Convocamos a salir a las calles y cerrar filas en contra de la violencia feminicida. Esta actividad es la primera de una campaña que sirva de llamado a la población en general a alzar la voz y decir basta, ¡ni una muerta más!
Plantemos las cruces de las asesinadas en nuestro Estado, nombremoslas y mostremos al mundo que ¡Si nos tocan a una, nos tocan a todas!.

Asiste y lleva tu cruz, material de denuncia, salgamos juntos cada 25 de mes para mantener la exigencia, para enviar el mensaje claro de que no aceptaremos la simulación de las autoridades.
La invitación es nombrarlas; ¡Ellas se llamaban María Fernanda H. y Dalila Estefanía A.! y como a ellas las nombraremos a todas. ¡Exigimos justicia!
En México la ley general de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia define la Violencia Feminicida como la forma extrema de violencia de género contra las mujeres, producto de la violación de sus derechos humanos, en los ámbitos público y privado, conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social y del Estado y puede culminar en homicidio y otras formas de muerte violenta de mujeres.
El feminicidio es el asesinato de las mujeres por el simple hecho de ser mujeres que se sustenta en la completa tolerancia y complicidad de los gobiernos. En este sentido, no solo es producto de quien lo ejerce de forma directa, sino que forma parte de una violencia estructural hacia las mujeres cuya base es la tolerancia de los gobiernos en turno, pues son cometidos en un ambiente de absoluta impunidad, que permite que no exista ningún costo para el asesino, a la vez de que se aterroriza a la población y en especial a las mujeres que recibimos el mensaje de que “si matan a una, pueden matar a cualquiera”.
Las violencias hacía las mujeres se circunscribe en un contexto de guerra contra el pueblo, es decir, de una política de terror y genocidio del estado mexicano hacia el pueblo de México, fundada en prácticas que fomentan: por un lado, una política militarista y paramilitarista, y por otro lado, la construcción de un mecanismo de consenso de ésta guerra por medio del afianzamiento, reproducción y expansión de una cultura fundada en valores racistas, patriarcales y clasistas. Es por esto que afirmamos que hoy el Estado mexicano no solo incumple con los acuerdos internacionales en materia de violencia hacia las mujeres, sino que él mismo, es culpable de ejercer violencia de manera sistemática contra el pueblo y especialmente contra las mujeres.
Hablando de cifras Entre 2006 y 2012 los feminicidios en México aumentaron 40 por ciento, según un informe presentado por la ONU Mujeres se declara que, en México de 1985 a 2014 fueron asesinadas 45 mil 178 mujeres, y solo durante el 2013 2 mil 502 mujeres fueron asesinada, lo que representa que en promedio fueron asesinadas 7 mujeres por día. Según una encuesta realizada por el INEGI en 2011 rebelan que 63 de cada 100 mujeres, a partir de los 15 años ha sufrido cierto tipo de violencia (simbólica, física o sexual) en algún momento de su vida, y 40 aún se encuentran en una dinámica en las que son violentadas.
Al hablar específicamente de Michoacán la cifra de asesinatos violentos contra mujeres se ha mantenido al alza, los datos oficiales indican que el número más alto se registró en el 2012 con 117 casos, mientras que en el 2009 se registró el más bajo con 77 casos. En el 2010 se registraron 89 casos, 90 en el 2011, al igual que en el 2013, en el 2014 se registraron 83 casos. 2015 88 mujeres fueron asesinadas.
Michoacán se encuentra en el lugar número 11 a nivel nacional, dato que resulta alarmante. En lo que va de este 2016 han sido asesinadas 31 mujeres, todas ellas fueron víctimas de violencia extrema, de ellas, de acuerdo a la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), 26 fueron víctimas de violencia extrema (Datos obtenidos del diario la jornada, martes 21 de junio de 2016).
En el mes de mayo se contabilizan 9 casos de asesinatos cometidos en contra de mujeres: El 5 de mayo el cuerpo de una mujer asesinada  con arma de fuego fue encontrada en la presa Francisco J. Mujica; el 7 se localizaron los cuerpos de dos mujeres asesinadas en Lázaro Cárdenas; el 12 del mismo mes en la carretera del municipio de Ixtlan se ubicó  a una mujer asesinada por estrangulamiento; el 24 de se da cuenta de una mujer asesinada a balazos en Jacona; el 21 de mayo personal de la Unidad Especializada en la Escena del Crimen se trasladó a las faldas del cerro del Águila, ubicado entre las localidades de Capula e Iratzio, lugar en donde fue encontrada la menor con el rostro desfigurado y con heridas producidas por arma punzocortante; el 29 de mayo se registraron los asesinatos de María Fernanda H. y Dalila Estefanía, cuyos cuerpos fueron encontrados en la presa de Cointzio y el 31 de mayo se ultimó a balazos a una mujer en Zamora.
En lo que va del mes de junio se tienen datos de 7 mujeres asesinadas: El 5 de junio se encontró el cuerpo de una mujer asesinadas en el Lago de Patzcuaro cerca de Santa Fe de la Laguna municipio de Quiroga, ese mismo día se localizó el cuerpo de otra mujer de entre 35 años de edad  flotando en el lago de La Majada en el municipio de Apatzingan; el 12 de junio una mujer fue asesinada a balazos cerca del penal “David Franco Rodriguez”; el 14 de junio, en el municipio de Uruapan fue localizado el cuerpo de una mujer, misma que fue asesinada a pedradas, ese mismo día fue localizado el cuerpo de una joven, sobre el Camino del Jericó, en esta ciudad de Zamora, cuyo cuerpo mostraba señales de lesiones de arma blanca en el cuello.
El 15 de junio Heriberta “R”, de 67 años de edad, quien tenía su domicilio en la Calzada Morelos, en la colonia Loma de Vargas, en Nueva Italia, municipio de Mugica, fue sacada de su domicilio y asesinada con arma blanca
El 20 de junio se da cuenta de que se localizó el cuerpo la una mujer de entre 30 y 35, en las aguas del Rio Grande.
Debido a la situación actual de Michoacán  en materia de violencia hacia las mujeres, consideramos necesario que las y los hombres nos organicemos y alcemos la voz en contra de estos actos de impunidad, así como asumir la tarea de concientizar a las y los ciudadanos de la gravedad de los feminicidios, que no son casos aislados sino resultados de una política pública; que no es culpa de la víctima, ni de su forma de vestir, ni el horario en el cual transita  la vía pública; sino que es culpa de un agresor, pero también de un estado omiso ante la violencia hacia las mujeres , que ha preferido invisibilizar a cada una de las víctimas y colocarlas como casos aislados antes que aceptar que no ha actuado en consecuencia y que es necesario que se implementen medidas para la protección del derecho a vivir una vida libre de violencia de las mujeres en Michoacán, así mismos es necesario la manifestación pública como forma de presión política a un gobierno que cada día parece escuchar menos a las y los ciudadanos.