Comité de base estudiantil “Fidel Castro Ruz”

    En días recientes hemos sido bombardeados con discursos políticos que pregonan la imperiosa necesidad de la “Unidad Nacional”, nos piden además que olvidemos los problemas que nos aquejan y nos unamos en torno a una causa común, la cual es hacerle frente a las políticas antiinmigrantes, racistas y xenófobas del presidente de Estados Unidos Donald Trump. Debido a esa palabrería realizo este texto que aborda la situación desde una perspectiva proletaria.

    Primero, iniciaremos por ver quiénes son las principales figuras que han impulsado esta idea. Por un lado tenemos al nuevo representante de la burguesía mexicana Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y a su partido de “izquierda” Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) que desde el 20 de enero nos señalan que cerremos filas junto al presidente Enrique Peña Nieto (EPN) suscribiendo un acuerdo de unidad nacional en defensa de los derechos de los migrantes y de los intereses superiores de México. Por otro lado, la oligarquía financiera neoliberal, aún dominante pero en crisis, a través de sus medios de comunicación y de sus principales voceros (Isabel Miranda de Wallace, Claudio X. González, Enrique Graue, Denisse Dresser, Emilio Álvarez Icaza, María Elena Morera Mitre, Héctor Aguilar Camín, Enrique Krauze, etc.) convocaron a marchar el 12 de febrero en protesta por lo mismo que dos semanas antes había manifestado AMLO, es decir, la Unidad Nacional ante Trump.

   El problema radica en que la “Unidad Nacional” en abstracto solo divide y confunde a la clase trabajadora, en este sentido decía Lenin en el texto Notas críticas sobre el problema nacional, que “la burguesía embauca con el nacionalismo a los obreros para hacerles ir a su remolque”, es decir, en el discurso ya mencionado se encubre una política de clase muy definida, la de la burguesía criolla mexicana y la defensa de sus intereses y privilegios.

   Esta situación es normal que ocurra, ya que como decía Lenin en el texto El derecho de las naciones a la autodeterminación, “El Estado nacional es el que ofrece, sin duda alguna, las condiciones más favorables para el desarrollo del capitalismo, por ende, la burguesía en este espectro emplea el practicismo”, es decir, la oligarquía mexicana va a defender sus intereses de clase a toda costa, por eso crea la ilusión de que todos somos iguales y debemos unirnos, empleando la figura de lo “ciudadano” como la categoría que –según los burgueses- nos identifica.

   Lo cierto es que, desde una posición subjetiva y objetiva, las y los trabajadores no somos iguales a la burguesía criolla, nos diferencía nuestra posición en el modo de producción (ellos tienen el control de los medios de producción y nosotros no), más aún, la condición miserable en la que nos encontramos es responsabilidad de ellos (los burgueses) por su imperiosa necesidad de obtener más ganancia como una de las leyes generales del capitalismo.

  Por eso Marx y Engels decían en su Manifiesto Comunista que “Los obreros no tienen patria, en el sentido burgués de la palabra”, solo se deben unir con las y los trabajadores de las regiones cercanas y de todo el mundo, aquí entra la dialéctica del nacionalismo burgués y el internacionalismo proletario. En este sentido, apostamos por la unidad de las y los de abajo: campesinos, indígenas y trabajadores de México y Estados Unidos contra los de arriba: burguesía criolla y burguesía imperialista –principalmente- estadounidense.