Comité José Carlos Mariátegui

El 14 de septiembre se cumplieron 150 años de la primera publicación del El Capital, Critica de la Economía Política. Esta obra escrita por Carlos Marx representa uno de los libros más estudiados por el movimiento revolucionaria internacional. Pero también es uno de los más vilipendiados por la burguesía internacional, por su contenido radical y proletario que bien podría sintetizarse en la frase: el régimen capitalista de producción es irreformable, el proletariado en la búsqueda de su liberación necesita destruirlo.

Fue largo el camino que Marx anduvo para redactar El Capital. Bien podríamos ubicar su travesía siguiendo textos como el proyecto de redacción de la Crítica de la política y la economía política, la Introducción y Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, los Manuscritos económicos filosóficos de 1844, pasando por la Miseria de la filosofía, el Manifiesto Comunista y la publicación de la Contribución a la crítica de la economía política de 1859. Hasta llegar a la primera edición del Tomo 1 de El Capital donde Marx sintetiza más de dos décadas de esfuerzos físicos, intelectuales y espirituales de lucha por la emancipación de la clase obrera y la humanidad.

Dichas obras tienen como hilo conductor el estudio de la economía política en tanto clave de la revolución proletaria, de la dictadura del proletariado, y del papel que en ella corresponde a la clase trabajadora. Para entonces superar la prehistoria de la humanidad y  llegar al comunismo, una asociación en que el libre desenvolvimiento de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de todos.

El Capital también representa un punto de llegada del análisis de las cadenas que oprimen a dicha humanidad. En este sentido, la economía política es donde desembocan las cientos de páginas de reflexiones filosóficas y políticas que van desde la preocupación por los robos de leña, la libertad de imprenta, la situación de los campesinos de algunas regiones europeas, el carácter despótico del Estado de la vieja Prusia, el sufrimiento de la clase obrera, las revoluciones políticas y sociales durante las primeras décadas de vida del capitalismo, hasta las tareas del proletariado revolucionario.

Es en El Capital donde Marx expone el origen material de la explotación y sufrimiento del proletariado, cuya primera aproximación está ya presente en el Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política de 1859 cuando señala:

Mi investigación me llevó a la conclusión de que, tanto las relaciones jurídicas como las formas de Estado no pueden comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución general del espíritu humano, sino que, por el contrario, radican en las condiciones materiales de vida cuyo conjunto resume Hegel siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el nombre de “sociedad civil”, y que la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política.

 

Es hasta la redacción de El Capital que se tiene una plena compresión de las condiciones materiales de vida que expolian a los trabajadores. No es casual que Marx señalara en el Prólogo a la primera edición que su objetivo era investigar el modo de producción capitalista y las relaciones de producción e intercambio a él correspondientes… se trata de estudiar las leyes mismas, de esas tendencias que operan y se imponen con férrea necesidad…-y el objetivo último de esta obra es, en definitiva, sacar a la luz la ley económica que rige el movimiento de la sociedad moderna-.  

Con el descubrimiento de elementos fundamentales como el fetichismo de la mercancía, la transformación del dinero en capital, de la plusvalía, el carácter de la forma salario y el proceso de acumulación de capital, el proletariado logró comprender las condiciones objetivas –ley económica- de su explotación y su liberación.

Por ello, no sobra decir que El Capital solo se explica tomando como referencia la intencionalidad política que inspiró su apasionada redacción, síntesis de las convicciones revolucionarias de Marx como militante del movimiento obrero socialista internacional. No es casual que el fundador del materialismo histórico, considerará en una carta dirigida a Ph. Becker, escrita el 7 abril de 1867, que el libro primero de tal obra era el más peligroso misil lanzado a la cabeza de la burguesía.

A 150 años de su publicación El Capital de Marx sigue siendo el misil más potente con que cuenta el proletariado revolucionario en su lucha por la liberación de la opresión burguesa. La clase trabajadora del mundo le debe esto a uno de los hombres más extraordinarios que ha visto la humanidad.