundo.  Su crecimiento entre 2015 y 2016 fue del 1,7% hasta llegar a los 611.000 millones de dólares. El segundo lugar lo ocupa China, cuyo gasto militar aumentó un 5,4% en 2016 hasta llegar a los 215.000 millones de dólares, Rusia aumentó su gasto un 5,9% en 2016, hasta los 69.200 millones de dólares.

Primera conclusión.

El desarrollo del capitalismo ha puesto a la humidad en la puerta de una guerra imperialista, las naciones se están armando hasta los dientes, y el peso que tiene la industria militar es enorme. Hoy la consigna por la paz es una consigna revolucionaria.