Para el año 2012 había cerca de 31 millones de jóvenes en nuestro país que, de acuerdo al INEGI, representan el 26.5 % de la población total. Sin embargo, a pesar de que somos la cuarta parte de la población también somos el sector que más resentirá los nefastos efectos de las reformas estructurales. Contrario a lo que prometieron los impulsores de las reformas éstas no han resuelto las problemáticas de la población y más bien las han agudizado, como es el caso de las problemáticas de la juventud.

 

Los datos indican que gran parte de los jóvenes del país nos encontramos entre el desempleo y la precariedad laboral. Según datos de la ENOE (Encuesta nacional de ocupación y empleo)  más de la mitad de los desempleados actuales tiene entre 14 y 29 años de edad. Por otro lado, los jóvenes que tienen trabajo perciben salarios miserables: 11.48 por ciento de los jóvenes que trabajan no percibe ningún salario; el 12.2 por ciento gana menos de un salario mínimo (sm); el 29.5 por ciento tiene una remuneración entre uno y dos sm; el 22.7 por ciento recibe entre dos y tres sm; el 12.65 por ciento gana entre tres y cinco sm; y únicamente el 3.78 por ciento de los jóvenes gana más de cinco sm. A estas cifras hay que agregar que actualmente el contar con estudios de nivel superior (Licenciatura-Ingeniería) tampoco garantiza acceder a un empleo ya que de cada 10 egresados universitarios, sólo siete encontrarán trabajo. Todo apunta a que el desempleo y la precariedad laboral que afecta a la juventud se agudicen; a solo unos días de la aprobación de la reforma laboral se cancelaron 249 mil plazas laborales.  

El sector empresarial es el gran beneficiado del desempleo y los salarios miserables de la juventud, no es casualidad que al aprobarse la reforma laboral (que legalizó las condiciones miserables que padecen actualmente los jóvenes trabajadores) organismos como la CANACINTRA y la COPARMEX se congratularan. Por un lado, el sector desempleado de jóvenes representa una buena parte del ejército industrial de reserva que, como es sabido, cumple la función de forzar los salarios a la baja, al tiempo que los salarios bajos que percibe la mayoría de la población joven representa un incremento directo en las ganancias de los empresarios.

Actualmente el sector empresarial puede, sin mayores contratiempos, imponer a los jóvenes trabajos con sueldos precarios y forzarlos al desempleo ya que no existe una fuerza que sea capaz hacer frente a esta embestida. Si bien puede parecer una obviedad es necesario señalarlo, los empresarios explotan, despiden y pagan sueldos miserables porque pueden hacerlo, porque no existe una fuerza que se oponga a esto.

Con lo que hasta aquí hemos dicho podemos llegar a la conclusión de que requerimos impulsar la organización de los jóvenes en general: trabajadores y desempleados, para poder hacer frente a este panorama tan adverso que los empresarios nos ofrecen. Constituir una fuerza política que aglutine al sector juvenil y con ello defender las reivindicaciones: Trabajo y salario digno.

La violencia contra los jóvenes:

Existe un elemento más que nos parece importante introducir al analizar la situación laboral de la juventud en el país, este elemento es la violencia. Introducimos la violencia en el análisis ya que hemos observado que, en el contexto generalizado de violencia en el país, los jóvenes han sido un sector que ha sido duramente golpeado por esta problemática. Más allá de los lamentables hechos que han tenido mayor difusión como los asesinatos de la colonia Narvarte o los 43 estudiantes de Ayotzinapa, algunas cifras demuestran que existe un contexto de violencia contra la juventud en el país: 95.6 muertes por cada 100 mil adolescentes de 15 a 19 años de edad, con estas cifras México es considerado es país con la tasa más alta de mortalidad infantil y adolescente, aunado a esto México aparece en el casillero 13 de la clasificación de “homicidio de jóvenes de 15 a 19 años”.

Este clima generalizado de violencia en el país y focalizado hacia los jóvenes sumado a la falta de oportunidades laborales nos parece caracterizan el futuro que los empresarios le ofrecen a la juventud y se puede sintetizar  en “Miseria, muerte o sumisión”; ya que “dondequiera que el miedo a la muerte física adquiere preeminencia florecen la tiranía y la explotación”. Solamente de los jóvenes depende que a este futuro de muerte, miseria y sumisión; antepongamos la rebeldía, el trabajo y la vida.