En 20 de abril 1999, iniciaría en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) uno de los movimientos Estudiantiles más importantes del país en las últimas décadas. Los heroicos estudiantes, agrupados en el Consejo General de Huelga (CGH), exigían, entre otros puntos, la derogación del Reglamento General de Pago, en el cual se eliminaba el derecho a la educación gratuita en la casa de estudios más importantes de México.

Once años después, en el 2008, miles de estudiantes de las distintas universidades europeas, salían a las calles para exigir la cancelación de las medidas impuestas por el Espacio Europeo de Educación Superior (Plan de Bolonia), con el cual, los gobiernos miembros de la Unión Europea pretendían eliminar las licenciaturas de vocación humanista, culminar los proceso mercantilización de los títulos y la privatización de la universidad pública iniciados 10 años atrás. En 2011, Latinoamérica fue cimbrado por el movimiento estudiantil chileno. Jóvenes universitarios y secundarios, encabezaron la defensa del derecho a la educación. Los estudiantes exigían se acabara con el lucro de la educación, y por tanto se desprivatizara el sistema de educación. En chile, aun hoy el solo el 25 por ciento de la educación superior es pública.

En el año 2013, en México dio inicio la “Primavera Magisterial”. Cientos de miles de trabajadores de la educación de más de 28 estados de la república, han salido a las calles para exigir se abrogue la Reforma Educativa, con la cual se busca legalizar la autogestión escolar, eliminar la estabilidad laborar de los profesores, legalizar la mercantilización de los servicios educativos y permitir la injerencia empresarial en los centros escolares. Tres años de resistencia, la disputa continua.

En febrero del 2014, miles de estudiantes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, salieron de las aulas y los muros de la universidad, para tomar las calles y protestar contra el ilegal e ilegitimo cobro de cuotas que el entonces rector de la Universidad Michoacana, Salvador Jara Guerrero, ahora subsecretario de Educación Superior federal, quería imponer.

Estos son solo de algunos ejemplos de batallas, donde la clase trabajadora y sus hijos han decidido dar la lucha por la defensa de la educación pública. Esto no es casual, en toda sellas, hay un enemigo común: la lucha contra las políticas educativas neoliberales impuestas por los organismos imperialistas.

El modelo neoliberal de educación

Aunque los momentos y profundidad en que se aplicó el modelo neoliberal de educación pueden variar de en un país a otro, en general, en todos ellos la aparecieron sus rasgos y características comunes. En este sentido podemos señalar que lo que distingue a este modelo educativo es:

1. El desfinanciamiento de la educación pública como parte de una política económica de reducción del gasto social, cuyo argumento institucional es el control del “déficit público” mediante programas de ajuste estructural; pero que en realidad implica que los Estados evadan su responsabilidad de garantizar la educación pública, y con ello promover el autofinanciamiento de las instituciones educativas. Es por ello que el Estado impulsa el cobro de cuotas por inscripción y servicios, comercializando crecientemente la educación.
2. La generación de un mercado de la educación, por medio de la mercantilización y financiarización de los sub-servicios educativos, y con ello el surgimiento de toda una “industria” del ramo educativo, que van desde la expansión de la oferta de escuelas privadas, hasta la venta de procesos de evaluación o equipamiento, becas crédito o crédito de infraestructura para centros escolares.
3. La generación de mecanismos de exclusión masiva dirigidos a los hijos e hijas de los trabajadores, tales como exámenes de admisión, cuotas, etcétera, y con ello la elitización de las instituciones de educación superior; este fenómeno ha desembocado, en el caso de México, en que para el 2014 solo el 28 por ciento de los jóvenes entre 19 y 24 años cursen la educación superior.
4. La tecnocratización de los planes y programas de estudio con el objetivo de formar “capital humano”, que consiste en la formación de los cuadros técnicos que requiere la acumulación capitalista, a costa de achatar o eliminar el conocimiento científico y eliminando prácticamente la cultura universal de las currículas, fundamentalmente a partir de la implementación del modelo educativo basado en competencias laborales.
5. La flexibilización laboral, que implica el surgimiento de todo un destacamento de profesores del sistema de educación pública en todos los niveles y trabajadores administrativos con contratos por hora o temporales y sin certidumbre laboral, además de la creación de todo un ejército de profesores del sistema educativo privado, sin ninguna estabilidad laboral o derechos y con salarios de miseria, hasta de 60 pesos por hora.
6. Un complemento fundamental del modelo neoliberal de educación es que fomenta la heterogeneidad del profesorado del sistema público de educación por medio de la profesionalización y estímulos individuales a la “productividad” académica, lo que permiten la fragmentación organizativa y sindical; así como la despolitización y la pérdida de la memoria histórica de los estudiantes; además de la creación de todo un arsenal de instituciones, reglamentos y medidas coercitivas que controlan “administrativamente” a los profesores y alumnos. Estas medidas políticas permiten la creación de profesores y estudiantes dóciles y manipulables.

Es evidente que la configuración del modelo neoliberal de educación, es resultado de las necesidades reproductivas del capitalismo, y por tanto expresión de: 1) La necesidad de un mercado de fuerza de trabajo dual, con una gran cantidad de mano de obra barata y descalificada, combinado complementado con un pequeños grupo de trabajadores superespecializados y capacitados, en ambos segmentos deben estar conformados por trabajadores dóciles y desorganizados, para soportar condiciones de flexibilidad, subcontratación y la pauperización, y; 2) La configuración del sector educativo en espacio para la valorización y acumulación de capital. Vemos detenidamente este punto.

El modelo educativo y el mercado laboral

En resonancia con las necesidades del mercado laboral requerido por el capital, en 1992 la CEPAL publicó el documento titulado “Educación y conocimiento: ejes de la transformación productiva con equidad”. Su contenido enfatizaba en la necesidad de poner en el centro la formación de los “recursos humanos”, por lo que se sugerían, una amplia reforma de los sistemas educativos, con el objetivo de aprovechar “la capacitación laboral existentes en América Latina”. De igual forma, en 1994 la OCDE presionaba para que el papel que desempeñan las Instituciones de Educación Superior, tomara en cuenta las necesidades del nuevo modelo de desarrollo industrial (García, 1994). Fue en este sentido, que el Banco Mundial determinó, desde 1991, impulsar el modelo por competencia laborales en cada nivel o modalidad educativa (Moreno.)

Al mismo tiempo de exigir la formación de cuadros técnicos en las universidades, los organismos internaciones han apostado a que los millones de jóvenes excluidos de las aulas y el sobreoferta de mano calificada, se incorporen a un mercado laboral en condiciones de brutal explotación. Esto no es nuevo, es conocido que desde la década de los 70, el capitalismo reestructuró su funcionamiento como un mecanismo para salir de la crisis, sobre todo creando una nueva morfología de la fuerza de trabajo (Antunes, 1995), un mercado mundial de fuerza de trabajo y nuevos campos de acumulación (Harvey, 2012), y con ello se reconfiguró las necesidades del mercado de fuerza de trabajo y la división internacional del trabajo. En este sentido no es casual que los organismos internacionales recomiendan flexibilizar el mercado laboral con el objetivo incrementar el capital productivo.

Ejemplo de ello es que El Fondo Monetario Internacional (FMI) exigió a los países latinoamericanos “reformas estructurales que aumenten la flexibilidad en el mercado laboral”, para aprovechar la recuperación económica y crear más empleos (AFP, 2004). Otro ejemplo, es el Informe Anual de 2013 el Banco Internacional de Pagos, en el que plantea que es necesario “eliminar los obstáculos del crecimiento y en el ámbito del mercado laboral se sugiere eliminar las leyes de protección al empleo, ya que para los organismos internacionales empresariales, una mayor protección del empleo reduce el crecimiento de la productividad al frenar a las empresas que operan en un entorno de cambio tecnológico” (BIP, 2014). O las declaraciones de Alberto Rodríguez, sub director del BM, en las cuales insiste en la flexibilización de las leyes laborales para generar mayores puestos de trabajo, ya que según él las leyes laborales protegen a una minoría, evitando que nuevas personas, sobre todo jóvenes, entren al mercado laboral” (Gestion, 2016)

De esta forma, el sistema educativo no solo forma la mano de obra calificada y semicalificada que requiere la producción capitalista, sino también la mano de obra no calificada necesaria para los procesos de acumulación.

La educación como campo para la acumulación

En la década de los 90, los analistas de la empresa de servicios financieros de Merril Lynch consideran que el sector de la educación representaba un mercado gigantesco y por tanto una excelente oportunidad de inversión. No es para menos, Merril Lynch, estimaba que las inversiones mundiales en educación ascendían para esa década a uno 2 mil billones de dólares, más del doble del mercado mundial del automóvil. Es por esto que, ha sido considerada como un área atractiva y de gran potencial para un capital ávido de nuevas áreas de valorización (Santos, 2007).

La presión de los organismos internacionales sobre este tema, no se ha hecho esperar. Apenas en febrero de 2016, el director del departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Wemer, apuntaba: “El reto es mantener la estabilidad en un entorno de menores ingresos y tratar de encontrar fuentes de crecimiento… Las fuentes de crecimiento, no vendrán ya de factores externos, sino que es necesario buscarlas a través de la inversión en capital humano -educación-”. El directivo, agregaba que dicha inversión, no debería de ser exclusiva del al sector, publico, pues se restaría el potencial de crecimiento.

La educación vista como un negocio, ha generado millonarias ganancias a las entidades financieras en Chile y Estados Unidos, a partir de las becas crédito; ha proyectado la influencia de los negocios de los mercaderes de la educación a tal grado en países como México y la Unión Europea, que son ellos quienes toman las decisiones en política educativa.

Conclusión

¿Qué hemos intentado demostrar? Que la configuración de modelo educativo neoliberal, es la consecuencia lógica del desarrollo capitalista. En este sentido, para que nuestra lucha por la educación pública aláncense su plenitud, debemos asumir al capital como común enemigo. Esta esta misión histórica, no existen limitaciones nacionalidades ni fronteras. Es por ello que festejemos las acciones de protesta realizadas por el pueblo norteamericano el 23 de junio de 2016, cuando en la Ciudad de Nueva York, cientos de personas se manifiestan contra la muerte de docentes de Oaxaca a manos de la policía mexicana. O las acciones de solidaridad realizadas por las confederaciones de maestros de Europa, Estados Unidos, Canadá y distintos países de Latinoamérica, en apoyo a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Es así como los estudiantes y maestros mexicanos, chilenos, europeos o norteamericanos, nos han enseñado que la defensa de la educación pública requiere el compromiso y solidaridad de los pueblos, de los trabajadores del mundo.

Finalmente queremos apuntar, que es verdad que el enemigo, el capitalismo, es poderoso, pero también es cierto que la unidad de los pueblos lo es más. Por ello, llamamos a la construcción de una coordinación Binacional en defensa de la educación pública.